
Hay fechas que son muy difíciles de olvidar. Por ejemplo, la gente nacida en la década de los 50′s jamás olvidará aquel 17 de Junio de 1962 en que el rey Pelé y la selección de Brasil vencieron a la selección de Checoslovaquia con marcador de 3-1 para coronarse campeones de la Copa Mundial Chile 66, otra fecha inolvidable para los nacidos en la década de los 60′s es por ejemplo el 20 de Julio de 1969 con la llegada del primer hombre a la luna, o para los peruanos como yo; el 3 de Octubre de 1974, cuando un fuerte terremoto sacudió el suelo limeño con saldo de muerte y destrucción, o también para los de la generación de los 70′s, el 8 de diciembre de 1980, fecha en que fue asesinado John Lennon. Todas esas fechas, ya sean trágicas o de celebración, nos traen a la memoria una pregunta que en ocaciones hacemos a nuestros familiares y amigos: ¿Qué estabas haciendo ese día?
Hoy, 11 de Setiembre de 2009 por la mañana me encontraba trabajando en la oficina de correos de Woodbridge, Virginia, y mientras hacía la auditoría de dicha oficina, estaba tomando apuntes cuando escuché al DJ de la radio decir que dedicaban un minuto de silencio en memoria a los caídos en esa trágica fecha. Unos minutos más tarde comentaba con un compañero de trabajo acerca de ese día, cuando él recordó que se encontraba trabajando en la oficina de correos de Mc Lean, Virginia, y me dijo: “Tú estabas ahí, ¿verdad?” Entonces me vino a la memoria el hecho. Era Martes y tenía el día libre, mi esposa y yo nos encontrábamos acostados en cama y aún dormíamos cuando sonó el teléfono, Verónica (mi esposa) contestó apresuradamente para evitar que el ruido despertara a Andrea (mi hija) que entonces tenía un año y medio de edad. Del otro lado del auricular mi hermana Patty (quién se encontraba trabajando en una florería en donde tenían un televisor) le decía a mi esposa que encendiéramos el televisor por que una de las torres gemelas de Nueva York se estaba incendiando, al principio pensamos que se trataba de una broma, luego encendimos el televisor e incrédulos veíamos las imágenes cuando a los pocos minutos un segundo avión se estrelló contra la otra torre, luego ambas torres colapsaron y el resto es historia.
Mi compañero de trabajo, el moreno Robert, me contó que esa mañana se encontraba trabajando cuando recibió la llamada telefónica de un amigo que le dijo acerca del incendio de la primera torre, él se lo comentó al supervisor y ámbos se dirigieron al breakroom, encendieron el televisor y luego varios carteros se pusieron a ver incrédulos las imágenes cuando el reportero del canal especulaba que se trataría de un accidente y en ese instante se estrelló el segundo avión contra la otra torre, entonces tanto el reportero como el conductor de noticias pronunciaron al unísono: Oh my God, America is under attack!!
Mi mamá me cuenta que estaba trabajando en la limpieza de la casa de uno de sus clientes, el Dr. Frank, quién tenía el televisor encendido y al estrellarse el segundo avión el doctor salió despavorido de la casa a mirar el cielo. Mi mamá creyó que las imágenes eran una repetición del primer avión al estrellarse, mientras el doctor le explicaba que no era así, que era un segundo avión. Al regreso a casa, manejando las escazas 2 millas de distancia de la casa del doctor al departamento de mis padres, mi madre recuerda que al parar en los semáforos los conductores se miraban unos a otros con lágrimas en los ojos. Mi papá se encontraba en un edificio ubicado en el area de Tysons Corner haciendo un delivery de flores en una oficina en donde había un televisor encendido y vió todo con asombro.
IMAGENES DEL MOMENTO EN QUE SE ESTRELLA EL SEGUNDO AVION
Luego sucedieron hechos casi cronológicamente, un tercer avión se estrelló contra el Pentágono en Washington DC, la capital del país donde reside el presidente de la nación más poderosa del planeta y que queda localizada a escasos 20 o 30 minutos del estado de Virginia. El gobierno ordenó el cierre inmediato de su espacio aereo, los gobiernos locales ordenaron el cierre de las escuelas, ya eran pasadas las 9 de la mañana y la gran mayoría de niños ya se encontraban en ellas. Un cuarto avión fue localizado y en un acto de heroísmo, sus ocupantes se amotinaron contra el grupo de terroristas logrando que el avión se estrellara en un area boscosa del estado de Pennsylvania antes de llegar a su objetivo que seguramente era la Casa Blanca. Aquel día por supuesto no salimos de casa para nada, un ambiente de miedo y terror se había apoderado de la ciudad, y porqué no decirlo, de todo el país.
Personalmente no soy amigo de las cadenas de rezos, y si bien soy católico, no soy muy practicante que digamos, sin embargo quizás ésta noche al acostarme me anime a elevar una plegaria en memoria de los caídos y por el consuelo de sus familiares. Y antes de finalizar con éste artículo, me animo a formularles la pregunta: ¿Qué estaban haciendo ustedes la mañana del 11 de Setiembre de 2001? Espero sus respuestas en la sección de comentarios.
Salu2 a To2
Acabamos de publicar un artículo sobre el octavo aniversario del 11-S en el blog de nuestra clase de español. Nos encantaría leer unos comentarios desde otras partes del mundo entonces, si tienes un momento, te invitamos que pases por el blog y nos contestes las preguntas al fin sobre dónde estabas ese día y el efecto que haya tenido en tu vidas. Al analizar las respuestas, podremos mejorar nuestro entendimiento del castellano y también otros puntos de vista culturales. Además, apreciamos mucho la difusión de este mensaje. ¡Muchas gracias!
Saludos desde Georgia,
La clase del Sr. Jones
Hola Afredito
Te felicito por tus articulos siempre los leo, son muy interesantes e ilustrativos, eres todo un intelectual, me llena de orgullo. A veces cuando leo alguno como este les retrasmito a mis ex comañeros de clase son como 36 personas
recibe el cariño de siempre de toda la famila
un fuerte abrazo
Gilmer
Esa mañana estaba viendo la televisión cuando la programación fue interrumpida. Trabajaba en el segundo turno y estaba con mi mujer y un amigo, quien era jubilado y compartíamos el departamento. Por unos segundos mis ojos no daban crédito a lo que veían. Mi cerebro no podía procesar tremenda información. Cuando entré en cuenta que eso era realidad, llamé con un grito a mi gente. Mirando las imagenes, el viejo Tom y mi mujer soltaron a llorar, abrazados. Cuando las torres colapsaron, me retiré al baño y allí las lágrimas me vecieron, tanto de pena como de rabia. En ese momento me acorde de mi viejo, que hasta hoy vive en NY. Lo llamé y al cotestar su voz era arrastrada, entrecortada. Mi hermano menor trabajaba a unas cuadras de Los Gemelos. Gracias a Dios, 30 largas horas despues, salió caminando, lleno de ceniza y de estupor. Muy bueno tu artículo, Pitty. Seguro que abriste viejas heridas, que aunque duelan, es necesario revivir y nunca olvidar para mantenernos siempre alertas.
Roberto
Esa mañana yo estaba dictando una clase de 8:00 a 10:00 en una universidad de Lima. Minutos antes de las 9:00am hice un intermedio de 5 minutos, como era costumbre. Fui a la sala de profesores a tomar un café y me encontré una agitación inusual. Los profesores hacían hipótesis desorbitadas sobre los autores de un hecho que parecía tener dimensiones apocalípticas. Todos hablaban a la vez y yo no podía obtener una explicación de nadie, hasta que me fije en la pantalla de una computadora. Entonces me enteré de lo que estaba sucediendo. Recuerdo que no tome el café que había deseado y tardé unos minutos más en volver a la clase. Todo era aún muy confuso y siniestro. En el camino decidí no decirle nada a mis alumnos (si es que no lo sabian ya) para no echar a perder la clase de ese día. Ya bastante trabajo me costaba lograr su puntualidad y atención a esas horas de la mañana. De todas maneras se enterarían al término de la clase de los hechos que estaban conmocionando al mundo,
Luis Martin Valdiviezo Arista
Regresaba de ver los trabajos de Areas Verdes de la Municipalidad de los Olivos, tenia que ir a la oficina de abastecimientos, a recojer unos materiales para nuestras motoguadañas, con unos de mis supervisores, era extraño la sala de pago de impuestos prediales, estaba lleno todos miraban hacia un lado donde un pequeño televisor de 20″ estaba encendido y solamente se leia lo subtitulado, se acerco un sereno y me dijo Jefe mire, me sente a ver 5 minutos y regrese a mi camioneta a ver a mis supervisores y ya alguno me hablaban lo que escuchaban en sus radios o walkman, yo le decia que era cierto, regrese a mi oficina y conjuntamente con el personal de administrativo y mis Colegas nos sentamos a ver, llego la 2:30 y el personal como siempre llego a reunirse frente a esa gruta de San Martin de Porres, mientras almorzaban delante de la vivanderas, la señora Anita un señora del limpieza publica, comenzo a rezar y como nunca vi a todos , tanto creyente y no creyentes rezar unisono, me sorprendio que si existia un Dios y un Cristo y que el padre Nuestro era Universal por ellos, luteranos, pentecostales, catolicos y testigos de Jehova se unieron, me hace pensar que necesitamos un gran dolor para decir Oh mi Dios!
Saludos
Jorge Corbacho
Ese año yo había estado en NY en primavera. Un avioncito que había visto mientras paseaba por sus calles, puesto como decoración sobre un edificio en Times Square, junto a todas las cosas posibles e imposibles que pasan en esa ciudad, me confundieron esa mañana del 11, cuando tomaba el desayuno de pie frente a la tele, antes de irme a mi trabajo, unas clases de literatura a muchachos chilenos en una secundaria Waldorf. Después del 2do avión, me dije: “ay, Estados Unidos ¿por qué siempre te buscas problemas? ¿quién cree justo herirte ahora, ya que tú siempre vas a sus casas a herirlos en nombre de la justicia común?”. Más tarde mi hija de 8 años me lo explicó así: “Es como en la historia de la Torre de Babel, la gente ya no se comprendía, estaban confundidas las lenguas, y Dios los castigó”.
Viajes anteriores y viajes posteriores a NY me han mostrado los cambios anímicos profundos de esa ciudad tan querida, donde ahora la gente es más amable y empática, aunque seguramente más temerosa.
Haber si resulta y no se borra !