Las formas de comprar difieren a las que estamos acostumbrados en Lima y otras ciudades sudamericanas. Aquí puede suceder de todo. He notado que la influencia de la religión, al menos en Kapellen son todos católicos, tiene una relación directa con el tipo de negocio. En Holanda abundan los turcos y sus tiendas que abren todos los días. En Kapellen no he visto tienda turca alguna y los domingos no abre nada.
Como Kapellen está cerca a Braachstat, donde viven los que ganan mas euros, no faltan las visitas peculiares: miembros de la Iglesia de los testigos de Jehova, personas que piden donaciones por el arbol X que está desapareciendo en Europa, minusvalidos, y la última: para un hogar de perros!!!!!
Es una característica de toda ciudad muy acomodada. Pero existen también servicios peculiares, que sólo los podríamos ver en las películas americanas y que a veces sorprenden y toma tiempo descubrirlos. Casi como todo por aquí tiene un horario muy estricto. En este caso, el servicio que descubrí aparece a eso del medio día, es una música ambulante que recorre la cuadra. La primera vez estaba en el segundo piso de la casa, donde quedan los dormitorios y el baño grande y no pude abrir la puerta para ver de qué se trataba esa campanilla, que parecía convocar a feligreses a una iglesia. Pero el sonido volvió a repetirse al día siguiente y a la misma hora, esta vez si estaba lista y finalmente pude observar que era. Se trataba de una tienda ambulante, sí asi es, con ofertas del día, el peso exacto y tarjeta para afiliarse. La curiosidad pudo más y rápidamente bajé las escaleras y salí a conocer de donde venía ese ruido peculiar. Allí estaba imponente, el camión brillante como salido de un espejismo. Adentro era un supermercado con una caja registradora y los anaqueles impecables. Terminé comprando una mantequilla, que hubiera podido costar 0.50 euros menos en el supermercado GB o Carrefour, a donde nos gusta ir con la bici y queda a media hora de la casa. ¿Que si va gente a comprar?, en la cuadra fueron varias personas, sobre todo unos vecinos que tienen una granja y parece que les falta tiempo para ir de compras. ¿Qué compran más? pues helados, ya sea en invierno o verano, siempre este dulce encanta en cualquier estación.
Interesante. Veo que el Peru no es el unico lugar donde el servicion pasa por la casa. Quien puede olvidarse de la bocina del panadero a eso de las cindo de la tarde trayendo el pan calientito. O el heladero de D’onofrio. O si vivias el el Callao el tipo que pasaba gritando “Cooojinovita, Cojinoviiita!”, vendiendo sus ricos pejereyes o una buena corvina o bonito. Y que decir del humitero y su baile pegajoso. La diferencia que veo es que al auto grande y moderno en la foto es remplazado por el popular triciclo en el Peru.