Al escuchar este discurso hace un par de noches, note a un McCain mas sereno, con mucho mas carisma del cual mostró poco durante toda su campaña presidencial. Sentí también admiración por sus palabras ya que en realidad no esperaba un discurso tan potente y hermoso. Muchos analistas políticos expresaron el mismo sentimiento. Me quedó la imagen de un gran caballero que manifestó su respeto y admiración por el personaje, ahora ya histórico, que logró derrotarlo.
Discurso de concesión de McCain
Gracias. Gracias, amigos míos. Gracias por venir aquí en esta hermosa tarde de Arizona.
Mis amigos, hemos llegado al final de un largo viaje. El pueblo americano ha hablado, y lo ha hecho claramente. Hace un rato tuve el honor de llamar al senador Barack Obama para felicitarlo por haber sido elegido el próximo presidente del país que ambos amamos.
En una competencia tan larga y difícil como ha sido esta campaña, no solo su éxito merece todo mi respeto por su capacidad y perseverancia. Sino también que logro hacerlo inspirando las esperanzas de muchos millones de estadounidenses que creyeron alguna vez incorrectamente que tenían poco en juego o muy poca influencia en la elección de un presidente estadounidense; y eso es algo en lo que le admiro profundamente y elogio por lograrlo.
Esta es una elección histórica, y reconozco el significado especial que tiene para los afro-americanos y el orgullo especial que deben sentir esta noche.
Siempre he creído que los Estados Unidos ofrece oportunidades a los que actúan con diligencia y el deseo de aprovecharlas. El senador Obama también piensa así. Pero ambos reconocemos que aunque hemos llegado lejos de las viejas injusticias que alguna vez mancharon la reputación de nuestra nación y negó a algunos estadounidenses los derechos benditos de la ciudadanía estadounidense, la memoria de ellas todavía tenían la capacidad de herir.
Hace un siglo, la invitación del presidente Theodore Roosevelt a Booker T. Washington a cenar en la casa blanca fue considerado un escándalo en muchos sectores. Norte América es hoy un mundo lejos del fanatismo cruel y orgulloso de ese tiempo. No hay mejor evidencia de esto que la elección de un afro-americano a la presidencia de los Estados Unidos. No debe existir ahora razón alguna para ningún estadounidense de dejar de apreciar su ciudadanía en esta, la nación más grande en la tierra.
El senador Obama ha logrado algo grandioso para el y para su país. Lo aplaudo por esto, y le ofrezco mis mas sinceras condolencias por su querida abuela, quien no vivió para ver este día, aunque nuestra fe nos asegura que descansa en presencia de su creador y orgullosa del buen hombre que ayudó a criar.
El senador Obama y yo hemos tenido y discutido nuestras diferencias, y él ha prevalecido. Sin duda alguna, muchas de esas diferencias persisten. Estos son tiempos difíciles para nuestro país, y mí promesa a él esta noche es hacer todo en mi poder para ayudarle a guiarnos frente a los muchos desafíos que enfrentamos.
Insto a todos los norteamericanos que me apoyaron, que se unan a mi no solo para felicitarlo, sino también para ofrecer a nuestro próximo presidente nuestra voluntad y esfuerzo serio de encontrar maneras de acercarnos, de encontrar los compromisos necesarios, de tender un puente sobre nuestras diferencias, y ayudar a restaurar nuestra prosperidad, defender nuestra seguridad en un mundo peligroso, y dejar a nuestros niños y nietos un país más fuerte, mejor de el que heredamos.
Cualquiera que sean nuestras diferencias, somos compañeros estadounidenses. Y por favor créanme cuando digo que ninguna relación ha significado nunca más para mí que esta.
Es natural el sentir esta noche una cierta decepción, pero mañana debemos continuar y trabajar juntos para conseguir que nuestro país avanze nuevamente. Luchamos tan duro como podíamos. Y aunque no estuvimos a la altura, el fracaso es mío, no de ustedes.
Estoy profundamente agradecido a todos ustedes por el gran honor de su apoyo y por todo lo que han hecho por mí. Amigos míos, hubiera deseado un resultado diferente. El camino fue difícil desde el principio. Sin embargo, su apoyo y amistad nunca vaciló. No existe manera adecuada para poder expresar como me siento profundamente endeudado con ustedes.
Estoy especialmente agradecido a mi esposa, Cindy, mis hijos, mi adorada madre y toda mi familia y a los muchos viejos y queridos amigos que permanecieron a mi lado a través de los muchos altibajos de esta larga campaña. Siempre he sido un hombre afortunado, y jamás lo fui tanto gracias a el amor y el aliento que me han dado.
Saben, las campañas son a menudo más difíciles para las familias de un candidato que para el propio candidato, y eso ha sido cierto en esta campaña. Todo lo que puedo ofrecer a cambio es mi amor y gratitud, y la promesa de mas tranquilidad en los próximos años.
También estoy, por supuesto, muy agradecido a la gobernadora Sarah Palin, una de las mejores paladines que he visto y una impresionante joven voz en nuestro partido para la reforma y los principios que siempre han sido nuestra mayor fortaleza. Su esposo Todd y sus cinco hermosos hijos con su incansable dedicación a nuestra causa, y el coraje y la gracia que mostraron frente al juego brusco y violento de una campaña presidencial. Podemos ahora todos observar con gran interés su futuro servicio en Alaska, en el Partido Republicano y en nuestro país.
A todos mis camaradas de campaña, desde Rick Davis, Steve Schmidt y Mark Salter, hasta cada voluntario que luchó tan ardua y valerosamente mes tras mes en la qué parecía ocasionalmente ser la campaña con mas desafíos de los tiempos modernos, muchísimas gracias. Una elección perdida nunca significará más para mí que el privilegio de su fe y amistad.
No se que mas habríamos podido hacer para intentar ganar esta elección. Dejare que otros lo determinen. Cada candidato comete errores, y estoy seguro que contribuí con mi parte. Pero no perderé ni un momento del futuro lamentando lo que pudo haber sucedido.
Esta campaña fue y seguirá siendo el gran honor de mi vida. Y mi corazón esta lleno solo de gratitud por la experiencia y al pueblo norteamericano por darme la oportunidad de escucharme, antes de decidir que el senador Obama y mi viejo amigo el senador Joe Biden deberían tener el honor de guiarnos por los próximos cuatro años.
No sería un estadounidense digno del nombre, si lamentara el destino que me permitió el privilegio extraordinario de servir este país por medio siglo. Hoy, fui un candidato a el cargo más alto del país que tanto amo. Y esta noche, sigo siendo su fiel servidor. Ésa es una bendición suficiente para cualquier persona y agradezco al pueblo de Arizona por eso.
Esta noche, más que cualquier otra noche, mi corazón mantiene solo amor por este país y para todos sus ciudadanos, independientemente de que me hayan apoyado o al senador Obama. Deseo éxito al hombre que fue primero mi adversario y será ahora mi presidente.
Y hago un llamado a todos los estadounidenses, como lo he hecho a menudo en esta campaña, a no caer en la desesperación por nuestras dificultades actuales, pero creer siempre en la promesa y la grandeza de los Estados Unidos, porque aquí nada es imposible.
Los norteamericanos nunca se detienen. Nunca nos rendimos. Nunca nos ocultamos de la historia, hacemos historia.
Gracias, Dios los bendiga y Dios bendiga a los Estados Unidos de Norte América.
Muchas gracias a todos.
[...] por el bien de la nación que amaba (podéis ver el discurso en inglés con el texto en español aquí). Sé que durante la campaña se descalificaron bastante, pero el reconocer la derrota y ofrecer su [...]