Tantas décadas viviendo entre las murallas electrificadas de tu residencia (primero, en San Isidro y luego en la Molina), de tu club privado y de tus empresas te han hecho olvidar el país en el que naciste y vives. De hecho, conoces más de lo que sucede en Wall Street, Hollywood y Madrid que lo que sucede en Pisco donde aún hay familias sin casa después del terremoto del 2007.

















