No son ni las 2 de la tarde, camino hacia mi auto, un viejo Pontiac de 8 cilindros, muy espacioso, viejo pero corre bien, compañero de muchas tardes y noches, en fin. Es aun temprano pero ya mi corazón late rápidamente, se acelera con solo imaginar su sonrisa, sonrisa que aparece muy esporádicamente, sobre todo [...]

















