Somos alrededor de 28 millones de peruanos flotando en el río transoceánico de la peruanidad, pero no hay estadísticas claras ni oficiales sobre nuestros origenes étnicos. Como las aguas del río Leteo, la historia oficial nos ha provocado el olvido. Sin embargo, con incertidumbre sabemos empiricamente que el país alberga grupos socio-culturales con raíces indígenas, hispano-europeas, árabes, judías, africanas y asiáticas. Aunque no sabemos bien cuáles de estas raíces han dado lugar a nuestra propia existencia individual. En mi rostro y mi piel veo mis antepasados africanos, indígenas, árabes, vascos y castellanos. Pero, sospecho que llevo más raíces bajo la piel.
La actual administración del estado peruano elogia la diversidad de su sociedad diciendo que el país es un “verdadero crisol de diferentes culturas” (portal en Internet del estado Peruano) pero, siguiendo una costumbre colonial promueve la hegemonía castellano-católica a través de casi todas sus decisiones cotidianas. La imagen de la mezcla socio-cultural como identidad mayoritaria de los peruanos ha sido elaborada a través de diferentes generaciones de discursos sobre el mestizaje peruano. Pero, en estos discursos se ha reducido las raíces de la peruanidad a sólo dos culturas: la castellana y la incaica. Esta idea de mestizaje muy poco ha facilitado la democratización cultural del Perú, mas bien ha sido una herramienta política para su homogenización bajo paradigmas castellano-católicos. Desde comienzos del siglo XX, intelectuales y estadistas hispanistas han usado la idea de mestizaje para afirmar una narrativa nacional que elogia la mezcla sexual de princesas incas e hidalgos castellanos pero invisibiliza la contribución de los grupos no-hispanos en la construcción de la cultura nacional. En otras palabras, esta idea afirma que todos los peruanos son físicamente mestizos; pero, en cuanto a cultura, todos son castellano-católicos (por lengua, costumbres o religión). Esta idea hispanista de mestizaje ha sido cuestionada por intelectuales indígenas y afro-peruanos como José María Arguedas y Nicomedes Santa Cruz. A pesar de siglos de colonización castellana existen, junto a esta cultura hispana, culturas indígenas, afroperuanas en el país; además de las otras culturas que llegaron después del continente asiático. Las narrativas románticas del mestizaje son, tambien, cuestionadas por múltiples investigaciones históricas y sociológicas que indican, en primer lugar, que el trato sexual interétnico se dio dentro de una estructura social de opresores-oprimidos y que aún esas desequilibrios étnicos coloniales subsisten en el País (este es un factor que explica parcialmente por qué individuos con apariencias más hispanas controlan el poder político y económico, mientras individuos con apariencias más indígenas y afrodescendientes padecen extrema pobreza). Y en segundo lugar, que la castellanización y evangelización del país fueron procesos dados a través de la coacción y la violencia física, no de la persuasión ni del convencimiento. Los intelectuales indígenas han subrayado la resistencia cultural y rebeliones armadas indígenas contra los colonizadores; mientras por el otro, los intelectuales afroperuanos han subrayado la participación afroperuana en la sublevación de Tupac Amaru II (1780-1781), las rebeliones en las haciendas, las guerras de Independencia y las guerras de defensa del territorio nacional, así como sus contribuciones a la historia económica, religiosa y artística de la nación. El icono del mestizaje hispano ha sido el escritor Inca Garcilaso de la Vega (1539-1616). Hijo de una princesa inca y de un capitán español. Habiendo crecido bilingüe y bicultural en medio de una guerra de conquista, él vio en la cultura hispana el cumplimiento de las posibilidades de la cultura inca. Su visión histórica ha influenciado la elaboración de la historia oficial del Perú escrita desde comienzos del siglo XX. En su vida y obra, los historiadores hispanistas han encontrado argumentos para afirmar el armonioso mestizaje entre lo hispano y lo inca, y los beneficios de la evangelización y de la castellanización para los pueblos originarios del continente americano. Esta narrativa hispanista ha ocultado la extensión real de la diversidad étnica que ha construido el conjunto de la sociedad peruana. En ese sentido, la historiografía oficial se ha desarrollado dentro de los parámetros de la narrativa colonial que buscaba justificar los proyectos coloniales de la Corona española; además ha reproducido la intolerancia cultural y el racismo propio de todo proceso de colonización. Por ello, se puede decir que hasta el presente la historia multicultural del Perú no ha sido escrita. Sin embargo, una lectura de la historia oficial y de sus monumentos guiada por un interés intercultural nos revela fácilmente que la sociedad peruana ha sido constituida desde sus inicios por una diversidad socio-cultural mayor. Los incas, o los quechuas, son uno de las docenas de grupos indígenas que conformaron el Tawantinsuyo, así como los castellanos son uno de los diferentes grupos étnicos que llegaron de la península ibérica. Otro grupo étnico hispano fueron los judíos. Debido a su numerosa presencia en el virreinato peruano, una de las tareas principales del Tribunal de la Santa Inquisición en Lima fue capturar y juzgar cripto-judíos, es decir, judíos bautizados católicos, pero que conservaban sus creencias tradicionales en secreto. No sabemos exactamente cuántas familias pudieron conservar a escondidas sus antiguas creencias. Lo que la historia oficial revela es cuantos fueron denunciados a este Tribunal. La última ejecución pública en Lima fue la de Maria Francisca Ana de Castro en 1736. Por otro lado, la arquitectura colonial muestra motivos árabes en Lima, centro administrativo del virreinato peruano. Además, existe bibliografía e imágenes sobre el uso mayoritario del velo entre las mujeres de la Lima colonial. En diferentes ocasiones, autoridades coloniales intentaron prohibir el uso del velo por considerarlo una costumbre islámica, sin embargo las prohibiciones fracasaron ante la resistencia femenina. También, desde inicios de la conquista del reino de los incas (Tawantinsuyo) fue numerosa la presencia de descendientes de africanos, muchos de ellos poseedores de un castellano fluido por haber vivido o nacido en España. El Inca Garcilaso escribió: Lo mejor de lo que ha pasado a Indias …son los españoles y los negros (Vol. 1, Libro IX, Capítulo XXXI). A fines del siglo XVIII, la mitad de la población de Lima estaba compuesta por afrodescendientes.
La inmigración china comenzó a mediados del siglo XIX. Muchos de los chinos llegaron con contratos de trabajo. Los terratenientes promovieron esta inmigración para cubrir el vacío que les dejó la abolición de la esclavitud africana. Estos trabajadores fueron estafados por los terratenientes, quienes les forzaron (so pena de tortura y cárcel) a trabajar en condiciones de esclavitud en las haciendas. A fines del siglo XIX, comenzó la inmigración japonesa. Desde inicios hasta mediados del siglo XX, se dieron nuevas inmigraciones de judíos y árabes. A finales del siglo XX, destacó la inmigración de coreanos y a comienzos del siglo XX es amplia la de pakistaníes. Asi, el mestizaje peruano se ha extendido a una dimension bastante universal (continuará).

Nota: La primera foto proviene del blog Mi Camara Intrusa (http://camaraintrusa.blogspot.com) de Kateryn Hidalgo. La segunda foto proviene de la pagina web del Colegio Peruano-Chino Juan XXIII (http://www.juan23.edu.pe).
Martinzaso,
Caigo en tu artículo, el día que se publica que Sarkozy quiere medir el grado de mestizaje de Francia con una encuesta étnica al estilo de las de EE.UU. o del Reino Unido. Va contra los principios de la República, le dicen. En España no se podría plantear una encuesta de mestizaje. Y es que la Península Ibérica fue siempre étnicamente heterogénea. A los primitivos Íberos les invadieron fenicios, celtas, griegos, romanos, judíos, germanos y árabes, entre otros. Los castellanos que invaden el Perú ya son mestizos. Las persecuciones religiosas que mencionas tuvieron un carácter político y no étnico; ya que cristianos viejos, hispanojudíos e hispanomusulmanes tenían el mismo aspecto y la inquisición tiene que recurrir a tretas para descubrir en una población mezclada quién es judío o musulmán. Así las cosas, los invasores castellanos se mezclaron en el Perú teniendo como únicas reservas, la posición que el Antiguo Régimen asignaba a todos sus súbditos. Y hasta Túpac Amaru II, la nobleza inca se mantuvo en la pirámide social del régimen colonial, un peldaño por encima del resto de los indígenas. El rastro de los nobles incas se encuentra incluso en la España de hoy.
Personalmente, no deja de sorprenderme que el Perú haya mantenido tan radicalmente esa dualidad europeo-indígena y que el mestizaje escueza como una herida sin cicatrizar.
Tequileando en México, me llamó la atención cómo el discurso del mestizaje forma parte esencial de la mexicanidad, donde raíces hispanas y aztecas se encuentran en un plano de igualdad. ¿Por qué en el Perú hay tanta polémica? El discurso de los invasores españoles fue el mismo en ambos lugares, los mismos virreyes pasaron por Lima y por México. En ambos lugares se establecieron virreinatos principales ya que los invasores castellanos se encontraron con imperios agrarios avanzados que facilitaron la construcción de ciudades. Si bien México aún no ha resuelto la exclusión de sus indígenas, el malestar identitario no alcanza la dimensión que tiene en el Perú. ¿Por qué? quizás Zapata, Villa y el gran presidente Lázaro Cárdenas hayan forjado una mexicanidad más inclusiva. En el Perú, resulta insufrible ver cómo los medios de comunicación minan la autoestima de los peruanos con modelos publicitarios y personajes televisivos de aspecto europeo. Y el malestar identitario pervive.
Con todo, este asunto da para una tesis doctoral. Saludos desde Madrid.
Creo que no podemos seguir midiendo a TODOS con el rasero del bendito mestizaje. Esa tesis pretende negar la realidad PLURAL del Perú. A nivel internacional, en ninguna parte te clasificarán de mestizo, o eres blanco, o negro, o “hispano” o “nativo americano”. ¿Alguna vez han escuchado que en los Estados Unidos, se llame a alguien de “mestizo”? La tesis del mestizaje pretende negar que los hombres andinos seguimos vivos. Arguedas decía que era un quechua moderno.
le mando saludo a todos