El viaje había sido largo y azaroso. Las ocho horas de vuelo desde Nueva York a Lima. La llegada de madrugada, la neblina cerrada, el aire saturado de agua que recibía a los pasajeros al descender del avión. Las luces intensas en el aeropuerto Jorge Chávez, los guardas atentos y suspicaces. El mar humano de [...]

















