El Quinto Suyo

Mundo virtual del emigrante Peruano

O Papá o Yo

por @ 1:00 pm en Febrero 9, 2010. Tags: , ,
Archivado bajo Crónicas y viajes

No sé si el bostezo me despertó o me desperté y bostece, mientras me estiraba en la cama decidí que ese seria un buen día, – tengo 44 años, es hora de que pueda decidir cómo será mi día- pensé. Algo llamo mi atención, el cuarto, estaba muy iluminado cosa extraña pues mi cuarto es oscuro, estiro la mano derecha para encontrar a Lucy mi linda “viejita” como le digo de cariño a mi esposa, -17 años de casado, quien iba a pensar mi mano queda colgando descubriendo que la cama acaba no más allá de la extensión de mi brazo. Abro un ojo (siempre abro un ojo primero, el izquierdo). Observo con curiosidad el techo gris del cuarto, aun no logro despertarme completamente cuando un vozarrón del cuarto vecino me eriza la piel, – “¿Papá? no puede ser”- pensé. Escuche de nuevo -“levántense para el colegio”,- solo su voz lograba despertarme con una mezcla de fastidio miedo y frustración de tener que levantarme. Automáticamente salte de la cama y corrí al cuarto de mi Papá a confirmar lo que creía escuchar, vi a mi padre acostado medio-sentado como solía dormir, observe la habitación, su misma cama los mismos muebles, el olor a mi Papá, olor a seguridad, protección, no sé ese cuarto siempre me inspiro temor, y a la vez seguridad, extraño pero real.

-Esto es muy real, tengo conciencia que debo estar dormido al lado Lucy, y cerca en los otros cuartos mis adorados y orgullos, mis hijos Jr. y Anie, pero disfrutare mientras dure el sueño, pues puedo ver a mi padre de nuevo, ver la casa donde crecí y fui feliz e infeliz pero fui. “Hola Papá”, dije con temor, él volteo rápidamente diciéndome -“¿qué pasa?, ¿no vas al colegio?” – Mirando seriamente y yo disfrutándolo, – “Si Papá salgo ahorita solo quería decirte que te quiero mucho” Papá sorprendido, observándome a ver si me veía intoxicado o algo, le repetí “te quiero papito, ya me voy”, me acerque y le di un beso, el solo murmuro “uhmmmm…bien”. Corrí a bañarme a disfrutar de este sueño, vi pasar a mis hermanos también a listándose, escuche ladrar a “bandido” mi perrito amado, -“no puedo creerlo, bandido”,- corrí hacia abajo salí al jardín Bandido se me abalanzo lamiendo saltando de alegría y Yo abrazándolo besándolo hasta las lagrimas. Mientras me vestía con dificulta pues me había olvidado como se lleva el uniforme y la insignia del colegio “ a que ahora pasa el ómnibus del colegio”? mire mis zapatos casi me río al ver la camisa y el pantalón, dije eso no me va entrar, pero sí todo calzo, dándome cuenta que estaba en peso, eso me dio mas curiosidad, volví al baño a mirarme al espejo, “woa, no recordaba este cuerpo, delgado joven”, cuanto cabello, sin arrugas, eso es ser joven, “¿qué edad tengo”? 16, 17 quizás, abajo el desayuno esperándome Carlos el empleado sabía lo que me gustaba pan francés, con jamón del país, café con leche y jugo de papaya, aunque usualmente casi no lo comía por salir apurado y no perder el ómnibus, esta ves disfrute cada mordida y sorbo de mi desayuno, con inmenso placer, mientras Carlos me miraba con una sonrisa “bonachona”, Carlos muchacho serrano de Abancay prácticamente habíamos crecido juntos, y mas que un empleado era parte de la familia. Mientras caminaba hacia la esquina donde pasaba el ómnibus y miraba la calle en donde tantas veces monte bicicleta y jugué con mis amigos, también pensaba ¿“a qué hora acaba esto”?

 Esta alucinación es la más larga que he tenido, pero por otro lado la disfruto y no quisiera despertar hasta poder revivir más recuerdos. El colegio fue lo mismo que siempre recordé tedioso pero a la ves una aventura diaria. Fui la baño y mis pensamientos fueron hacia mi casa, Lucy, mi viejita, mis hijos, con los cuales me rio 10 veces al día, jugamos, y son lo que cualquier padre quisiera tener, sentí nostalgia quería verlos y tocarlos, decidí despertar, pero a ultimo momento cambie me dije voy a disfrutar un poco mas esta juventud soñadora, ser hijo irresponsable, en fin. Mis amigos me dijeron “Javier mañana es “viernes sangriento” ya casi no recordaba esa frase, que significa, tomar hasta morir y pelear por ahí, y agarrar alguna “pacharaca’ como se decía entonces. Y, yo claro, pues no es por nada pero el viernes sangriento lo inaugure cuando me metieron un palazo en la cabeza en una trifulca, y quede bañado en sangre. Caray que rico se siento volver a vivir, que rico ser joven, loco (aun lo soy). Bailando en la discoteca “Luna de Miel” sentía que llegaba al éxtasis. Solo cuando iba al baño y alguien me invitaba “una línea” la culpa llegaba y me decía “como puedo disfrutar sin mis hijos, sin Lucy, romper más de 20 años de abstinencia, pero “la línea” arreglo el asunto.
La mañana siguiente estirando mi brazo de nuevo y tocando el vacio, mezcla alegría con tristeza, aun estaba soñando, comencé observar los casetes de betamax con videos de Queen, y otros, sonó el teléfono
Ernesto provocándome para “tirarnos la pera” e ir a “chupar” para hablar las cojudeses tan interesantes de esa edad, yo siempre listo como boy scout dije si.
Entre las nubes, la sonrisa cojuda, recordé, los desayuno familiares con Lucy y mis hijos, los partidos de básquet con Jr. el verlo jugar, campeón, los campamentos, la sonrisa picara de Anie, y el sentido del humor de mi hijo, las interminables luchas con mi hijo en el cual no paramos de reír, que felicidad, a parte de mi auto, mi tv de 52’, esas comodidades, el no tener que pedir permiso, “Dios que feliz soy o era?”. Llegando a la casa mi padre con el seño fruncido sabiendo que estaba bebido, me regaño yo feliz de que lo haga, lo puedo ver, escuchar, sentir, acepte todo pedí disculpas y me fui a la cama, a los minutos entro Quico mi hermano menor para pedirme un consejo sobre “chicas”, me sentí padre de nuevo, siempre lo fui para él, un poco madre también.
-Tienes primero que caerle y luego besarla, no al revés, no seas loco, ellas saben que vas a caerles, y zas luego el chape, vamos brother tu puedes, fueron mis sabios consejos.
Algo estaba ocurriendo cada hora que pasaba me sentía más introducido entre la vida que fue mi vida, pero momentos de melancolía en la noche y no sentir la caricia de mi esposa, el buenas noches, los abrazo y besos de mis hijos. No sé, es extraño es un sueno largo interminable que no deseo que termine y la ves me desespero. Me duermo pensando que voy acabar con todo y despertar en mi cama junto a la madre de mis hijos, corriendo para el trabajo. En la noche me aqueja la angustia y se moja la almohada al pensar que voy a dejar a mi padre, que no lo voy a ver más, que va a morir de nuevo, y esta vez por mi decisión, por la madrugada digo 1 día mas pues mañana tengo examen de historia…
….esta historia continuara……

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Un comentario para “O Papá o Yo”

  1. pablo dice:

    Buen cuento brother, el sueño del nunca acabar. Es una idea única no he leído algo parecido. Redondea bien el final, lo estamos esperando.

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