Desperté sobresaltado y con la confusa sospecha de haber perdido el autobús. Entre las sombras del amanecer y de mi propia miopía, constaté que faltaba más de una hora para abordarlo. Esa mañana del 12 de mayo del 2005, Rodrigo y yo íbamos a asistir como intrusos a la ceremonia de reconocimiento de Nelson Mandela [...]

















