Lo mejor de lo que ha pasado a Indias se nos olvidaba, que son los españoles y los negros…(Inca Garcilaso de la Vega, 1609, 606)
El 28 de noviembre de 2009, a través de una resolución ministerial, el gobierno peruano pidió “perdón histórico al pueblo afroperuano por los abusos, exclusión y discriminación cometidos en su agravio desde la época colonial hasta la actualidad”. Este gesto de reconocimiento es un enorme paso en el proceso ético-político de reconciliar a los diferentes grupos socio-culturales de la sociedad peruana y de promover una justicia social acorde con los principios de una sociedad democrática multicultural. El multiculturalismo de la sociedad peruana está constituido por grupos procedentes de todos los continentes. Los afrodescendientes peruanos apreciamos este primer paso que no sólo confronta la discriminación sistemática que experimentamos cotidianamente por nuestro color de piel, sino, además, la sorda negación oficial de la existencia de racismo en un país mestizo como el nuestro.
Sin embargo, todo pedido de perdón es vacío si es que no es acompañado de medidas para corregir, para reparar o devolver el bien perjudicado. En este caso en particular se trata de tomar medidas para desactivar la opresión estructural que viven los afroperuanos en el territorio nacional. Las comunidades, movimientos y organizaciones afroperuanas, así como las indígenas, saben muy bien que debe hacer el Estado Peruano para erradicar el racismo estructural en el país. Es con ellos con quienes se debe dialogar para diseñar e implementar políticas y programas anti-racistas. Iniciar este diálogo es el segundo paso que corresponderá a este pedido de perdón.
Pero, este primer paso (el pedido de perdón del Estado Peruano) será firme si es acompañado en las próximas semanas de medidas simbólicas contra el racismo que experimentamos los ciudadanos afroperuanos. Sugiero algunas medidas que tienen sustento legal en la propia constitución del Perú y que no requieren de ningún presupuesto especial: 1. que se prohíba y penalice la ridiculización de los afroperuanos en los medios de comunicación privados y estatales; 2. que los medios de comunicación del Estado tengan espacio dirigidos por afroperuanos; 3. que los medios de comunicación del Estado tengan programas que difundan la historia, artes y estudios afroperuanos; 4. que se levanten monumentos a los héroes afroperuanos que lucharon por la independencia nacional, la integridad territorial y la justicia social del Perú; 5. que se admitan afrodescendientes tanto en la la escuela diplomática como en todas las escuelas de oficiales de todas las fuerzas armadas y policiales ; 6. que la educación intercultural tenga un contenido anti-racista y sea obligatoria en todas las escuelas y universidades.
Con estas medidas o equivalentes, el acto público de pedido de perdón a los afroperuanos parecerá sincero y dejará sin muchos argumentos a quienes piensan que todo esto no es más que una argucia estatal para eludir las recientes observaciones y recomendaciones de Naciones Unidas sobre la discriminación racial contra indígenas y afroperuanos en el Perú.