SOMBRAS
Bailo, bailo hasta caer
con mi sombra en la pared
nada que perder
bailo con mi sombra en la pared
Miguel Mateos
Desde muy niño se dió cuenta de su presencia. Le acompañaba a donde quiera, aunque él no se lo pidiera. Se convirtió en su compañera de juegos, aquella a quién nuestros padres llaman el “amigo imaginario”, con la diferencia que ella no era producto de su imaginación.
Estaba allí, presente, la podía ver y palpar aunque no fuera una masa sólida.
Cuando su madre le llevaba a la oficina del psiquiatra, se ponía a jugar con ella haciendo figuras en la pared con sus manos. Perritos, conejitos y mariposas. Se divertían mucho juntos y siempre disfrutaba de su liderazgo sin esbozar una sola queja.
En la secundaria sus compañeros de clase Lucho y Danny regresaban caminando con él por la avenida Precursores y jugaban a ver quién podía evitar pisar la sombra del otro. Él saltaba dando brincos para evitar que le hicieran daño y la pisaran. Sabía que eso le disgustaba y la ponía triste, ya que el resto del trayecto que caminaban solos hasta su casa, no le miraba ni le dirigía la palabra. Sólo caminaba a su lado en silencio.

Cuando ingresó a la Universidad y empezó a salir con chicas se olvidó de ella. Imaginó su tristeza. Ya no le prestaba atención alguna. Cada vez que terminaba una relación se deprimía. Iba al parque del faro con su chata de ron y sus cigarrillos. Miraba al cielo unirse con el mar en el horizonte. Al escuchar el remanso de las olas y sentir la brisa del mar rebotar en su cara, le provocaba saltar. La luz de un poste aledaño le hacía ver su presencia. Estaba allí, a pesar de su indiferencia no le había abandonado.
Comenzó a cogerle más cariño y la extrañaba a la hora del almuerzo al salir de la oficina. Caminaba con Wally y el Ñaño al restaurantito sin nombre de “La Tía” en la avenida Petit Thouars a eso del mediodía y el sol radiante que alumbraba sobre su cabeza la hacía desaparecer.
Más tarde emigró a Estados Unidos. Se casó, y las obligaciones del trabajo, la casa, su esposa y sus hijos, nuevamente hicieron que se olvidara de ella. Cuando ocurrió la crisis financiera y envió a su esposa e hijos de regreso a su país, volvió a aparecer.
Jugaban juntos al solitario escuchando la canción de The Motels: Only the lonely, only the lonely can play
Una noche oscura de densa bruma conoció a una rubia en un bar. Trató de entablar conversación con ella.
– Hola, ¿Cómo estás? – le dijo mientras bebía un sorbo de Gin Tonic.
– Get lost honey – respondió la rubia- I’m a lesbian – le dijo dando una pitada a su cigarrillo.
– Qué bien – le dijo él – Yo soy lesbiano, a mí también me gustan las mujeres – agregó con picardía. Provocándo que la rubia riera a carcajadas.
Tragos van, tragos vienen y la invitó a ir a su casa. Mientras hacían el amor con la luz encendida sobre la cama de su habitación la vió reflejada en la pared.
– ¡You are a fucking asshole!, le dijo en Inglés. Estaba celosa.
– ¡Get lost! - le contestó - ¡¿Why don’t you just disappear?!, le dijo gritando.
La rubia lesbiana se asustó, cogió sus ropas y se vistió apresurada mientras le recriminaba: ¡¿What the fuck is wrong with you?! Por más que le rogó que se quedara, no le hizo caso.

Durante las siguientes horas tuvo una larga discusión con su sombra en la pared.
– ¡Vete ya no eres mi amiga! – gritó – ¡Estoy harto de que me persigas noche y día! – La muy terca no se iba y su discusión se volvió más acalorada y bilingüe, con palabras soeces en Español e Inglés.
– ¡You are such an idiot! – le respondió ella – No te das cuenta que me has amado durante toda tu vida – le dijo ella acariciándose el pelo.
– ¡No pedazo de estúpida! – le contestó él – ¡I hate you desde que nací! – agregó con ira apuntándole con el dedo índice.
Ella se rió y contraatacó:
– ¡You don’t hate me, you ugly piece of shit! Tu me amas, me deseas, you wanna have sex with me, quieres tocarme, sentirme. Convéncete y date cuenta maricón: ¡You wanna fuck me!
– ¡No, no! – gritaba él con los ojos desorbitados.
– Ja, ja, ja, ja – reía ella despiadadamente – Look at yourself in the mirror, ¡Eres un maricón! – le gritó.
La tenía parada frente a él, desafiante, e intuyó que lo iba a atacar. La agarró a patadas hasta hacer un hoyo en la pared. Trastabilló adolorida pero no se fué. Él aprovechó su cansancio y corrió a la cocina. Cogió un cuchillo y sin darle tiempo a reaccionar se avalanzó sobre ella apuñalándola una y otra vez sin parar hasta quedar exhausto.
Le faltaba el aire y la sangre salpicaba a borbotones de su pecho. Cayó al suelo y la alfombra comenzó a teñirse de rojo. Trató de alcanzar el teléfono para llamar al 911 pero ya no tenía fuerzas. Finalmente se había deshecho de ella, o ella de él…
THE MOTELS – ONLY THE LONELY
Je, no me acuerdo de la sombra en Precursores
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Claro pes Lucho, ahí no ves la foto de los tres… con nuestras camisas blancas y nuestros pantalones plomos del uniforme de colegio…
Hola amigo buena la intensidad ,al parecer quedamos solo dos mosqueteros,no cejes,esto de escribir es lo mejor que se ha inventado.
Interesante, me gustó hasta antes del violento final.
Claro pes Lucho, ahí no ves la foto de los tres… con nuestras camisas blancas y nuestros pantalones plomos del uniforme de colegio…
Interesante, me gustó hasta antes del violento final.
Claro pes Lucho, ahí no ves la foto de los tres… con nuestras camisas blancas y nuestros pantalones plomos del uniforme de colegio…