La mañana del 4 de junio de 2010, Jasson Vassell, el acusado de 26 años, ingresa a la corte con saco y corbata. En los últimos 28 meses, han pendido sobre él acusaciones que podrían condenarlo a 30 años de cárcel. La sala está repleta. Habemos 50 personas. Fuera de la sala, hay 30 personas más que ya no encontraron asiento.
Todo comenzó el 3 de febrero de 2008. Jason era estudiante de la Universidad de Massachusetts y vivía en la residencia universitaria. A altas horas de la noche, dos amigas de Jason que regresaban de una fiesta decidieron visitarlo. Cuando ellas estaban en su habitación de estudiante, alguien golpeó la ventana. Al correr la cortina, Jason vio a dos desconocidos que rompieron su ventana y empezaron a insultarlo y amenazarlo. Espantado, Jason se comunicó con el administrador de la residencia (quien de inmediato llamó a la policía de la universidad) y empezó a llamar a amigos por teléfono pidiendo ayuda. Minutos después, los desconocidos (que estaban ebrios) lograron ingresar a la residencia, donde lo insultaron y amenazaron con golpearlo. Ambos eran un poco más grandes que Jason. Desesperado, Jason amenazaba con defenderse con un cuchillo. Aun asi lo atacaron, le rompieron la nariz y Jason hirió a sus asaltantes en los brazos. En esos momentos, la policía se hizo presente y controló la situación. Jason fue apresado como agresor y sus dos desconocidos atacantes (que no eran estudiantes de la universidad) fueron tratados como víctimas. Al día siguiente, la policía de su universidad levantó cargos por intento de homicidio contra él y, desde entonces, el sistema judicial lo ha tratado como ‘una amenaza social’.
¿Cómo pudo ser considerado Jason un peligroso criminal en este caso?
Para entenderlo, tenemos que poner color y sonido en la historia. Jason es un joven afro-estadounidense de origen jamaiquino con una piel color café. Las dos amigas que lo visitaron esa noche eran anglosajonas con un color de piel pálido rosado y/o anaranjado. Los desconocidos atacantes tenían también el color de piel de aquellas amigas. Todos eran adultos jóvenes. Sin duda, los colores de los involucrados determinaron el informe de la policía (los policías eran también del color de los atacantes). Imagínese el lector cuál habría sido el informe de la policía si Jason hubiera tenido el color de piel de sus atacantes y sus atacantes el color de piel de Jason. Ciertamente, los colores de piel ya habían sido el detonante de la violencia de aquella noche. Los atacantes llamaron repetidas veces ‘hijo de esclavos’ (además de otras cosas) a Jason. Por supuesto, también había un fondo sexual en la agresión. Los atacantes se obnubilaron y explotaron ante la proximidad de la imagen más temida por el racismo anglosajón: el hombre ‘negro’ junto a las mujeres ‘blancas’ en un espacio de intimidad.
Cuando ingresa el juez, Jason luce tenso. Parece apresado bajo esos trajes. Sus abogados lucen confiados. El juez anuncia que existe un acuerdo entre el fiscal y la defensa para deponer los cargos luego de un periodo de prueba de 2 meses. Los expedientes serán borrados en agosto de 2010. Jason respira aliviado. La audiencia unánimemente sonríe y suelta algunos aplausos contenidos (aplaudir está prohibido).
A la salida, 80 personas (incluido un delegado de El Quinto Suyo) tomamos las calles aledañas al juzgado para festejar esta decisión como una victoria individual y colectiva. Durante los últimos 28 meses, centenares de estudiantes de la Universidad de Massachusetts, Hampshire College, Amherst College, Smith College, Holyoke Community College y Mount Holyoke College junto a la sociedad civil han luchado por la causa de Jason. Sólo así se pudo torcerle el brazo al fiscal y al sistema judicial. Sin esa presión cívica, el resultado del proceso judicial habría sido otro. Los transeúntes nos saludan con sonrisas. Estamos en Northampton, Massachusetts, una de las más bellas islas de tolerancia de los Estados Unidos, ¡qué suerte que no estamos en Arizona!
http://www.wggb.com/Global/story.asp?S=12595059
http://www.gazettenet.com/2010/06/05/vassell-sentenced-pretrial-probation-long-running-criminal-case
Así es amigo Luis, lamentablemente el racismo persiste en el mundo, pese a que somos una sola raza, la raza humana. Yo lo sé científicamente como médico, pues todos los seres humanos estamos hechos con el mismo código genético, las mismas células, tejidos y órganos. También sé, por ser hombre de fe, que todos los seres humanos hemos sido hechos iguales a imagen y semejanza de un Creador.
Mr. Valdiviezo, una hermosa forma de vivir: socialmente. Felicito y añoro la participación directa… si se puede ayudar en algo: Presente. Nuevamente felicitaciones amigo!!