El Quinto Suyo

Mundo virtual del emigrante Peruano

Miguel Grau : “Más Allá del Honor” (Segunda Parte)

por @ 5:21 pm en Diciembre 1, 2009. Tags: , , ,
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Huascar peleando 2

En el tumulto de los marinos que se preparaban en sus puestos para enfrentarse en combate, se me acercó el teniente Ferré, “Amigo Daniel tome su rifle, lo va a necesitar, lamento que no logramos desembarcarlo en algún puerto para que llegase al frente”.

–Teniente, estoy en el frente, y es un honor para mi poder batirme al lado de ustedes.

Me cuadré militarmente ante él ,“Prepárese amigo, ¡por Dios y la Patria!”, lo vi alejarse a la torre de mando, en donde el Almirante Grau impartía las instrucciones para enfrentar a la flota enemiga.
El buque peruano monitor Huáscar de 1,180 toneladas y cinco cañones de diverso calibre entraría en un desigual combate contra la flota chilena compuesta por seis buques: dos poderosos acorazados que tenían el doble de blindaje y una goleta, que en conjunto superaban las 7,500 toneladas, un total de 47 cañones, seis ametralladoras y ocho tubos lanza-torpedos. Apoyados además por una cañonera ,un transporte artillado y un barco carbonero.

A las 9 y 25 de la mañana del 8 de Octubre de 1879, encontrándonos a la altura de Punta Angamos, a cinco millas de la costa boliviana ocupada, comenzó el combate. El Almirante Grau ordenó disparar contra el  blindado Cochrane que se nos venía encima, los disparos rebotaban en su blindaje sin hacerle daño.

A las 9 y 40 ya a 200 metros el Cochrane nos cañoneó pero nuestro comandante con hábiles maniobras evitó los daños y atónito observé que lo embestíamos pero este más veloz evitó la colisión por pocos metros. No pudimos evitar que al fin los tres buques estuvieran a tiro y nos dispararon una lluvia de proyectiles mucho más potentes, que sí traspasaron nuestro delgado blindaje. Las explosiones remecían la nave y se desataron varios incendios. Vi que un disparo de nuestros cañones entró a través de una apertura, en una caseta del Cochrane, explotó y mató a todos los que ahí estaban.

Luego nos volvieron a rodear y el Huáscar disparó contra el  blindado Blanco Encalada y casi lo embiste pero escapó por su velocidad. Seguíamos disparando a ambos lados pero nuestros proyectiles rebotaban en los blindados. Desesperado por hundir al Huáscar el Blanco Encalada casi colisiona con el Cochrane.
Seguían cayendo proyectiles que explotaban de una manera espantosa. Me cubrí lo mejor que pude de las andanadas, cuando cesaban me asomaba y disparaba tratando de dar a un enemigo, pero al instante obtenía una graneada respuesta de metralla.

A las 9 y 50 los cañones principales son dañados por devastadoras explosiones, pude ver que sus ruedas giratorias se trababan con muertos y heridos. La sangre corre como riachuelos por la cubierta, otra explosión destroza el mecanismo de maniobras y por unos minutos quedamos al garete, hasta que se restablece la guía del barco manualmente por órdenes que se trasmitían desde cubierta por mensajeros.
Estaba mirando a la torre de mando y vi que el Almirante Grau le daba un apretón de manos al teniente Ferré a través del enrejado. Casi de inmediato un proyectil impactó de lleno en la torre. Caí sentado abrazando mi fusil, desesperado busqué al Almirante, no lo vi, ¡el proyectil lo había matado ! y el teniente Ferré yacía moribundo, me acerqué a tiempo de ver el último brillo de sus ojos, “¡Por Dios y la Patria!”, seguro que fue su último pensamiento, lo bajaron agónico y en los ojos del médico vi que ya no se podía hacer nada.

Cargué mi fusil y subí a cubierta, sin importarme ya las balas que silbaban a mi lado, apunté y disparé hacia el Cochrane y pude ver a un enemigo caer y seguí disparando hasta que un proyectil explotó en la torre, matando al capitán Elías Aguirre que había tomado el comando del Huáscar. Fue reemplazado por el capitán Melitón Carbajal que cayó herido y asumió el mando el teniente Melitón Rodríguez que murió en su puesto. A estas alturas el Huáscar no tenía control al haber sido dañadas la dirección y no había ningún lugar del navío que no hubiera sufrido daños. Los cuerpos de muertos y heridos llenaban la cubierta, pero el Huáscar no se rendía. El pabellón cortado por la balas cae a cubierta y es recogido por el teniente Enrique Palacios y pese a que le disparan a mansalva y varias balas lo atraviesan consigue izar la bandera nuevamente, ¡el Huáscar no se rinde!. El teniente Pedro Gárezon ahora al mando intenta con gesto de gigante herido embestir al enemigo, pero ya el barco es un ataúd flotante lleno de incendios y con todos los cañones inutilizados.

El humo de los incendios dificultaba la visión. Los impactos de las ametralladoras y fusiles batían inmisericordes la cubierta llena de muertos y moribundos. Los que nos podíamos parapetar respondíamos el fuego con fusiles, incluso vi marinos que disparaban sus revólveres a falta de todo. Los blindados se aproximaron cuando el Huáscar agónico trató de embestir una vez más pero sin dirección, fue inútil el heroico intento.
Escuché que era inminente que se diera la orden de hundir el malogrado navío, me asomé y desde mi posición pude herir a dos enemigos del Cochrane que cayeron sobre cubierta. Me disponía a disparar de nuevo cuando una tremenda explosión ocurrió debajo de mis pies, me vi elevado, perdí el paso y caí al mar.

Me hundí en las frías aguas, logré salir a flote, fuera de las heridas que ya tenía en la cara, parecía estar bien. Me agarré a un pedazo de bote salvavidas y pude ver, pese al espeso humo, que el Huáscar se estaba hundiendo, ¡habían dado la orden de abrir las válvulas!, el barco se detuvo y se hundía, sin rendirse.
Yo agarrado al madero sentía que era llevado paralelo a la costa por una fuerte corriente y me fui alejando del escenario del combate. Pude ver que unos botes se dirigían a abordar el monitor. Los marinos del Huáscar estaban imposibilitados de evitarlo por las ametralladoras y fusiles que les disparaban desde los blindados.
Había comenzado a alejarme rápidamente y ya no podía ver los detalles. Pero si el cuadro panorámico del escenario de seis navíos cerniéndose sobre el Huáscar, incluso vi que el Covadonga cañoneaba al inerme monitor y aún pude ver que los botes abordaban el malogrado monitor y se trataba de apagar los incendios.

Ya a una apreciable distancia del lugar del combate vi que me acercaba a un promontorio que se adentraba hacia el mar. Sentí que el madero se hacía más resbaloso y que mis brazos y piernas comenzaban a entumecerse. Hacía esfuerzos supremos para no soltar mi tabla de salvación, pero me di cuenta que no lo lograría y menos nadar hasta la costa. En la lejanía un humo oscuro indicaba el lugar de la epopeya. Recé una plegaria por mi patria y por mi alma, ya no podía sostenerme más, mis dedos se aflojaron y el agua me cubrió. Miraba la muerte, cuando sentí que me agarraban del cuello y me subían. Salí a superficie y con desesperación el aire entró de nuevo a mis pulmones. Un joven me mantenía a flote y me acercaba a un bote donde un anciano y él me ayudaron a subir pese a lo pesado de mis ropas mojadas.

–¡Gracias, muchas gracias!– dije cuando pude respirar bien.
–Somos pescadores bolivianos, ¿y usted?– me preguntó el anciano.
–Soy peruano– dije con recelo.
–Tranquilo, no somos espías –replicó el anciano– me llamo Adrián estamos haciendo nuestra última pesca, el hostigamiento chileno es mucho, regresamos a territorio boliviano libre. Estos pescados nos servirán para el viaje, este es mi hijo Pedro el menor, el mayor Alberto se me fue con las fuerzas de resistencia de Eduardo Avaroa, cuando ya teníamos el salvoconducto para los tres.
–Me podría decir cual es la mejor ruta para regresar al Perú– dije, pues lo único que quería era regresar a pelear por mi país.
–Podría llegar atravesando el desierto hacia Potosí y de allí por el Desaguadero al Titicaca, pero es una ruta muy complicada podría morir de calor en el desierto o congelado en la puna. A menos que venga con nosotros, podría pasar como mi hijo Alberto. Lo llevaría por la costa lo más al norte que podamos, antes de salir de territorio ocupado para entrar a Bolivia libre, de allí le sería más fácil para usted llegar al sur de su país, a Tarapacá o Arica.
–Gracias don Adrián.
–Usted sobrevivió al combate, ¿no?, vimos el humo y escuchamos el cañoneo por dos horas.
–Sí– dije, y sin poder controlarme un llanto callado y convulsivo me invadió. Recién comprendía la magnitud del desastre, la muerte del Almirante Grau, del teniente Ferré y de todos los valientes oficiales y marinos defendiendo heroicamente a su patria. La pérdida del Huáscar haría posible al fin la invasión terrestre, que el monitor épicamente había evitado por seis meses contra una flota más poderosa y numerosa.

Don Adrián y Pedro, comprendiendo mi dolor remaron silenciosos a la costa.
Me dieron ropas de pescador y deseché las mías que hubieran llamado la atención. Estaba curtido por el sol de tanto cabalgar por llegar al frente y de haber estado en la cubierta del Huáscar todos los días de mi permanencia en el ya glorioso monitor. Refregué mis manos con arena y guijarros hasta hacerlas sangrar para borrar la pulcritud de mis manos de escritor. Don Adrián y Pedro me sacaron una a una las pequeñas esquirla metálicas que tenía en la cara, resultado de los violentos impactos que sufrió nuestro buque y que afortunadamente no me habían dado en los ojos.

Salaron los pescados y me enseñaron su aldea abandonada. Luego de ocho días, en los que caminé casi desnudo alrededor de su pueblo fantasma, tratando de curtir más mi piel y encallecer mis pies para poder pasar como pescador, preparamos la partida. Pusimos los pescados, agua en garrafas y las pocas pertenencias que teníamos en un modesto carromato tirado por un caballo viejo y famélico, razón esta por la que no se lo hubieran expropiado los invasores. Don Adrián subió al carromato y guiando al rocín inicio la marcha. Pedro y yo lo acompañábamos al lado caminando.

El calor del desierto era abrasador y viajábamos temprano y tarde, descansando a mediodía debajo del carromato.
–Desde Antofagasta hasta Iquique el agua es escasa, hay que racionarla. Ya lo sabe si somos interceptados usted es mi hijo Alberto– me dijo don Adrián.
Al pasar las salinas vimos la gran actividad de los chilenos que extraían el salitre. Recordé que había escuchado a don Enrique Izaguirre en nuestras correrías antes de tomar pasaje en el Huáscar: “La codicia por el salitre y el guano ha desencadenado este conflicto y es para exportarlo a las colonias británicas que son los que financian esta guerra. En el campo militar, al dotar a Chile de la flota mas poderosa de Sudamérica solo superada por la brasileña. Y en el de inteligencia, al ayudarlo con el bloqueo de la compra de navíos, armamento y municiones para Perú, utilizando para tal efecto sospechosas revueltas, espionaje y gobernantes peruanos negligentes en prepararse para la defensa”.

Todo el telón quedaba ahora develado. Estábamos inermes y pese al arrojo de nuestros hombres no teníamos ya navíos ni municiones. Pero sabía que en todo el país habían patriotas que pelearían hasta el último hombre para contener la terrible invasión que se avecinaba, y a mi me urgía reunirme con ellos.
Pasamos Cobija, Tocopilla y luego nos internamos al noreste hacia la cordillera andina, hacia Bolivia libre. Al llegar al río Loa nos despedimos.

–Siga el río al norte, Daniel –me dijo don Adrián– y llegará a Tarapacá. Dios esté con usted y su país.
–Igualmente don Adrián, Pedro buena suerte, que Dios los bendiga.

Nos abrazamos y los vi alejarse hasta que los perdí de vista. Me volvi al tiempo de ver el sol ocultándose en el horizonte y siguiendo el curso del Loa me encaminé a territorio peruano, la guerra aún no había acabado para mi.

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16 Comentarios para “Miguel Grau : “Más Allá del Honor” (Segunda Parte)”

  1. Carlos dice:

    Un interesante personaje Norte Americano llamado Alfred Thayer Mahan se encontraba en el puerto del Callao bajo el comando del U.S.S. Wachusset, durante los finales de la Guerra del Pacifico, protegiendo intereses Norte Americanos en el Peru. Es en esta epoca, e influenciado por lo ocurrido en esta guerra, en la que Thayer Mahan empieza a escribir uno de los libros de estrategia naval mas importante de todos los tiempos, “The Influence of Seapower Upon History”. Si el libro hubiese sido escrito unos años antes, quizas el gobierno peruano se hubiese preocupado en mantener una fuerza naval mas poderosa.

  2. pablo dice:

    Cierta la acotación Carlos y esto le da más realce a la magnitud del heroísmo y caballerosidad del Almirante Miguel Grau que prácticamente él con su barco y su tripulación realizaron una campaña épica contra toda la flota del enemigo . Y a diferencia del rival, rescataba a los náufragos de los barcos que hundía y evacuaba los transportes que capturaba antes de hundirlos. Permitiendo con este gesto que hoy miles de chilenos descendientes de esos sobrevivientes, caminen por su país quizás sin saber que le deben la existencia al Almirante.

    A continuación te doy unos datos recopilados del COMBATE NAVAL DE ANGAMOS por Juan Del Campo Rodríguez:

    Luego del combate de Angamos, dos diarios extranjeros publicaron los siguientes despachos fechados 10 de octubre de 1879: El Times de Londres: El Huáscar es un barco histórico, figurando en todos los combates navales en el curso de la guerra; ha bombardeado las poblaciones de los chilenos (solo las fortificadas), perseguido y capturado los buques transportes y ha sido por varios meses el terror de la costa chilena. Al mando de un hábil y valiente oficial y tripulado por hombres excelentes, el Huáscar ha sido siempre un formidable adversario. El Heraldo de Nueva York: No se necesita haber estado del lado del Perú en la desgraciada guerra de Sudamérica, para lamentar que el gallardo Huáscar haya sido capturado por los chilenos. Algo que parecía buena suerte, pero que probablemente no era sino competencia en su manejo, ha colocado repentinamente a este buque entre los mas famosos que han surcado aguas americanas. Ninguna empresa era demasiado grande ni demasiado pequeña para el. Que mantenga su antigua reputación ahora que se halla en otras manos es muy dudoso, porque comandantes tan hábiles como Grau no hay muchos.

    El 14 de octubre de 1879, el representante del gobierno de los Estados Unidos en el Perú, Isaac Christiancy, emitió al Secretario de Estado norteamericano un informe sobre el combate de Angamos en los siguientes términos: Esta pequeña nave bajo la inteligente dirección del almirante Grau tuvo por cerca de cinco meses no solamente estorbada sino completamente paralizada a toda la flota chilena, incluyendo dos enormes acorazados, y mantuvo abierta la comunicación por mar para los transportes peruanos desde el norte del Perú hacia Arica… La desaparición de ese buque cambia por completo el aspecto de la guerra y da a los chilenos el control del mar … El gobierno peruano esta haciendo máximos esfuerzos para compensar la perdida del Huáscar y procura adquirir otras eficientes naves, pero será difícil encontrar al hombre que ocupe el puesto de Grau, hombres tales no son a menudo hallados en ninguna parte …

  3. Carlos dice:

    Muy bien Pablo. Conocia de la hazaña del Contralmirante Miguel Grau mas no de cuan famoso era en todo el Continente Americano y como el reconocimiento de su valor transpaso nuestras fronteras. Concuerdo con Isaac Christiancy al decir que “hombres tales no son a menudo hallados en ninguna parte”, y no dejo de pensar si la gran mayoria de nuestros politicos le llegaran a este Caballero aunque sea a los zapatos, que diferente fuera nuestra querida patria.

  4. Supay dice:

    Hola Pablo, me ha gustado mucho la continuación del relato, enhorabuena!, suelo leer todo tipo de novelas pero las históricas me llaman más. Como sabrás en España la época de la Guerra Civil ha sido abordada en múltiples novelas y películas de cine. Creo que en el Perú nos falta eso y tu proyecto me parece muy interesante y con un futuro prometedor.
    Solo una cosa, si me permites una humilde recomendación, ya que me dices que tienes planeado novelar toda la Guerra del Pacífico con sus diferentes batallas, quizás sería algo más concreto novelar cada batalla en un libro diferente, es decir la hazaña del almirante Grau en un libro separado, otro de Tarapacá, otro de Arica, etc, aunque con hilación (no necesariamente en el orden cronológico claro, quizás a la inversa) y como bien haces partir de una ficción (el escritor-protagonista de tu relato) para contar los detalles históricos.
    Seguro habrás visto la película chilena Caliche Sangriento, que relata hechos de la Guerra del Pacífico pero teniendo como base la historia de 17 soldados chilenos perdidos en el desierto (ya sabes una historia dentro de otra, como dice Mario Vargas Llosa, eso de la técnica de la muñeca rusa), otra más hollywodense pero interesante puede ser 300, esa de la batalla de las termópilas cuya película se centra en la batalla en sí con unos datos de preludio.
    Bueno espero nos sigas regalando más relatos y logres tener un buen número de páginas para que se conviertan en una buena novela y porque no, proyecto audiovisual.
    Un saludo desde Madrid!

  5. Ollanta Humala dice:

    “Vi que un disparo de nuestros cañones entró a través de una apertura, en una caseta del Cochrane, explotó y mató a todos los que ahí estaban”

    La “novela” tiene muchas inexactitudes, como la mencionada arriba. Eso nunca ocurrió.

    En palabras simples el Huscar sufrió una brutal paliza por parte de Cochrane. Lo que fue un resultado lógico, el Cochrane era superior al Huscar y la tripulación chilena mucho mejor preparada que la peruana.

    De hecho, pese a que el Huascar contaba con artilleros mercenarios ingleses y granadas palliser, en todo el combate no fue capaz de lograr más que un par de impactos sobre el Cochrane sin mayores consecuencias.

  6. Ollanta Humala dice:

    “la flota chilena compuesta por seis buques: dos poderosos acorazados que tenían el doble de blindaje y una goleta, que en conjunto superaban las 7,500 toneladas, un total de 47 cañones, seis ametralladoras y ocho tubos lanza-torpedos. Apoyados además por una cañonera ,un transporte artillado y un barco carbonero.”

    Más inexactitudes:

    - El peso del combate contra el Huascar lo llevó el Cochrane, el Blanco llegó cuando el Huascar era una cuasi ruina (sin gobierno, la torre de artillería prácticamente fuera de combate, etc.) y francamente más fue lo que estorbó que lo que ayudo (tratando de espolonear al Huascar casi choca con el Cochrane). La cañonera Covadonga por su menor velocidad llegó al final del combate e hizo un disparo simbólico (para “desquitarse” del que recibió por parte del Huascar en Iquique y que le mató a su cirujano de abordo). El resto de los buques chilenos se dedicó a perseguir a la Unión (sin lograr capturarla) y no participó en el combate.

    - 47 cañones no sé de donde salen. Cada acorazado chileno contaba con 6 cañones de 250 libras lo que hace un total de 12 y sumados los 2 de 70 libras de la Covadonga hace un total de 14. Pero como mencioné en el punto anterior durante la mayor parte del combate se enfrentaron los 6 cañones del Cochrane contra los 2 cañones del Huascar (de 300 libras).

    Sigue…

  7. Ollanta Humala dice:

    - Ninguno de los buques chilenos contaba con ametralladoras. Los peruanos pensaban que los chilenos tenían ametralladoras debido al uso por parte de los chilenos de tiradores escogidos, instalados en las cofas con rifles de repetición, que lograban un gran volumen de fuego. El único que tenía una ametralladora en Angamos era el Huascar (aunque en rigor no era un arma automática si no de repetición). Como anécdota, los sirvientes de esa ametralladora (instalada en su cofa) sostuvieron un “duelo” particular con los fusileros del Cochrane que terminó con uno de los servidores muerto, otro herido y el tercero tuvo que bajar con su compañero herido, quedando así la ametralladora fuera de combate.

    - Los blindados chilenos no contaban con tubos lanzatorpedos en Angamos. Posterior a la guerra se le agregaron junto con cambiar sus cañones por otros de retrocarga. En el tiempo de la Guerra del Pacifico los torpedos aun no eran armas confiables. Como anécdota, en una de sus incursiones el Huascar intentó emplear un torpedo en contra de un barco chileno, pero el artefacto se descontroló y se volvió en contra del blindado peruano y si no es por la rápida acción de uno de sus oficiales que se arrojó al mar y lo desvió el torpedo termina impactando al propio Huscar (eso habría sido “la guinda de la torta” después de la estúpida pérdida de la Independencia

  8. Ollanta Humala dice:

    “Y a diferencia del rival, rescataba a los náufragos de los barcos que hundía y evacuaba los transportes que capturaba antes de hundirlos”

    Otra inexactitud, cuando los chilenos capturaron el Huascar o la Pilcomayo, por ejemplo, rescataron a los tripulantes rendidos, no los tiraron al mar. En la guerra marítima ambos bandos respetaron las normas de guerra (tácitas) de entonces. A diferencia de lo que ocurrió en muchos de los combates terrestres.

    Y si quieren sacar a colación al combate de Punta Gruesa, pues les recuerdo que:

    1. La Independencia no se hundió, sólo encalló. Algunos de sus tripulantes por inexperiencia y cobardía se arrojaron al mar si recibir la orden correspondiente (ver parte de More).

    2. Al no haberse rendido y seguir contestando el fuego con las armas disponibles era un blanco legitimo y Condell tenía el derecho (y la obligación) de seguirle disparando hasta lograr su rendición o completa destrucción. Así es la guerra al enemigo se le rinde o se le destruye, no hay lugar para la piedad. La guerra es cosa de hombres.

    3. La Independencia sólo tuvo 5 muertos, uno de ellos ahogado. Así que no existe tal ametrallamiento de náufragos, de haber sido verdad ese mito la lista de baja habría sido muchísimo superior. La mayor parte de las escasas bajas de la Independencia se produjeron durante la persecución y fueron producidas por los tiradores escogidos chilenos que disparaban desde las cofas de la Covadonga.

    Bueno, me aburrí de escribir. Les recomiendo leer mejores libros de historia. Ciertamente la mayoría de los libros peruanos son bastante malos, solo se quedan en mitos, excusas y llantos.

  9. pablo dice:

    Buenas amigo Ollanta, ante todo me siento honrado que un lector tan exhaustivo lea mis cuentos. En especial este cuento histórico, en el que recreo en base a un personaje de ficción, Daniel Peralta, lo que fue una guerra cruenta y fratricida, en la que un bando se había preparado para coger el botín de antemano. Las exactitudes o inexactitudes de la historia depende de quien la cuenta pero existe un solo hecho real, hay una sola verdad. Todos los indicios me hacen suponer que usted es chileno.

    Para mí y mis compatriotas, incluso algunos suyos, la historia que cuentan los libros chilenos es mala, llena de mitos y fraguada para enseñarse en las escuelas donde se la ha dictado por más de una centuria. El objetivo chileno era el guano y el salitre y bien armado por estándares británicos y armas de última generación ensambló un inmenso ejercito y una poderosa escuadra naval contra un país que tenia despoblada su costa (Bolivia) y otro que había disminuido drásticamente sus gastos militares para neutralizar el rol dominante de las fuerzas armadas en su gobierno (Perú).

    Le adjunto un discurso de Grau y una clara refutación a lo que usted afirma en sus comentarios, fehacientemente comprobable por fuentes independientes.
    “Señores, es preciso que no nos formemos ilusiones; el Huáscar es sin duda un buque
    muy fuerte, pero nunca podrá contrarrestar el poder de uno sólo de los blindados chilenos, pues estos tienen una coraza uniforme de nueve pulgadas y seis cañones de igual calibre
    que los del Huáscar, a lo cual debe agregarse, que, por el momento, no tiene el monitor
    balas aceradas únicas capaces de perforar su blindaje, ni marinería siquiera
    medianamente expedita, en cambio de lo bien previstos que se hallan los buques
    enemigos, así de los pertrechos como de la gente apropiada para tal caso; no siendo de
    poca importancia la ventaja de estos de tener una doble hélice que les permite ejecutar
    sus movimientos sin perder posición y con suma rapidez. A pesar de todo el Huáscar
    cumplirá con su deber, aún cuando tenga la seguridad de su sacrificio”.

    Esta intervención fue citada en la Narración Histórica de la Guerra Contra el Perú y
    Bolivia, del historiador peruano Mariano Felipe Paz Soldán. Las balas aceradas a que se
    refería Grau eran los temibles proyectiles Palliser. Por una cruel paradoja el Huáscar seria
    el primer barco blindado en la historia en sucumbir en combate ante aquellos proyectiles,
    que la marina chilena utilizo en Angamos. Después del combate, marinos norteamericanos del barco USS Pensacola abordaron la nave para evaluar los mortíferos efectos de los Palliser. Aquellos proyectiles tan insistentemente solicitados con gran previsión por Grau recién llegaron al Perú después de la captura del Huáscar y fueron por tanto, inservibles.

    Así pues que los proyectiles Palliser no los teníamos, el Almirante Grau los pedía insistentemente, con ellos quizás se hubiera cambiado el curso de la historia. “Misteriosas” manos internas y externas demoraron su llegada al Perú, cuando llegaron ya no teníamos con que dispararlos. Y los ingleses del Huáscar eran maquinistas que manejaban las calderas de la nave y no mercenarios, los buques chilenos también tenían maquinistas ingleses.
    Como ve dos puntos de vista irreconciliables sobre un solo hecho real. Por eso me tomé el tiempo de consultar fuentes peruanas, norteamericanas, inglesas, francesas, italianas y lógicamente chilenas. No puedo cambiar la historia verdadera, lo que realmente paso, ni usted tampoco. Pero si puedo, en base al estudio de todo lo que se cuenta, contribuir con mi grano de arena, en forma de ficción, ha evitar que alguien nos ataque otra vez cuando tengamos la guardia baja y sin posibilidad alguna de defendernos eficientemente. Afortunadamente el Almirante Grau salvo el honor peruano y por casi seis meses retrasó la invasión chilena Esto propició revueltas populares y la renuncia del gabinete chileno. Un solo navío mantuvo a raya a todo un país. (Los comentarios ingleses y norteamericanos, los puede leer arriba en el comentario # 2) Sigue…..

  10. pablo dice:

    La guerra como usted muy bien recalca, es asunto de hombres. Hombres como lo fueron también Atila, Hitler, Stalin y otros. Afortunadamente también en las guerras hay caballeros, pocos pero los hay, como El Almirante Grau y el Capitán Prat.
    El diez de julio de 1879, frente a la bahía de Iquique, Grau capturó al Matías Cousiño y bien pudo destruirlo de inmediato. Sin embargo su sentido humanitario de la guerra, que causó asombro y admiración en sus contrincantes, lo hizo suspender el hundimiento de la nave hasta que el último de sus tripulantes la hubiera evacuado. Fue durante este largo proceso que apareció la corbeta Magallanes. Grau intentó perseguirla, pero repentinamente también incursionó en escena el acorazado Cochrane, lo que forzó el retiro del Huáscar.

    El comandante del Matías Cousiño, en su parte elevado a la comandancia de marina, señaló: “El comandante Grau ha tenido mucha consideración con nosotros, porque nada le habría sido mas fácil que sacrificarnos y echar el buque a pique sin decirnos antes que lo abandonáramos en los botes”. Irónicamente, unos meses después, el Matías Cousiño sería uno de los seis barcos chilenos que contribuiría al cerco del Huáscar en Angamos, aunque no participo directamente en el combate. La tripulación entera del Cousiño sobrevivió y miles de sus descendientes caminan hoy por Chile quizás sin saber que le deben la vida a un hombre que si supo incluir la piedad en la guerra, aunque esta sea cosa de hombres.

    Usted sabe que la campaña terrestre fue mucho más sanguinaria y los peruanos rendidos y heridos eran muertos sin piedad. Bueno esto lo dejo para mas adelante y Dios mediante pueda escribir los capítulos donde Daniel Peralta recorrerá las campañas de San Juan, Miraflores, el saqueo de Lima y Chorrillos que estaban indefensos, la Campaña de la Breña y la recuperación de Tacna (la campaña de Arica la publiqué el 20 de abril del 2009). Cuando esto suceda estaré esperando su valiosa crítica y comentarios.

    Se despide atentamente.

    Pablo Dante Perleche Hurtado, residente peruano de Connecticut, USA y Escritor de El Quinto Suyo, Mundo virtual de inmigrante peruano.

  11. pablo dice:

    PD Le envió el total de cañones del Cochrane aunque eran 6 los principales, no creo que hallan tenido los otros de menor calibre envueltos en papel de regalo durante el combate. Tenía 3 ametralladoras Gatling y una Nordenfeldt. Y señor Ollanta, sí tenía tubos lanza torpedos.Sobre la fecha de instalacion de algunos de estos armamentos entramos otra vez en la discucion de quien dice la verdad fue en 1879 ó 1891.Esta página de wikipedia fue editada por fuentes chilenas.

    Career (Chile)
    Name: Cochrane
    Builder: Earle Ship Building Co shipyards, Yorkshire, United Kingdom

    Cost: 2,000,000 pesos

    Launched: 1874
    Commissioned: 1874
    Decommissioned: 1933
    Fate: Scrapped
    General characteristics
    Displacement: 3560 tons

    Length: 210 ft (64 m)
    Beam: 45 ft (14 m) at the waterline
    Speed: 12.8 kn (23.7 km/h)

    Complement: 242 men
    Armament: in 1879:
    • 6 x 9 in (248 lb) Armstrong cannons
    • 2 x 20 lb cannons
    • 1 x 9 lb cannons
    • 1 x 7 lb cannons
    • 1 x 1 in Nordenfeldt machine gun
    in 1891:
    • 6 x 8 in Armstrong cannon loading guns
    • 4 x 4.7 in cannons
    • 4 x 6 pdr quick shoot cannons
    • 4 x 1 pdr quick shoot cannons
    • 3 x 1 in Gatling machine guns
    • 2 x 14 in torpedo tubes, below the water line
    • 2 x 14 in torpedo tubes, on the water line
    Armor: • 230 mm (9 in) center of the ship
    • 115 mm (4,5 in) at the bow and stern
    • 205 mm (8 in) at the battery
    • 76 mm (3 in) on deck

    Chilean battery ship Almirante Cochrane
    From Wikipedia, the free encyclopedia

  12. Brayan Acuña ValveRde dice:

    iO kreO.. ke de Las Historiaz.. no DebemOS.. viviR..SigamOz.. Adelantes.. HermanOz.. peRuanOs..ia ke muchos chilenos dicen que junto ah bolivia somos los paises mas atrasados de suramerica…!!

    yo creo ke mas nos tienen envidia.. por todas nuestras riquezas que tenemos…
    tenemos derecho ah ser un pais democratico..seR libres.. como dice nuestro propio hinmo …yo creo ke no debemos gastar dinero en comprar armamentos..kreo ke debemos preocuparnos por nuestra economia..ya que en el peru existe mucha pobreza..

    por ejemplo brasil de que le sirve ser el pais con mas armamento en nuestro continente…si en su pais hay pobreza extrema…

    preocupemonos en nuestro futuro…ya ke en una guerra nadie gana..todos perdemos..ya ke dañamos nuestras tierras…perdemos vidaz en cantidad…!!!

    quien les hapla es un cadete de la peDro PauLeT…y pronto servire.. a mi patRia..

    y no me gustaria.. que esteemos peleando con nuestros propios vecinos…

    al contrario debemos estar unidos siempre…tanto como ustedes peruanos.. cumplan sus sueños y metas que tengan realizadas…asi sacaremos adelante a nuestro pais…
    io cumplire mi sueño ser un oficial de la policia…al igual que toda mi familia…

    cuidense mucho..y aprovechen al maximo sus oportunidades de estudiO!!!!

  13. pablo dice:

    Amigo Brayan (o debo decir “Humala”)
    Sacó esta deducción pues un cadete no escribiría de la manera en que esta redactado este correo.
    Pero concuerdo con el mensaje, son tiempos de paz. Y lo sentimos todos los peruanos en el Perú y el extranjero cuando ocurrió el terrible terremoto en Chile y colaboramos con nuestros vecinos en la medida de nuestras posibilidades.

  14. Micaela dice:

    Hola, leí tu artículo y me pareció fabuloso, me costó terminarlo ya que mis lágrimas invadieron mi rostro y mi corazón vivió
    durante la lectura, una gran tristeza y orgullo, que solo podemos sentirlo aquellos que amamos nuestro suelo patrio.
    Mira, estuve pensandolo varias veces y se me ocurrió publicarlo en mi facebook. Espero que no te moleste en absoluto, ya que lo
    publiqué tal cuál, sin modificar nada, osea que publiqué el link del quinto suyo, tal cuál!
    Intenté ubicarte en facebook, para pedirte permiso,pero no te encontré y me pareció que era triste mantenerte en olvido, con una historia tan tierna y dura a la vez. En la que se relata el patriotismo de nuestros soldados. Sigue deleitándonos más con tus artículos,estaremos anciosos de leerlos.

  15. Joseph dice:

    La guerra como usted muy bien recalca, es asunto de hombres. Hombres como lo fueron también Atila, Hitler, Stalin y otros. Afortunadamente también en las guerras hay caballeros, pocos pero los hay, como El Almirante Grau y el Capitán Prat.
    El diez de julio de 1879, frente a la bahía de Iquique, Grau capturó al Matías Cousiño y bien pudo destruirlo de inmediato. Sin embargo su sentido humanitario de la guerra, que causó asombro y admiración en sus contrincantes, lo hizo suspender el hundimiento de la nave hasta que el último de sus tripulantes la hubiera evacuado. Fue durante este largo proceso que apareció la corbeta Magallanes. Grau intentó perseguirla, pero repentinamente también incursionó en escena el acorazado Cochrane, lo que forzó el retiro del Huáscar.

    El comandante del Matías Cousiño, en su parte elevado a la comandancia de marina, señaló: “El comandante Grau ha tenido mucha consideración con nosotros, porque nada le habría sido mas fácil que sacrificarnos y echar el buque a pique sin decirnos antes que lo abandonáramos en los botes”. Irónicamente, unos meses después, el Matías Cousiño sería uno de los seis barcos chilenos que contribuiría al cerco del Huáscar en Angamos, aunque no participo directamente en el combate. La tripulación entera del Cousiño sobrevivió y miles de sus descendientes caminan hoy por Chile quizás sin saber que le deben la vida a un hombre que si supo incluir la piedad en la guerra, aunque esta sea cosa de hombres.

    Usted sabe que la campaña terrestre fue mucho más sanguinaria y los peruanos rendidos y heridos eran muertos sin piedad. Bueno esto lo dejo para mas adelante y Dios mediante pueda escribir los capítulos donde Daniel Peralta recorrerá las campañas de San Juan, Miraflores, el saqueo de Lima y Chorrillos que estaban indefensos, la Campaña de la Breña y la recuperación de Tacna (la campaña de Arica la publiqué el 20 de abril del 2009). Cuando esto suceda estaré esperando su valiosa crítica y comentarios.

    Se despide atentamente.

    Pablo Dante Perleche Hurtado, residente peruano de Connecticut, USA y Escritor de El Quinto Suyo, Mundo virtual de inmigrante peruano.

  16. Don dice:

    La guerra como usted muy bien recalca, es asunto de hombres. Hombres como lo fueron también Atila, Hitler, Stalin y otros. Afortunadamente también en las guerras hay caballeros, pocos pero los hay, como El Almirante Grau y el Capitán Prat.
    El diez de julio de 1879, frente a la bahía de Iquique, Grau capturó al Matías Cousiño y bien pudo destruirlo de inmediato. Sin embargo su sentido humanitario de la guerra, que causó asombro y admiración en sus contrincantes, lo hizo suspender el hundimiento de la nave hasta que el último de sus tripulantes la hubiera evacuado. Fue durante este largo proceso que apareció la corbeta Magallanes. Grau intentó perseguirla, pero repentinamente también incursionó en escena el acorazado Cochrane, lo que forzó el retiro del Huáscar.

    El comandante del Matías Cousiño, en su parte elevado a la comandancia de marina, señaló: “El comandante Grau ha tenido mucha consideración con nosotros, porque nada le habría sido mas fácil que sacrificarnos y echar el buque a pique sin decirnos antes que lo abandonáramos en los botes”. Irónicamente, unos meses después, el Matías Cousiño sería uno de los seis barcos chilenos que contribuiría al cerco del Huáscar en Angamos, aunque no participo directamente en el combate. La tripulación entera del Cousiño sobrevivió y miles de sus descendientes caminan hoy por Chile quizás sin saber que le deben la vida a un hombre que si supo incluir la piedad en la guerra, aunque esta sea cosa de hombres.

    Usted sabe que la campaña terrestre fue mucho más sanguinaria y los peruanos rendidos y heridos eran muertos sin piedad. Bueno esto lo dejo para mas adelante y Dios mediante pueda escribir los capítulos donde Daniel Peralta recorrerá las campañas de San Juan, Miraflores, el saqueo de Lima y Chorrillos que estaban indefensos, la Campaña de la Breña y la recuperación de Tacna (la campaña de Arica la publiqué el 20 de abril del 2009). Cuando esto suceda estaré esperando su valiosa crítica y comentarios.

    Se despide atentamente.

    Pablo Dante Perleche Hurtado, residente peruano de Connecticut, USA y Escritor de El Quinto Suyo, Mundo virtual de inmigrante peruano.

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