Discusión de “mendigos” hispanos en Gringolandia
Es la tarde del miércoles 16 de abril de 2008. Me dirijo a la iglesia bautista de la Universidad de Massachusetts. No se trata de una conversión del catolicismo al protestantismo. Se trata como dice mi amiga uruguaya Natalia “de una conversión a la mendicidad”. La iglesia bautista y la iglesia católica son las dos únicas que funcionan en medio de docenas de edificios y 26,000 estudiantes, pero la iglesia bautista es la única que tiene un programa de alimentos para los pobres que funciona todos los miércoles en la tarde. Allí nos dirigimos los estudiantes internacionales a pie y los pobres de Amherst en automóvil. Usualmente recibimos queso, huevos, carnes, pan, verduras y latas de todo tipo. Eventualmente pavos congelados, yogurt, frutas y pasteles de fresa.
Entro por la puerta del estacionamiento. Encuentro una pequeña cola en el pasadizo. Delante mío hay una señora que aparenta unos 60 años. Sus cabellos rubios están desordenados. Sus ropas lucen desgastadas. Parece estar totalmente perfumada en humo de cigarrillo. Me saluda con una sonrisa nicotinada e incompleta. Mas adelante, hay una pareja de piel canela que habla el castellano con acento boricua: “Mira, nosotro acá recogiendo comida con lo bautita y el Papa Benedito celebrando su cumpleaño con Bush en la Casa Blanca” -”Hum, el regalo debe está bueno”. Los dos se rien con picardía. El primero de la fila es un anciano croata muy alto, a quien he visto caminando por diferentes calles del pueblo, siempre a grandes trancos.
Luego de pasar y recoger las diferentes bolsas de alimentos, encuentro en mi salida a Fernando, un estudiante español, discutiendo con Amy, la administradora del programa de ayuda. Fernando tiene la cara roja y un gesto de ofuscación contenida. Parece que lo han ofendido profundamente. Ambos me miran tan pronto aparezco con las manos ocupadas por las bolsas. Amy, una mujer estadounidense con gran conocimiento del globo terrestre, sostiene una tablilla con un formulario y me pregunta “¿No es Fernando hispano?” Rápidamente entendí el problema. Fernando estaba reinscribiéndose en el programa de ayuda en alimentos y para ello tenía que llenar un formulario donde se consigna la identidad social del individuo (además de mendigo en este caso). Esta es una pregunta obligada en los Estados Unidos hasta cuando uno visita al dentista. En Massachusetts hay solo 5 opciones: blanco, negro, nativo, hispano y asiático. Yo contesto: “Claro que sí, hispano es lo que viene de la península de hispania.” Fernando, quien es normalmente muy simpático y conozco desde algunos años, me mira con resentimiento, como si lo estuviera traicionando y me dice en castellano: “Hispanos son ustedes, los españoles somos caucásicos”. Hasta ese momento, yo no me había imaginado que el problema de Fernando era racial y no geográfico. Fernando podía “mendigar” en los Estados Unidos en una iglesia protestante, pero ni ”mendigando” ante los herejes podía aceptar que lo llamasen hispano, por una cierta repulsión racial contra sus propios antepasados que no me había sido perceptible. Volteo y le digo a Amy en inglés: “Tú estás en lo correcto.” Sonrío y me voy.




















en Abril 19th, 2008 a las 3:21 am
Triste…
Como se olvidan tantas veces las historias de mendigos migratorios, a veces tan recientes, de las que todos somos parte. Un día unos cruzan los mares corridos por el hambre y la guerra, al otro día los descendientes de aquellos otros mismos mendigos los vuelven a cruzar, sin acordarse de dónde ni por qué viene el sufrimiento de sus antepasados. Así perpetuamos las historias de opresión y sufrimiento, siempre creyéndonos diferentes (y medio milímetro por encima) de los que en definitiva no son otros que nuestros propios antepasados.
La gran verdad, mientras tanto: mientras nosotros discutimos, en la cola de los mendigos, los Bushs, los Papas, se sientan siempre a la misma mesa. MIentras no empecemos nostros también a sentarnos a la misma mesa, seguiremos siendo siempre el festín de los otros.
en Abril 19th, 2008 a las 7:45 am
A pesar de sentir compasion por los mendigos, no ceso de pensar que muchos de ellos se encuentran en esa situacion por causa propia. Algunos de ellos, para satisfacion personal ,echan la culpa de su situacion a todo el mundo ,excepto a ellos mismos.
En este caso me pregunto, que culpa directa tienen el Papa o el Pdte. Bush de la situacion del Español? O, cualquiera de ustedes mismos?
Cada uno de nosotros nos encontramos en la situacion que hemos escogido en para llevar nuestras vidas, indudablemente que hay situaciones que se presentan y nadie esta libre de esas infortunias ,pero en mi opinion, cada uno traza su futuro y hay que estar listo a aceptarlo.
Creo tambien que Fernando, a pesar de su situacion personal, se da el lujo de ser “racista” y muerde la mano de quienes lo alimentan y/o lo rodean.
en Abril 22nd, 2008 a las 5:05 am
Martinzaso: Como se diría por aquí, ese tal Fernando debe ser un poco gilipollas. Más de un español me ha contado haber discutido en Estados Unidos por ese mismo asunto, pero en sentido contrario: algún funcionario estadounidense que les reprochó haber marcado la casilla de hispanic, siendo europeos. En ese caso, los funcionarios pensaron que los españoles habían rellenado lo de hispanic, con mala fe, para aprovecharse de ayudas que no les correspondían. De todas formas, clasificar en formularios a las personas por razas y colores es un anacronismo y algo indigno de una sociedad democrática. Un abrazo desde Madrid.
en Abril 23rd, 2008 a las 6:35 pm
El racismo es una enfermedad que corroe a la humanidad.En el Perú ,mi país natal,no recuerdo haber llenado un formulario en que se pidiera el color de mi piel.Viviendo en esta gran nación me lo han pedido varias veces y no han sido pocas las veces en que estuve tentado de escribir lo que leí en un cartelito de una tienda ,que aconsejaba como llenar dichos formularios:
Raza : Humana.
Ojos : 2 Pelo : Me queda un poco.
Sexo : de vez en cuando.
Altura : me da vértigo Peso : liviano.
Y seguía con ese estilo
Un saludo afectuoso desde CT USA
en Abril 24th, 2008 a las 8:26 am
Anhos atras estas formas solo tenian casilleros para las razas blanca o negra. Preguntale a mi suegro nacido en Texas de descendencia Mejicana. Su partida de nacimiento lo tiene como “White”. La mia no tiene un casillero asi, puesto que simplemente soy Peruano. Mis hijos que seran? Peruanos, Mejicanos, Americanos, Amerincaicos, Ameriztecas, latinos, hispanos, cholos, pitucos, aliens, legal residents, native, nativos, shipibos, blancos, negros, amarillos, marrones, rosaditos, del Boys, del Alianza.
Ta’que complicado!
Prefiero seguir las reglas del cartelito que menciona Pablo.
en Mayo 2nd, 2008 a las 8:24 pm
[Martin, pero si en la iglesia catolica 'Newman Center' tambien tienen un Co-op de comida]
En las entrevistas que hize para el estudio del Ca. de mama tenia que preguntar si la participante era latina y luego tenia que preguntar su ‘etnia’…ni yo ni las participantes entendiamos esa pregunta.