Ulises nació a orillas de las voces insondables del Pacífico Sur. Creció jugando con los caballos de agua de sus oleajes. Secó su sudor con la sal minúscula y la brisa densa de sus playas. Bañó sus primeros años con la espuma que el cuerpo cóncavo del mar guardaba en las bahías del Callao, Chorrillos, Cerro Azul y Ancón.

















