El Quinto Suyo

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Viaje a Virginia – Shenandoah

por @ 10:46 pm en julio 16, 2008. Tags: , , ,
Archivado bajo Crónicas y viajes, Diarios Personales

Tres años atrás, junto a amigos del colegio decidimos reunirnos cada año en los diferentes lugares en los que residimos en los Estados Unidos. Comenzamos en Amherst, Massachusetss. El año pasado veraneamos y nos divertimos en las bellas playas de Miami, Florida. Este año el lugar de reencuentro fue en Ashburn, Virginia, a tan solo a 30 minutos de Washington D. C.

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Mi esposa y yo partimos desde Ontario International Airport (ONT) en California con escala en el aeropuerto Sky Harbor International (PHX) Phoenix Arizona de una hora. De ahí tomamos el vuelo hacia Washington Dulles International Airport (IAD) el cual se encuentra en Virginia. Ambos viajes emplearon la nueva moda de no incluir una comida durante el viaje, al menos que uno desee comprarla por 6 o siete dólares. Decidimos no comer en el avión, lo haríamos en el Aeropuerto y solo aceptamos los refrescos que si son gratis. El pasajero al lado nuestro se tomo un par de cervezas a $6 cada una. El aterrizaje se realizó sin ningún apuro. El piloto condujo el avión por cerca de 10 minutos hasta la Terminal de la Aerolínea. Al salir del aeropuerto, la infinidad de árboles y lo limpio y claro que se observa el horizonte llamaron inmediatamente mi atención. Los Angeles tiene un gran problema de smog y la gran mayoría de carreteras solo tienen paredes de ladrillos que mostrar y edificios o casas detrás de ellas. La abundante vegetación por tierras Virginianas embellecieron cual arco iris de colores el inicio de nuestras vacaciones. Nuestro amigo Alfredo (alias Pitty) nos recibió a la salida del Aeropuerto y nos enrumbó en el corto camino hacia su casa.

Después de los respectivos abrazos y saludos de bienvenida, Verónica, esposa de Pitty, demostró su talento culinario deleitándonos con un exquisito Ají de Gallina. La sobremesa precipito el pasar del tiempo. Muy pronto nos llego la noche y partimos rumbo a nuestra habitación de huéspedes que gentilmente Alfredo y esposa nos habían preparado. La mañana siguiente hicimos algunas compras y nos preparamos para el arribo de Martín y Rossana e hijos y de Eduardo y sus dos hijas quienes vinieron acompañadas de una de sus pequeñas amigas.

Martín y Rossana ya tenían planeado acampar por unos días en el Shenandoah National Park, ubicado en los Montes Apalaches, lo cual nos pareció una idea magnifica y entre todo el grupo decidimos acompañarlos en caravana rumbo al parque, disfrutando así del bello paisaje hacia este conocido Parque nacional. El viaje tomó alrededor de dos horas las cuales pasaron desapercibidas gracias al imponente y deslumbrante paisaje. Al arribar a el Parque Nacional de Shenandoah pasamos por una garita de control en donde se cobra la entrada que es de solo $10. Por $15 adicionales te permiten rentar un espacio para estacionar dos vehículos y un amplio espacio para armar un par de carpas y pasar la noche. Acampamos en Mathews Arm, sobre la milla 21 de la entrada al parque. A dos millas de Mathews Arm, en En Elkwallow Wayside se encuentra un pequeña tienda la cual cuenta con una estación de gasolina, leña para las típicas fogatas nocturnas y otros artefactos que aseguran una buena estadía en estas áreas montañosas.

Junto a Eduardo nos dirigimos a Elkwallow Wayside para comprar algunos víveres e instrumentos necesarios para acampar. Al retornar, las mujeres ya se habían apoderado de la mesa y canastas con alimentos y preparaban la merienda de la tarde la cual incluía jamones del país, cortesía de la mama de Alfredo, que se utilizó en la preparación de unas esplendidas butifarras las cuales acapararon los elogios de la noche. El rumor que corrió fue que Patty, la hermana de Alfredo, donó (sin saberlo) un tercer jamón del país que su mama preparo para ella. Lo siento Patty pero espero te sientas contenta al saber que lo disfrutamos porque estuvo buenazo!


El ensamble de las carpas fue nuestra próxima actividad. Dos de ellas se levantaron rápidamente. La tercera tomo mayúscula labor y ante nuestra ineptitud se acerco una familia Norte Americana que acampaba al lado nuestro a prestar ayuda. Pude contar hasta doce personas tratando de resolver semejante ecuación de barras de aluminio entrelazadas con cinta elástica soportando una tela verde impermeable con mallas y ventanas de plástico. El problema de ensamblaje fue difícil pero luego de aplicar leyes de física, resolver ecuaciones matemáticas, extenuar teorías filosóficas e invocar algunos grandes personajes matriarcales, logramos ensamblar la carpa que serviría de guarida para Eduardo y familia así como para Olga y yo.

Antes del anochecer ya habíamos prendido la fogata y todos nos acercamos a ella para aprovechar de su caluroso esplendor. Además de alivianar la baja temperatura que corría, sirvió para preparar las golosinas típicas, cuando hay fogatas y que Eduardo recordó comprar. Todos los chicos, y algunos adultos se dedicaron a insertar los marshmallows en los palitos puntiagudos de madera para calentarlos sobre el fuego. Una vez que el marshmallow se encuentra lo suficientemente caliente, se procede a colocarlo en una galleta Graham sobre la cual ya se ha puesto con anterioridad una barrita del chocolate de leche de Hershey’s. Sobre el marshmallow se coloca otra galleta y ya esta listo el conocido s’mores -Dicen que s’mores es la abreviación de “some-mores” o unos mas como en “dame unos mas”. Disfrutamos de la noche a lo máximo, relatando nuestras propias experiencias y recordando las compartidas. La medianoche dio paso a una tormenta acompañada de relámpagos y truenos. La decisión de los que saben de esto nos sugirió resguardarnos en los vehículos y esperar al cese de la tormenta para alojarnos nuevamente en las carpas. Me cuentan que la lluvia cesó como a las dos de la mañana, hora en la que todos volvieron a las carpas. Olga y yo despertamos al escuchar el canto de los pájaros que recibían con alegría el nuevo día. Habíamos pasado toda la noche dentro del vehículo.

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2 Comentarios para “Viaje a Virginia – Shenandoah”

  1. Alfredo dice:

    Gracias Carlos por los elogios tanto para mi como para mi familia. Las montañas Skyline, del valle del Shenandoah son muy bonitas. Nosotros dado que Fiorella esta muy bebita no pudimos quedarnos toda la noche con ustedes y nos fuimos más temprano, pero te cuento que mientras bajabamos de la montaña con el carro, tuvimos oportunidad de ver una manada de venados y tambien un par de osos negros, típicos de la fauna animal de dichas montañas. Un abrazo, tu pata, Pitty.

  2. PATTY dice:

    CARLOS,QUE BUENO QUE LES GUSTO EL JAMON DEL PAIS …SERA MOTIVO PARA LLEVAR ALGUNOS A CALIFORNIA EL PROXIMO JULY 4TH /2009 !
    MUCHOS SALUDOS,
    PATTY …(LA HNA. DE PITTY)

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