El 14 de julio de 2009, entré a Yapatera acompañado por cantos de gallos y lejanos rebuznos. Caminando entre sus calles fuí recibido por el manso humo de la leña de algarrobo. Frente a algunas casas se extendian enormes mantas cubiertas de maiz desgranado. Algunas motos y mototaxis conducidos por hombres o mujeres atravesaron mi [...]










