El hermano Mansen había sido encargado de coordinar las actividades de las diferentes selecciones deportivas del colegio y tenía una oficina muy cerca de la dirección. Cuando entré a la oficina, me recibió sonriente. Me hizo tomar asiento en una silla frente a su escritorio: “Sabes, encontramos algo prohibido en tu mochila” –“Si padre, yo…” –“No soy padre todavía. Soy hermano, pero puedes decirme Antonio” –“La revista es de mi Papá” –“Se va a molestar mucho cuando se entere”. Abrió uno de los cajones de su escritorio, sacó la revista y comenzó a hojearla: “Esto es muy grave. Dime, ¿qué vas a hacer para recuperarla?” –“Nada” –“¿Nada? Bueno se quedará aquí hasta que se te ocurra algo”. Salí de su oficina temblando.










