El Quinto Suyo

Mundo virtual del emigrante Peruano

diciembre 10, 2014

Elogio al mejor amigo

por @ 8:17 pm. Archivado bajo Diarios Personales

dantekt 14

Muchas veces, al ejercer como médico veterinario, tuve que decirles a los dueños que su mascota accidentada o gravemente enferma estaba en agonía, sufría innecesariamente y mi recomendación era la eutanasia. El llanto que seguía era conmovedor, a veces desgarrador, yo pensaba que esto era un poco exagerado para un perro o gato. En fin yo solo había tenido un perro en mi vida que me acompañó por dieciocho años y su muerte era esperada.

Cuando migré a otra nación no tuve la oportunidad de tener otra mascota hasta solo dos años atrás. El perrito revolucionó mi hogar. Mi esposa y mis dos hijos nos turnábamos para pasearlo y  siempre estaba en casa en el almuerzo, la cena, al despertarnos, al acostarnos, en las fiestas, en los momentos tristes, en toda ocasión. Era realmente un miembro más de la familia y no estoy haciendo un eufemismo.

Era muy hiperactivo como todo Husky siberiano, pero ese era su encanto y lo disfrutábamos y él a nosotros. El viernes pasado mientras era paseado se dio maña para escaparse del arnés y correr como le gustaba. Lamentablemente estaba en una zona de tráfico, de noche y con lluvia. El auto fue muy rápido. Lo llevamos a emergencia: columna vertebral rota, sangre en la cavidad torácica y abdominal. La recomendación del médico era la que yo hubiera hecho y la tomé y convencí a mi doliente familia a aceptarla.

Entendí en carne propia que el sufrimiento del dueño por su mascota moribunda, y luego muerta, es real, punzante, desgarrador. Lo enterramos a la noche siguiente bajo una lluvia que no paraba. Por tres días recordé todo lo que había pasado con Kato los paseos, sus carreras velocísimas en una parque cerrado, sus saltos, la manera como me escamoteaba un poco mas de comida, cuando rodábamos por la nieve jugando a ver cual era mas fuerte, la manera velocísima como se metía debajo de la cama cuando lo quería desalojar del dormitorio, cuando pasaba las veladas con nosotros viendo una película y comiendo palomitas de maíz al pie de la chimenea calientita con leña bien seca.

La lista seguiría sin fin como lo serian mis lágrimas que cayeron incontrolables por tres días, pero me serené y tras la negación y la culpabilidad he empezado la aceptación. Kato nos legó una alegría inmensa que la tristeza de su muerte no lograra borrar. Nuestro fiel amigo nos enseñó una vez más la fragilidad de la vida, sea de una mascota o un ser querido. Nos enseñó que hay que estar en paz con todos, pues no sabemos cuando vendrá el fin de nuestros días.

Gracias amigo fiel por compartir estos dos años con nosotros.

diciembre 7, 2014

Un sollozo inaudible

por @ 4:28 pm. Archivado bajo Crónicas y viajes

esperando en la lluvia 1Ya había amanecido pero el cielo estaba muy nublado y oscuro, la lluvia arreciaba, los faroles de la ciudad iluminaban las cortinas de agua que ondulaban con el viento. Roberto ya no sentía el frio ni la  humedad. La mirada fija, el sobretodo empapado, un sombrero chorreando agua, las piernas retenidas en el momento de empezar a cruzar la calle. Se secó un poco la cara, pudo entonces pensar y pensó en un día soleado, en   kamikazes y en un sollozo inaudible.

—————————

El cielo estaba azul, el sol calentaba, la gran ciudad resplandecía. Roberto se dirigía a la facultad, dentro de unas semanas sustentaría su doctorado en Derecho. Estaba contento que más podía pedir: una carrera a punto de coronarse, su trabajo en una gran firma de abogados y el aprecio incondicional de su familia y amigos. Además de una hermosa mujer que lo acompañaba y que también cursaba Derecho.

Al entrar vio a Gloria y su infaltable tablet, estaba arrellanada en un sillón del lobby y parecía formar parte del decorado. La observó un momento sin que ella se diera cuenta: su larga cabellera, el cuerpo escultural  y esos ojos oscuros que lo hipnotizaban desde el primer día. La saluda como siempre, con ese beso incondicional.

–Hola amor.

–Roberto tenemos que hablar–lo toma de la mano y van a un sofá solitario– por estos estudios agotadores y excluyentes no me había dado cuenta, tengo casi dos meses de embarazo, ya averigüé todo mira la página, es rápido, seguro y no costoso, esta es la agencia más cercana.

– ¿Agencia?  ¿De qué hablas?

–Agencia de abortos, en unos meses saldrá mi nombramiento en el bufete y no puedo darme el lujo de perderlo. Acarició los cabellos de un Roberto un poco intranquilo, lo besó, lo hipnotizó.

–Si tienes razón, es lo mejor.

–Si ya tengo la cita, es en una semana.

–Es lo mejor.

Caminaba por los pasillos de la facultad cuando vio a la única abogado de la facultad que se encargaba de luchar por las causas perdidas.

–Hola Roberto te veo preocupado.

–Hola Susan, de  verdad que eres observadora, Gloria  ha quedado embarazada y hemos decidido que aborte.

–Por eso has venido a verme, porque soy la abogada de los marginados, entre los que están los no nacidos.

–No, me crucé contigo, eso es todo, la verdad.

–Engáñate a ti mismo,  inconsientemente me buscabas, en esta profesión uno se vuelve sicólogo, detective, adivino, de todo un poco y si quieres que te de una justificación, no te la daré, no te la dará nadie con principios.

–No estoy buscando una justificación, vamos a hacer algo normal en estos casos.

– ¿Normal?  ¡Vas a realizar un asesinato!

–Exageras no lo es legalmente, no es un ser humano, el Congreso y la Corte Suprema lo han decretado así.

–Se equivocan, todos cometemos errores, sabías que 620,000 soldados perdieron la vida hace 150 años durante la Guerra Civil, murieron en el afán de demostrar si los afroamericanos eran  seres humanos o no lo eran… ¡el Congreso había decretado que no lo eran! Si pusiéramos las bajas en porcentaje actual de población hablaríamos de 6 millones de soldados muertos en una guerra fratricida.

–Para las cortes los no nacidos no son humanos, si lo que dices tuviera algún asidero legal entonces tendríamos  que hablar de millones de casos de homicidio.

–Es por eso que los partidarios del aborto se enfocan en el derecho de la mujer sobre su cuerpo, pero el feto no es parte del cuerpo de la mujer, depende de ella, sí, pero es otro individuo con un ADN diferente al de ella, un ser humano con derechos legales que las autoridades no quieren reconocer.

–Es más presunción que realidad.

–Es real y alguien tiene que hablar por ellos, son los seres humanos más indefensos  y contra los que se desata el más cruel holocausto, y nosotros somos los mas sanguinarios ¡el país guardián de la libertad!

–Lo has tomado a pecho no es para tanto.

–Son un millón y medio de abortos al año solo en este país y han polarizado a la opinión pública. Los  manifestantes por la vida se movilizan por todo el país en marchas multitudinarias que no son cubiertas por los medios, como la Marcha por la Vida que paraliza por completo Washington DC todos los 22 de Enero, lo puedes comprobar en Youtube. Busca tambien en este medio bajo el título  imágenes de abortos de bebes, lo primero que veras será el ultrasonido de un aborto y de allí para abajo necesitaras agallas para seguir viendo.

–Esto es surrealista, estas exagerando Susan.

–No exagero y si es que no se ha llegado a la guerra civil es porque no hay conciencia colectiva. La casi totalidad de los medios no difunden la realidad. No se muestra los cientos de tachos de basura llenos de bebes asesinados a lo largo de la nación en un solo día: cabezas, brazos, piernas, manos trituradas flotando en sangre.  Si se pasaran diariamente por CBS, NBC o FOX,  las imágenes que te mencioné, donde fetos de diversas edades hasta de 6 ó mas meses de gestación se alejan desesperadamente de las sierras eléctricas que los despedazan vivos… la respuesta sería diferente… los medios nos saturan con espectáculo político, de farándula y deportivo que no queda espacio para ver la atroz realidad.

–Tienes un caso bien argumentado.

–Y te digo algo más, se gastan millones de dólares en animales maltratados o en el estudio de la comunicación de delfines y ballenas a través de las ondas sonoras que surcan las aguas marinas. Pero ningún centavo en escuchar el sollozo inaudible de los fetos en el líquido amniótico al verse acorralados por sierras y cuchillos.  Si no fuera por unos cuantos kamikazes, se diría que nadie ha logrado nada en esta larga guerra fría del aborto que ya dura más de cuarenta años.

– ¿Kamikazes?

–Si como esos pilotos japoneses de la II Guerra Mundial que sabían que tenían la guerra perdida y dirigían su avión a estrellarse contra el portaviones más cercano en un desesperado intento de hacer el mayor daño posible al enemigo.

– ¿De qué hablas?

–Ha habido ya varios doctores de la muerte, como se llama a los médicos que practican el aborto, que ya han sido asesinados a su vez por antiabortistas alterados mentalmente al ver que el sistema legal no hacía nada y pensaban que su causa está irremediablemente perdida. Este acto es totalmente condenable, pero mira el otro lado del espectro ¿Cuántas vidas se salvaron al ser muerto el matador?

–Me has asqueado.

–Más asco te daría si vieras una agencia abortiva por dentro. Mañana incursionaremos encubiertos a una de ellas, si quieres ven con nosotros lo veras con tus propios ojos. Están en el internet, chequea con el nombre de Planned Parenthood  que tienen el descaro de decir que llevan 40 millones de abortos y siguen contando. Su política es defender el derecho de las mujeres, cuando en realidad abusan y lucran con ellas a través de las millonarias ganancias que esta industria genera.

Esa noche Roberto revisó todo el material que le había mencionado Susan, tuvo ganas de vomitar y un sentimiento nuevo y ardiente lo envolvió se podría decir de la noche a la mañana. Al día siguiente, junto a otro joven incursionaron en la agencia abortiva. Utilizaron el disfraz de repartidores de material médico. Pudieron ver las salas y cuartos donde se practican los abortos. Estos no contaban con las mínimas condiciones de sanidad e incluso se veían rastros de sangre en los pisos. Además observó el mobiliario en condiciones deplorables y por una ventana pudo ver el barril que le dijo Susan donde descartan a los fetos, no pudo acercarse porque el cuarto estaba cerrado y la seguridad era fuerte. A diferencia de una clínica normal donde solo los pacientes lucen sombríos, en la agencia de abortos todo el personal tenía un rostro culpable mal disimulado.

Roberto se dirigió al apartamento que compartía con Gloria, no la encontró… “menos mal que hay tiempo” pensó “aún faltan tres días”…  en eso reparó en una nota pegada en el refrigerador: me llamaron de la agencia, tenían un espacio vacío para hoy, lo tomé es a las dos. Roberto miró su reloj, eran  la una y diez, tomó un taxi y estimuló su velocidad con unos billetes, llegó a un cuarto para las dos. Se identificó como novio de Gloria y que quería estar su lado, corrió por un largo pasillo y al llegar al lugar indicado vio salir al doctor que vestía jean y se colocaba un sombrero cowboy. “Ah, usted el novio de Gloria… todo salió bien, ella me contó que ya terminan sus doctorados en leyes, los felicito… ya no tendrán ningún obstáculo”.

Terminaron al poco tiempo, tras mucha discusión en la que Gloria no entendía el cambio de Roberto y su alejamiento de todo. Sicológicamente estaba deshecho, él había dado con su firma el visto bueno paro lo que ahora consideraba el crimen más nefasto de la humanidad. Había firmado, aunque no era necesario legalmente, solo en el caso de que hubieran estado casados.

Lo que lo reinsertó al mundo fue la nueva causa a la que se unió y desde la cual usaría toda su experiencia en leyes. Se dedicó de lleno al juicio que había reabierto Susan en defensa de los no nacidos. Se apeló en muchas instancias, hasta llegar a la Corte Suprema donde lideró el panel de abogados que peleó por los que no pueden defenderse así mismos.  Fue tildado de todo en los medios desde retardado mental hasta fundamentalista anticuado. Roberto observó como el médico que había realizado el aborto de Gloria subía al panel como experto de los partidarios del aborto, no vestía su indumentaria de cowboy, sino un fino traje de paño y una presencia pulcra y decidida.

El médico con ademanes de ser una eminencia y con una terminología retórica conjuraba arteramente la medicina y las leyes, clavándoles la estocada final a los argumentos de los defensores de la vida. Los términos fisiológicos, biológicos, morales y éticos  que esgrimieron Roberto y sus colegas y que definen al embrión humano como tal, rebotaron contra la coraza ideológica y partidaria de los jueces de la Corte Suprema que encontraron los recursos legales para definir como no humano al ser que habitaba en los vientres de las mujeres.

————————

Roberto lo vio llegar manejando su auto que cortaba las cortinas de lluvia, lo vio salir vistiendo su jean y su sombrero de cowboy, lo vio dirigirse corriendo hacia la escalera de la agencia, sorteando los charcos de agua en el asfalto.  Entonces destensó las piernas y cruzó la calle, en el bolsillo del sobretodo apretó el revólver y comprobó que estuviera sin seguro, empezó a correr hacia la agencia, tuvo tiempo de pensar y pensó en un día soleado, en kamikazes y en un sollozo inaudible.

septiembre 21, 2014

Nuestra capacidad de asombro ha sido eliminada

por @ 2:34 pm. Archivado bajo Actualidad

En las últimas cinco décadas la humanidad ha experimentado un cambio extremadamente rápido en las ciencias, especialmente en la tecnología que nos ofrece un pronóstico reservado en sus efectos sobre la sociedad.  Lo mismo pasó con la ética y la moral que habitualmente tienen transformaciones mucho más lentas a través de las épocas y las civilizaciones. Cada individuo es capaz de tener su propia ética y moral, pero en la sociedad la tendencia a través de los tiempos es a estandarizar sus estructuras en bien de sí misma y de su supervivencia.

Podríamos argumentar mucho acerca de ética y moral, podríamos citar a George Orwell con sus obras  1984 y Rebelión en la granja o en el otro extremo del pensamiento a Mario Vargas Llosa con su Civilización del espectáculo. Entre el socialismo y la democracia, entre la utopía y la realidad y veríamos que los extremos políticos, pasando por el centro, justifican los medios, cualesquiera que estos sean, con tal de lograr su persistencia en el poder.

Expongo a continuación una serie de hechos que quizás vistos por separado causen asombro, pero juntos deberían causar horror y un completo rechazo. ¿Por qué no ocurre esto? Quizás la respuesta ya nos las dieron Orwell y Vargas Llosa, todas las opciones políticas, dictaduras o cualquier régimen, ya tienen un programa que elimina nuestra capacidad de asombro, incluso ante crímenes abominables.

Desde los albores de la civilización la familia era la célula básica de la sociedad y su protección por todo gobierno era tácita. Hoy en día es atacada sin misericordia, incluso con un aparato legal  o político que la disuelve sin miramientos. Las familias: padre, madre e hijos son tildadas como una atadura prescindible, propiciándose todo tipo de probabilidades en nombre de la libertad de expresión o de la colectivización. El ataque no es reciente comenzó paso a paso, desde hace poco más de cien años, llegando a su clímax en este siglo que comienza. Si la unidad básica esta fuertemente fracturada el efecto negativo repercute inevitablemente en la sociedad.

Hubiera sido un escándalo dar muerte a ancianos con o sin su consentimiento. Hoy con una calma que pasma los gobiernos buscan deshacerse de sus envejecientes. Hay estados en esta nación que lo hacen con consentimiento de los ancianos, muchos de los cuales no tienen enfermedades terminales y son eliminados con eutanasia por “médicos”. Ya se ha dado el paso a adelante en Holanda, ya se corrió la milla extra como se dice por acá, donde los “médicos” ya  deciden quien va a vivir y quien va a morir, incluso sin el consentimiento del enfermo. Que esto llegue aquí es cosa de esperar un poco. No aprendemos, ya hubo regímenes como el Estalinista, el Nazi o el Klemer Rojo que  terminaron asesinando a  decenas de millones de seres humanos: de razas que ellos consideraban inferiores, por su inclinación sexual, con discapacidad física o mental, opositores políticos o intelectuales que con el más simple sentido común denunciaban sus falacias. Se nos hace pensar que estos hechos están lejanos en el tiempo y la distancia, se nos dan artificios en los medios de comunicación masiva que los diluyen, incluso se los niega y en el peor de los casos se los ignora.

Se ha afirmado que los millones de embriones o fetos humanos asesinados anualmente no son seres humanos, cuando el más simple sentido común nos dice que lo son, cada uno de nosotros es una prueba fehaciente. Lo mismo ocurrió en la  gran nación norteamericana, en el tiempo de la esclavitud, cuando las personas de origen africano fueron declaradas por el Congreso Estadounidense como que no eran seres humanos y más bien tratados como mercadería. Hoy en día, tras la Guerra Civil y tras décadas de lucha por los derechos civiles, nadie en su sano juicio diría que los ciudadanos afroamericanos no son seres humanos. Extrapole esto al presente en que el Congreso y la Corte Suprema afirman que los embriones o fetos que llevan las mujeres en sus úteros no son seres humanos. Como en el tiempo de la esclavitud las autoridades están equivocadas. ¿Cuántas décadas y cuantos millones más de seres humanos tendrán que ser exterminados para que reconozcan lo obvio? Stalin mandó asesinar 20 millones de sus propios compatriotas en los que no confiaba y Hitler hizo lo mismo con 20 millones (seis millones fueron judíos) de personas que no consideraba que deberían existir según su criterio. Desde 1973 y solo en los Estados Unidos de Norteamérica se han exterminado 53 millones de seres humanos en el vientre de sus madres ¿a alguien le asombra esto?

Una más, Bélgica, acaba de legislar que los niños con enfermedades terminales pueden ser “tratados” con eutanasia (asesinados) por “médicos”. Entre comillas pues un médico busca curar a sus pacientes y evitar sus sufrimientos, no eliminarlos como perros o gatos enfermos y menos si son niños y para colmo con el consentimiento de los padres. Ya se saltó otra etapa, esta vez son niños nacidos y criados ¿que seguirá? No es difícil imaginarlo: cualquiera persona con enfermedad terminal, personas con discapacidad física o mental, las personas que se consideren prescindibles. El mundo occidental está siguiendo las huellas abominables del nazismo ¿alguien se asombra?

Este año trae una gran novedad, la legalización las drogas, en especial la marihuana. Todo comenzó por calmar el dolor en enfermos terminales. Hoy ya hay estados que la aceptan como droga recreacional y legalizan, cultivan y promueven su consumo. El presidente de la nación expresa que no es más dañina que el alcohol o el tabaco. La marihuana será cultivada por señores bien serios que al ser entrevistados demuestran una de dos cosas: una ignorancia total o un encubrimiento maquiavélico. La nocividad de la marihuana está probada: fuerte adicción, gran peligro para el público cuando el consumidor utiliza automóviles y máquinas bajo los efectos de la droga, enfermedades respiratorias crónicas, graves daños sicológicos, perdida irrecuperable de la memoria en especial si se la consume  desde muy joven, atrofia de los espermatozoides que llevan a la esterilidad masculina, en mujeres embarazadas defectos en el feto en especial al sistema nervioso y respiratorio. En vez de asombrarnos negativamente las encuestas apoyan por mayoría el uso legal de las drogas, argumentando que hay que vencer el tráfico ilegal, ya no serán los Carteles los que destruyan las juventudes mundiales serán los propios gobiernos.

Otro hecho, la tecnología ha incrementado el acceso a la información de una manera adictiva en detrimento de la investigación y el estudio. En especial en la niñez y la juventud que ya no realizan profundas investigaciones para hacer sus asignaciones, perdiendo así la capacidad de ampliar sus conocimientos, todo viene ya digerido, directo al grano. Además de que se ha creado alrededor de los medios y juegos electrónicos un ambiente que deshumaniza. Los seres humanos están perdiendo la capacidad de interactuar entre si, persona a persona, siempre hay un aparato entre ellos: celular, ordenador u otro medio electrónico. La profecía de Bradbury de medidos del siglo pasado esta a solo unos años de lograrse.

Súmese la violencia diversa, desde la fomentada en la niñez con sanguinarios juegos de video hasta el auspicio y uso legal e indiscriminado de armas de fuego. Pasando por la degradación del ser humano a través de la explotación sexual a gran escala, incluso de niños. El tráfico de drogas, armas y personas son el pan diario. También la contaminación descarada del planeta, en nombre del progreso, fomentada por empresarios y políticos, que en su sed de petróleo y materias primas no dudan en arrasar política y ambientalmente naciones enteras, incluso negociando con dictadores. ¿Nos sorprende?, no creo, casi nadie hace nada ni dice nada, es fácil echar la culpa a los gobiernos…nosotros los elegimos.

Otro hecho, una época que ya se creía extinguida está regresando: el fundamentalismo religioso y étnico, donde se excluye toda posibilidad de convivencia, donde si no crees lo que nosotros entonces eres nuestro enemigo, generando desde un ataque ideológico o de palabras hasta masacres de poblaciones que se niegan a cambiar su fe o exiliarse por su origen étnico. Lo apreciamos en estos días entre judíos y palestinos en La franja de Gaza, donde es tan criminal el disparar sobre escuelas y hospitales, como el hecho de disparar desde esos lugares escudándose detrás de mujeres y niños para atraer el fuego enemigo y la conmiseración mundial. Otra intolerancia está ocurriendo en la persecución religiosa de minorías cristianas por parte de musulmanes en Irak. A los perseguidos se les dan dos opciones: la conversión al Islam o la muerte. Aquí  es obvio el anacronismo de la  población árabe debido al absolutismo de siglos por parte de sus monarquías locales y al colonialismo occidental que han construido una Caja de Pandora en ese inmenso territorio. Allí se ha desarrollado una espiral de violencia donde la antigua Ley de Talión, ojo por ojo y diente por diente, ha sido sustituida por una más abominable: boca por diente, cara por ojo o lo que es lo mismo diez muertos para vengar uno o cien para vengar diez, y así hasta el exterminio si se pudiera hacer.

Una cultura mundial ha emergido. Una cultura que lleva a la muerte física y espiritual del ser humano. Que prospere y se apropie de toda la humanidad depende de cada uno de nosotros, no hay lugar a excusas.

 

Publicado en Identidad Latina. Agosto 2014

 

asombro 1

 

 

junio 22, 2014

Los Ríos Invisibles, Capítulo 1

Caratula Los Ríos invisibles

Celebrando el primer aniversario de su publicación, compartimos este capítulo con nuestros lectores.

Una confesión como prólogo
A la edad de 13 años hallé en la habitación de mis padres la novela de Gabriel García Márquez ‘Cien Años de Soledad’. Fascinado desde la primera página, terminé de leerla en pocos días y decidí dedicarme al oficio de escribir tan pronto acabe la escuela. Por razones diversas, esa decisión quedó incumplida hasta que alcancé los 42 años. Casado aun y con tres hijos, me hallaba a mitad de un doctorado en educación en la Universidad de Massachusetts-Amherst cuando el deseo de escribir resurgió impostergablemente, casi como la necesidad de respirar. El hecho que desencadenó esa emergencia fue en cierta forma trivial: descubrí que había olvidado una palabra que era parte de mi vocabulario usual antes de alejarme del Perú. Me tomó varios días recordarla. El término en cuestión era ‘inocuo’. Esa amnesia transitoria me perturbó tanto como alteraría a cualquiera el hallar que sus cuentas bancarias, acumuladas por años con muchos sacrificios, se están diluyendo aceleradamente por causas ajenas a su voluntad. Temí que mi patrimonio cultural materno estuviera en peligro de desaparecer. Así, comencé a escribir para rescatar mi identidad peruana, desde ya una realidad tan sincrética, transcontinental, cambiante y herida por el machismo y el racismo como cualquier otra identidad latinoamericana. Esta novela es parte de ese proceso de redención. Si bien es una ficción, eso no significa que venga de la nada, viene de experiencias de exilio propias y de otros latinoamericanos que conocí en Anglo-América.

 

Capítulo 1. La embriaguez filosófica
«Conócete a ti mismo». —Proverbio délfico
Todo comenzó con el asombro griego. Yo tenía apenas trece años y la existencia empezaba a dolerme como si creciesen clavos dentro de mis zapatos. Tenía el corazón dividido entre una infancia cándida y una juventud desencantada. Me revolvía a las puertas de un mundo temible y abismalmente infeliz plagado de obligaciones laborales aletargantes, injusticias crónicas contra los indefensos y guerras internacionales por petróleo o cocaína. El cosmos mágico y bondadoso del hogar de papá y mamá se había vuelto tan insignificante como los juguetes de mi dormitorio. Afuera me esperaba una realidad absurda que amenazaba con absorberme y desecharme como una aspiradora a una hormiga. Para colmo, yo vivía constantemente ofuscado por la insatisfacción de mi naciente apetito sexual. Lo triste era que todas las chicas que me gustaban me desdeñaban por mi aire fúnebre y torpeza de palabra. Mi tristeza disminuía un poco cuando recordaba que todas ellas caminaban alegres y presumidas hacía esa realidad exterior que me espantaba.
Lo peor de todo era que yo no sabía quién era, ni de dónde venía y hacia dónde iba. La sed de saberlo empezó a angustiarme. En general, no sabía qué sentido tenía mi vida hasta que abrí impensadamente uno de los volúmenes azules de la Enciclopedia Nueva Temática que dominaba la esquina más iluminada de la sala de mi casa. Bajo el título: Grecia, crisol de la cultura Occidental, aparecieron sentencias antiguas que retumbaron como una sarta de explosivos entre mis manos. Fue una colisión espiritual fulminante. Desgarrado mentalmente, cerré el texto a los pocos minutos. El pequeño planeta de mi adolescencia quedó fuera de su órbita cerrada e inició una trayectoria impredecible.
En los siguientes días, releí las mismas páginas con la ansiedad y el júbilo de quien descubre solitariamente la inagotable orilla de un mar paradisiaco. Escuchaba a toda hora el mandato: «¡Conócete a ti mismo!».
Esas palabras crecían sin cesar dentro de mí como el eco del oleaje nocturno bajo la luna llena. Esta consigna le dio la misión que le faltaba a mi vida: el autoconocimiento de mi ser. Las sabidurías de Pitágoras, Heráclito, Anaxágoras, Gorgias, Sócrates, Platón y Aristóteles se convirtieron en un archipiélago reflotado en cuyas playas quería bañarme. Mis vigilias y mis sueños nunca más volvieron a tener una obvia y confiable textura. Las formas, los colores, los tamaños y las alteraciones de los cuerpos seguían siendo las mismas, pero sus significados se desintegraban en medio de la creciente conciencia de la ignorancia sobre mí mismo.
Pocos días después, me dirigí al centro de Lima. Crucé rápidamente el Parque Universitario, lugar de encuentro de maestros y discípulos de la cultura escolástica hacia finales de la colonia e inicios de la República. Dejé atrás, primero, una decena de tableros de ajedrez disputados por jugadores hoscos, cercados por observadores silenciosos; luego, docenas de vendedores de aceite de culebra, libros de
sociología, revistas pornográficas, manuales revolucionarios, talismanes, hierbas y raíces medicinales. Esquivé a dos predicadores del fin del mundo que se disputaban la atención de los desocupados y a tres soldados que silenciaban a patadas a un joven indígena descamisado y en pantalones vaqueros azul que desde el suelo les gritaba: «¡Cachacos fascistas!, ¡cachacos fascistas!…».
Casi por azar, llegué a la librería de Juan Mejía Baca, el editor del poeta Martín Adán (quien eligió como lugar de residencia el manicomio público de la ciudad. Se decía que cuando el editor le preguntó al poeta por qué prefería vivir ahí, éste le había respondido: «Hay muchos locos allá afuera»). En dicha librería, encontré un libro como el que buscaba. Éste costaba exactamente el billete de diez soles que mi madre me dio temprano esa mañana. Lo compré impulsivamente. Presentía que ese libro guiaría mi travesía hacia el conocimiento de mí mismo.
Salí a paso ligero del centro de la ciudad con una sonrisa de satisfacción. Pensaba que llevaba en mis manos el mapa de un tesoro oculto para los miles de peatones que coincidieron en las veredas de mi marcha triunfal. Nada era más urgente esa tarde que dejar atrás esas calles variopintas, añejas y populosas, y regresar a casa. En la prisa del regreso, todo mi cuerpo estaba sujeto a unas páginas compactas con pulcro olor a tinta. Mis dedos las repasaban en cada tramo del camino para constatar reiteradamente su presencia: la Breve Antología Filosófica de Augusto Salazar Bondy.
Siguiendo el plan de mi operativo filosófico, me encerré en mi cuarto como un animal fiero para devorar celosamente esa presa. Ni las voces interiores del hambre ni los aires de cansancio de esa noche me impidieron dedicarme a mi primera exploración de esa humilde guía de mi misterioso mar. A mi novísima lista de islas griegas, se agregaron autores medievales, modernos y contemporáneos: San Agustín, Boecio, San Anselmo, Escoto Eriúgena, Bacon, Descartes, Leibniz, Espinoza, Rousseau, Kant, Hegel, Marx, Nietzsche, Heidegger y Sartre. Mis agrietadas verdades de católico limeño se hacían trizas a cada nuevo párrafo y yo me sentía abruptamente privilegiado por esa invisible liberación.
Aquella miscelánea de sabiduría trozada se convirtió en mi gran secreto escolar. El libro oculto en mi bolsillo me distrajo de todos los sermones que nos aseguraban a los estudiantes del Colegio de Varones de San Miguel el destino del infierno por no creer en el infierno. Me bastaba palpar sus bordes de cartón bajo mi pantalón gris para fácilmente desoír a esos curas intrigantes al servicio de un Dios obtuso y cruento, pero paternal. Especialmente, la sagacidad de Heráclito hizo repentinamente de mí un presente ausente en la escuela: «Tras escuchar al logos, y no a mí, es sabio reconocer que todas las cosas son una».
Yo continué meditando en ese «logos» de Heráclito mientras el Mundial Argentina 1978 encendía la pasión del fútbol entre mis compañeros de estudio. A pesar de la bochornosa eliminación de la selección peruana, el Mundial fue tan cautivante que, semanas después del partido final, las revistas deportivas argentinas seguían cotizándose mejor que las revistas pornográficas del destape español en el mercado clandestino que circulaba bajo las carpetas del aula. Las leyes económicas de Adam Smith imperaban en toda su simplicidad, a mayor demanda mayores precios. Mientras perduró el encantamiento del Mundial, las fotografías de los exuberantes senos de las modelos europeas fueron menos solicitadas que
las de las sudorosas piernas de los futbolistas argentinos que doblegaron a la naranja mecánica holandesa. Por algunas semanas, las perturbaciones que producía en el aula el despertar de las fuerzas sexuales pasaron a un segundo plano. Las angustias mayormente heterosexuales, pero también homosexuales y bisexuales, fueron silenciadas bajo la afirmación monolítica de una virilidad futbolística, latinoamericana y católica. Una mezcla de machismo atlético, altisonante y agresivo inculcado en nuestra primera caverna platónica, el hogar y la escuela.
Dentro de ese mundo de sombras, no había insulto más humillante para un muchacho que decirle que parecía una mujer ni enfermedad más temida que ser gay. Lo primero hacía de la vida de un hombre un infierno y lo segundo lo condenaba a la tortura eterna en el más allá. Recuerdo que mi padre exclamó una vez mientras bebía cerveza con los padres de mis compañeros de estudio: «Prefiero un hijo muerto que maricón». Su afirmación recibió el asentimiento unánime de los presentes. Por su parte, los curas y profesores de la escuela no tenían mejor herramienta para controlar diariamente nuestra apariencia y conducta que acusarnos de tener alguna semejanza con las mujeres: «Huamán, mañana viene con el pelo bien cortito, sino lo vamos a transferir al colegio de señoritas». La pedagogía de la humillación machista llegaba incluso a ser usada en la misa: «¿Qué tanto cuchichean como viejas esos alumnos del fondo?».
Luego del Mundial, yo divagaba sobre la viabilidad de la moral socrática: «Es preferible sufrir un mal que cometerlo». Poco después, la primavera democrática de 1980 reabrió las aulas, los medios de comunicación y las plazas públicas a los debates sobre el mejor destino nacional. Entonces, me dediqué a examinar con ahínco los argumentos en pro de la inmortalidad del alma del Fedón de Platón; aquella tarea me enardeció tanto que preferí abstenerme de la euforia sensual del baile de mi promoción escolar a fin de continuar con el ejercicio suicida que prometía la eternidad del alma mediante su separación en vida del cuerpo: la meditación filosófica.
Más tarde, como estudiante de Letras de la Universidad Católica de Lima, estuve a punto de ser expulsado por eludir durante casi tres semestres consecutivos las clases de Matemáticas I para entregarme a la lectura incondicional de la República de Platón. Buscaba dentro de mí las fluorecentes virtudes del rey-filósofo. La mención platónica del saber matemático como un requisito para alcanzar la iluminación filosófica me llevó a un regreso dramático al curso, que logré finalmente aprobar con la mínima nota. Con Platón descubrí, además, que necesitaba conocerme a mí mismo para poder comprender el mundo. Pero a diferencia de Platón, yo no quería entregarme a la contemplación intelectual para escapar de la caverna del mundo sensible. Mi primer objetivo era saber realmente quién era yo. Luego, ansiaba encontrar la puerta que comunicaba el mundo de luz metafísica con el de las sombras físicas, o sea con la caverna de la realidad cotidiana. Había decidido que mi contribución patriótica al país sería descubrir el vínculo entre la filosofía y la ciudad de Lima.
Recuerdo una atmósfera universitaria remecida por la efervescencia democrática y socialista del país en la primera mitad de los años ochenta. El presidente Belaunde, reelegido luego de un prolongado exilio, no logró traer flores frescas a esa nueva primavera política y los universitarios descubrían cada mes más mala hierba oligárquica enredada en los pétalos marchitos del Belaundismo. La utilización de los recursos del Estado para satisfacer los apetitos de una oligarquía tradicional que salía de años de
abstinencias económicas, y los atropellos sucesivos de los derechos de los trabajadores desencadenó la indignación de la mayoría de los estudiantes universitarios del país.
En mi cuarto semestre de clases, descubrí el método cartesiano y me refugié en la esquina con peor vista exterior de la cafetería de letras para imponer un orden matemático a mis ideas siguiendo las Reglas para la dirección del espíritu de Descartes. A diferencia de la introvertida biblioteca, la extrovertida cafetería me permitía estimular mi febril lectura a punta de café y tabaco, pero estaba llena de rumores oscuros y confusos sobre unas remotas insurrecciones comunistas o socialistas en los Andes y la Amazonía que perturbaban mi concentración.
Cuando ingresé a la especialidad de Filosofía, me mudé de la bulliciosa cafetería a un escondido jardín de la universidad, donde continué la travesía mental cartesiana con las Meditaciones metafísicas. El lugar era de lo más apropiado para el recogimiento espiritual. Estaba fuera de la vista de las ventanas de cualquier salón de clase. Había una atmósfera tan privada en ese jardín, que la séptima tarde que volví con el libro de Descartes, lo encontré habitado por una pareja jadeante de estudiantes trenzados en un esforzado nudo de cabezas, pantalones, camisetas y manos palpitantes y sudorosas. Mi primera reacción fue buscar modestamente el rincón del jardín menos incómodo para ellos, pero al percatarme de que ese indisoluble engarzado de cabellos, telas y pieles ardientes rodaba sin dirección previsible, consideré que lo más prudente sería aceptar mi expulsión del pequeño paraíso descubierto unos pocos días atrás.
Esa misma tarde volví con pasos apesadumbrados a la cafetería de letras. Allí encontré a Sofía Moyano. Ella tenía la aureola de ser la revolucionaria trotskista de mi clase. Lo cual además era interpretado por nosotros, los hombres, más de la mitad de los jóvenes aprendices de filósofos, como un indicio de que carecía de tabúes sexuales así como de tendencias a la privatización de la sexualidad, y eso nos hacía fantasear en conversaciones de café que podían durar horas. Yo había tenido nada más que breves conversaciones con ella, pues Sofía solía andar ocupadísima con las reuniones de un ramillete de organizaciones estudiantiles que soñaban con transformar las estructuras económicas y políticas del país. Cuando le conté a Sofía con voz todavía atónita mi desdicha, ella se echó a reír fresca y caudalosamente, intercalando algunos gestos compasivos. Antes de despedirse, me invitó a leer en los jardines de su casa la tarde siguiente. Me aseguró que allí yo gozaría de una «absoluta privacidad».
Estuve puntualmente en la puerta de su holgada casa en La Molina y, apenas entré, me dirigí a un jardín rectangular decorado con enormes piedras pómez y una fuente de agua. Parecía un campo de golf en miniatura fuera de la vista del resto del mundo. Sentado en el jardín, abrí el susodicho libro en la tercera meditación. Cuando me hallaba en el preludio de la célebre demostración racional de la existencia de Dios, apareció Sofía con una taza de café y un cigarrillo. Me invitó un poco de su café, un poco de su tabaco y mucho de los labios que se estuvieron deleitando con ese café y ese tabaco minutos antes. En unos segundos quedé incapacitado para el mínimo análisis. Me sentí totalmente embriagado y excitado recorriendo al ritmo de mi agitado pulso sanguíneo, un campo silvestre de frutas frescas y dulces. Besé sus ojos de almendra, sus cabellos de enredadera de maracuyá, sus labios de uva quebranta, sus orejas de mandarina, sus mejillas de manzana, su cuello de plátano de seda, sus senos de mango, su abdomen de lago de miel, sus muslos de melón, sus nalgas de sandía, sus pantorrillas de mamey y sus talones de
durazno. Estaba anonadándome deliciosamente en una sublime ensalada de mujer multicolor cuando empecé a escuchar sus gritos agónicos. Entonces, vi su rostro tornarse radicalmente trágico y sentí sus dedos como implacables pinzas de fuego calcinándome la espalda. En ese instante, caí fulminado. Erupcioné exhausto e irrevocablemente rendido. Antes de perder el conocimiento, creo que por unas horas, únicamente alcancé a escuchar como un lejano reproche: «¡Todavía no, Felipe!».
Abrí los ojos al rozar las páginas del libro abierto con el reverso de mi mano derecha. Ignoraba si empezaba un sueño después de una vigilia plácida o si comenzaba una trasnochada después de un sueño intenso. Dudaba si era una mente que sentía o un cuerpo que pensaba. Me pregunté: «¿Quién soy yo?». Entonces recordé el axioma cartesiano, «Pienso, luego existo». Fijé nuevamente mis ojos sobre el libro y no me detuve en su lectura hasta los inicios de la quinta meditación. Fue en ese momento que Sofía apareció parada severamente junto a mí, sosteniendo todas mis ropas como un remolino de hojas secas sobre su mano izquierda, y diciéndome con voz fría y enfática:
—¡Te tienes que ir!
—Pero todavía hay luz.
—¡Ya vete!
—¿Han llegado tus padres?
Ella frunció sus ojos café y su rostro canela, y sentenció con furia profética:
—No, pero tú te irás en menos de tres minutos.
Yo, estupefacto y sumiso a mi destino de esa tarde, me vestí y me fui.
En el autobús de regreso, mientras terminaba la sexta meditación, el recuerdo de los labios y la piel de Sofía me produjeron irrefrenables alucinaciones amatorias. Yo era el único pasajero que estaba de pie y sentí que todas las miradas condenaban mis pensamientos impúdicos desde sus asientos. Ese sentimiento solía ser recurrente en mi juventud y era uno de los absurdos legados de mi educación moral católica. Traté de aplacar mi imaginación sensible analizando las ideas metafísicas cartesianas pero fue inútil. Entonces sentí por primera vez un fuerte dolor torácico de ubicación imprecisa. Yo lo entendí como la consecuencia de mi intento cartesiano de separar la mente del cuerpo. Mi pensamiento no podía ser una sustancia metafísica distinta de mi corporalidad. Ese dolor y sus implicancias atenuaron totalmente la perturbadora agitación de los sentidos que había sufrido dentro del transporte público.
Meses después, cuando me encomendé a la lectura de la Crítica de la razón pura de Kant había en las calles de Lima una atmósfera extremadamente adversa para cualquier reflexión filosófica. Los rumores de una inminente subversión armada nacional ya habían sido sobrepasados por apagones en cualquier noche, pintas guerrilleras o terroristas en cualquier pared, exaltados operativos policiales con el dedo en el gatillo en cualquier calle, explosiones en cualquier distrito, balaceras a cualquier hora, y torturas y desapariciones sobre todo en las comunidades rurales indígenas y barrios pobres de la capital.
Además, había una ensordecedora contienda electoral que se inclinaba a favor de las promesas de pan con libertad y anti-imperialismo de un partido sexagenario liderado por un orador joven y persuasivo, Alan García. Éste fue quien finalmente salió elegido. Después de aquellas presidenciales, me tomó varios años recorrer la gigantesca estructura de la fábrica mental-mecánica de la razón kantiana. No solamente debía sobreponerme a la creciente agitación en todas las clases y grupos sociales, sino también a la decadencia económica de mi propio hogar. En esos años, mi familia empezó a atravesar raudamente la inestable frontera entre la clase media y la pobre.
Mi padre repetía con amargura y resignación cada vez que me veía: «Eres un bueno para nada. Deberías hacerte cura. Así nunca morirás de hambre». Mientras mi madre imploraba con rostro compungido: «Hijo, piensa por favor en tu futuro».
Viviendo con mis padres, yo me vi obligado a justificar ante ellos la utilidad de mis estudios filosóficos. Durante meses, me asigné a mí mismo la formación de las diferentes filas que eran obligatorias para comprar un poco de leche, un poco de arroz o un poco de azúcar. Cuando la inmovilidad de estas hileras a la intemperie ponía a prueba las paciencias más estoicas, yo me abstraía en las páginas de la Crítica de la razón pura. Gracias a su lectura, podía llevar con ánimo ecuánime esas largas esperas en columnas humanas que no sabía cuántas esquinas doblaban.
Esas misiones domésticas, además de redimir mi imagen filial, justificaron mi ocasional uso del último automóvil de la familia: una camioneta Toyota station-wagon ya bastante deteriorada por la violencia del tiempo, el tránsito vehicular y la brisa marina. Una tarde, cuando volvía a casa manejando esa camioneta con dos pequeñas bolsas de arroz, encontré en una encrucijada de autos, brea y semáforos, un providencial privilegio de los estudios de filosofía. Yo llevaba como copiloto el texto kantiano que aprovechaba a leer frente a cada luz roja o frente a cada congestionamiento que se producía por la falta de un semáforo en funcionamiento. En esa ocasión, mientras releía la Crítica de la razón pura frente a una luz roja, fui absorbido por una sensación del tiempo y del espacio tan gratificante que me quedé pasmado con el libro sobre el volante. Luego de un lapso indefinido, la voz directa e intimidante de un policía me hizo percatar de las bocinas y gritos insultantes que me dirigían docenas de automovilistas atascados por mi culpa detrás de mí: «¡A ver zambito!, ¿qué pasa con ese libro?, ¡ponte a un lado, entrega el libro y saca tus papeles!». En mi veloz regreso a la realidad vehicular, únicamente atiné a seguir con forzada diligencia y silencio las órdenes de la autoridad policial. El oficial, un hombre fornido y de cabellos cortos y erectos, miró despectivamente la tapa del tratado y sacudió sus páginas con desdén un par de veces, tal vez buscando alguna sustancia pura más estimulante que la Crítica de la razón pura. Luego, leyó arrastrando la voz mis documentos de identidad: «Feeelipe Manueeel Huamááán Farfááán».
Casi mecánicamente, examinó con aburrimiento mis similitudes con las fotos de la licencia, del DNI y del carné universitario. Maldiciendo con un volumen casi inaudible, giró y con cara de descontento hizo con las manos una señal negativa dirigiéndose a un segundo policía, muy parecido a él, que estaba al otro lado de la calle. El otro exclamó impaciente: «¡¿Qué pasa?!». A lo que el primer policía contestó con inocultable decepción y desprecio: «¡Es estudiante y de filosofía!». El otro también maldijo: «¡Puta madre!». Y mirándome, hizo con las manos una señal indubitable de «¡Fuera de aquí!». Yo partí contento por no haber perdido mi libro, ni mis pocas monedas, ni mis bolsitas de arroz gracias a la
protección de la filosofía. Pocos años después, cuando comenzaba el siguiente gobierno, el de Alberto Fujimori, lamenté profundamente que Ernesto Castillo Páez no haya contado con la misma suerte que yo. Nosotros solíamos discutir de sociología y filosofía alrededor de unas tazas de café en la universidad. Cuando nos veían juntos, más de uno había dicho que hasta parecíamos hermanos carnales. Una tarde, Ernesto desapareció para siempre luego de ser detenido por la policía. Fue una tarde como cualquier otra para todos los estudiantes de la ciudad, menos para él.
Además de la histórica hostilidad contra lo africano, tanto la rebelión popular declarada por las organizaciones marxistas y maoístas como la lucha anti-subversiva proclamada por el gobierno peruano se desarrollaban sobre una antigua guerra no expresada contra lo indígena. Este conflicto crónico había abonado con pólvora por siglos el campo de batalla del nuevo enfrentamiento bélico; así el ejército veía terroristas en cada aldea indígena donde los subversivos armados veían anti-revolucionarios. Y ambos bandos coincidieron en ensañarse en atrocidades contra ellos.
Luego de mi incidente vehicular, empecé a desconfiar más de la teoría kantiana que circunscribía el espacio y el tiempo al mundo sensible, pues sospechaba que también la capacidad de juzgar de mi razón pura se daba a través de un proceso que requería sucesión de momentos, es decir, tiempo y espacio. Por ello, dejé a un lado la razón atemporal kantiana y comencé la exploración de la dialéctica hegeliana. Dudando, además, de mi inmunidad filosófica en medio del floreciente caos nacional alentado por el gobierno de García, decidí buscar un lugar más apropiado para la lectura de la Fenomenología del espíritu de Hegel y lo hallé en la Antigua Taberna Queirolo del distrito de Pueblo Libre. Estando a unos pasos del Museo Nacional de Arqueología y Antropología que colinda con la colorida Casa-Museo de Simón Bolívar, sentía que desde ahí podía atisbar, a través de las bocanadas de humo de un cigarrillo, el itinerario seguido por mi espíritu en la búsqueda del autoconocimiento e, incluso, podía percibir la astucia de la razón histórica hegeliana en las vicisitudes políticas de Lima. Inicialmente, su idealismo absoluto me convenció de la existencia de vínculos conceptuales entre los términos opuestos y me alentó a pensar un nuevo concepto que envolviera a los que mutuamente se negaban. Luego, hallé tan difícil formar mis conceptos del «yo» y del «no-yo» que buscar un nuevo concepto que los sintetizara me pareció imposible. Meses después, empecé a descubrir con zozobra una insuperable oposición entre los discursos de mis libros, el conocimiento de mí mismo y el devenir de las calles de Lima. Tanto el autoconocimiento como la síntesis entre mi tesis, «filosofía», y su antítesis, «Lima», resultaban absolutamente irrealizables.
Me pregunté si en todos esos años no estuve siguiendo un método equivocado, empujado por una terquedad intelectual improductiva. Mi piedra filosofal estaba cada vez más lejos de mí y los privilegios de mi clase media alicaída también. Lo único seguro que literalmente me quedaba eran las veredas de las calles. A esas aceras me iba arrojando la mar brava de una inflación económica hiperbólica. El dinero con el que compraba una copa de pisco ciruelo en la taberna cada día, pronto ya no me alcanzó ni para comprar el pan popular promovido por el carnavalesco Gobierno de García. Así tuve que dejar el susodicho Queirolo para pasar a ocupar una austera banca frente a la municipalidad de Pueblo Libre. Allí estuve más cerca de los museos y de docenas de jubilados, quienes al borde de las lágrimas recordaban sus edades de oro y aborrecían hasta con sus huesos al presidente. Algunos de ellos repetían todos los
días: «Es el peor presidente de nuestra historia». Los demás ancianos, heridos en el corazón por estas palabras, bajaban la cabeza y las arrugas en silencio.
En 1990, Alberto Fujimori fue elegido presidente luego de desplazar en una segunda vuelta electoral al laureado novelista Mario Vargas Llosa, quien era uno de los más prominentes promotores del neoliberalismo en América Latina. Fujimori, ingeniero de profesión, fue rector de la Universidad Agraria y defendía una agenda de gobierno cuasi social-demócrata. Cuando la carrera electoral se hizo más reñida, el racismo anti-asiático fue azuzado por la oligarquía blanca. Sus propagandistas ensalzaron el espíritu español del país y advirtieron del peligro de elegir a un japonés como presidente. Entonces, Fujimori salió al frente con una declaración infantil que sugería ocultamente que esos blancos eran la más reducida minoría nacional: «Ellos dicen que un chinito y cuatro cholitos no podrán ganarles, pero el pueblo les va a dar una sorpresa». Y el ingeniero tuvo éxito en la opinión pública. Pocas semanas después, su victoria fue una gran sorpresa no solamente para los vargallosistas sino también para los medios de comunicación internacional, que daban como seguro ganador al novelista.
A los pocos días de instalado, el Gobierno de Fujimori también les dio una enorme sorpresa a sus propios electores, pues sometió al país a las reglas de un neoliberalismo económico tan drástico que por algunos días los mercados de alimentos se quedaron sin compradores y las calles sin vehículos. Luego del anuncio del «Fuji-Shock», casi nadie sabía si valía la pena ir a trabajar. El aumento de tres mil por ciento en el precio de la gasolina en una hora dejó a todo el país tan turulato que nadie podía decir qué proporción tendrían los nuevos precios de las cosas con los salarios. Los vecinos se agrupaban para hacer ollas comunes, juntando los alimentos que les quedaban o conseguían por saqueo, mientras cientos de miles de escolares celebraban un inesperado asueto de varios días jugando fútbol en calles y avenidas que parecían haberse ensanchado en una noche; precisamente aquella en la que el flamante primer ministro, Hurtado Miller, terminó sus anuncios económicos implorando como quien está frente a un cataclismo: «¡Qué Dios nos ayude!».
Yo ya casi caminaba por las veredas de mi ciudad con los pasos de un extranjero. Falto de guía y desesperado, traté de acercarme a los desconocidos que podían enseñarme el conocimiento peatonal no-escrito de Lima. Una mañana, me aproximé a un hombre que vivía a la intemperie en los jardines del Campo de Marte. Éste, al verme, me pidió un cigarrillo. Luego de absorber todo el humo de la primera pitada, me explicó: «Lima es invisible a nuestros ojos. Uno simplemente ve lo que comprende. Nadie comprende esta ciudad».
Sus palabras consolidaron mi sentimiento de derrota metafísica; Lima se había revelado como una caverna prohibida para la reflexión filosófica. Sin embargo, poco después, un ropavejero resumió la cuestión con un pesimismo más moderado: «Esta ciudad es como un árbol que está de cabeza: cada vez que crece se entierra más y sus raíces quedan en el aire, a la deriva». Sin duda, yo me había perdido en mi urbe natal y no sabía exactamente qué método usar para salir de mi inesperado laberinto filosófico.
Empecé a tener un sueño recurrente en aquellos días de aplastante derrota. Veía a Sofía Moyano vestida como una tapada limeña sentada a la puerta de una tienda árabe del Centro Comercial Gamarra. Me decía: «Lo que buscas está aquí». Y sacaba un pequeño ovillo de hilo de diferentes colores de su
pecho, pero yo la obviaba, me abría paso entre telas de algodón que colgaban de los techos de la tienda y salía, unas veces, a una bulliciosa casba, otras, a uno de los mercados municipales, al diligente barrio chino, o al barrio gitano repleto de autos en venta. Cuando quería volver para tomar el ovillo de Sofía, ella ya se había ido. Entonces yo despertaba con el tórax adolorido.
En 1992, Fujimori dio otra de sus sorpresas espeluznantes. Esta vez fue un auto-golpe de Estado que permitió la metamorfosis de su administración en una dictadura cívico-militar. La brecha entre mis predecibles libros y la impredecible realidad social limeña se hizo ya inconmensurable. Una noche de invierno en Miraflores, un vendedor ambulante de vitaminas naturistas concluyó nuestra conversación con tono resignado: «Vivir en Lima es luchar contra un destino trágico todos los días».
Yo me había detenido y todavía porfiaba por entender esa sentencia desde las categorías de la Fenomenología del Espíritu de Hegel, cuando el suelo se sacudió con la intensidad de un terremoto. Pronto, boca a boca nos llegó con pavor el rumor de que la calle Tarata se había convertido en un infierno de coche-bombas, edificios demolidos, docenas de vidas inocentes sacrificadas para escarmentar a la oligarquía nacional y a sus servidores. La noche siguiente, nueve estudiantes y un profesor de la Universidad La Cantuta fueron desaparecidos de la residencia universitaria en medio de un operativo militar relámpago. La primera explicación que Martha Chávez, la lideresa de los congresistas fujimoristas, dio sobre la desaparición dentro del campus, fue: «Se han auto-secuestrado».
Pocos meses después, la captura pacífica del líder del grupo terrorista peruano más letal, Sendero Luminoso, y el descubrimiento de las cenizas del profesor y los estudiantes de La Cantuta enterradas en un descampado por un puñado de militares enceguecidos por el odio, terminaron de convencerme de la total incompatibilidad entre el logos filosófico, las calles de Lima y mi búsqueda del autoconocimiento; ¿quién soy yo?, ¿de dónde vengo?, ¿a dónde voy?, se convirtieron en preguntas sin dirección. Yo no sabía cómo hallar sus respuestas. Lo único que había aprendido era que las respuestas que necesitaba no podían ser las de Sócrates o Hegel ni las de ningún otro filósofo.
Teniendo ya veinte y siete años, tenía que volver a buscarle un sentido a mi vida. La filosofía me había conducido al callejón sin salida de la ignorancia de mí mismo. El autoconocimiento me pareció tan imposible como el que un ojo se vea directamente a sí mismo. Sentí que la filosofía me hizo abstenerme hasta de vivir, ¿cómo pude creer durante tantos años que un libro podía decirme quién era yo?, ¿cómo creí en los ensueños de la filosofía? Me pareció que había sufrido una castración espiritual. Mi frustración se convirtió en furia y aborrecí mis libros. Entonces los vendí, a todos, a lo largo de dos semanas en las veredas de cemento del agonizante Centro Comercial de mi barrio. Lo que nunca imaginé fue que mi fracaso me empujaría a ciudades lejanas desde las cuales mi ciudad natal se vería diferente y hasta mi voz sonaría extraña.

junio 17, 2014

El deporte fiesta (Cuento)

por @ 8:47 pm. Archivado bajo Literatura

Pelota Sudafrica

Publicado en Identidad Latina de Hartford Connecticut, el 19 de Julio del 2010.

El sol ya se había ocultado dejando en el cielo un rastro de amarillos, naranjas y violetas, un domingo de verano en Connecticut, Nueva Inglaterra. El abrumador calor del día se disipaba con la brisa vespertina. En la cancha de fútbol, destacaba la solitaria figura de un hombre que observaba el atardecer en medio del gramado. Un bocinazo lo sacó de su ensimismamiento, alguien lo llamaba desde un auto.

– ¿Qué pasa hermano? ¿Y esa cara?

–Mirá ché Lucas, ¡estoy podrido!

–Qué fue loquito.

–Ya terminó el Mundial de Fútbol en Sudáfrica, hoy se jugó la final, todos los muchachos en sus casas viendo el emocionante partido, comentando, brindando, celebrando… y en las calles… nada que ver, la gente como si nada ¡es el mundial ché! ¿qué pasa?

–Es otra cultura Paulino, el público esta entregado al multimillonario engranaje mercantil que generan el football, el béisbol y el básquetbol.

–Lo ignoran olímpicamente, ¡ché al fútbol  que es jugado por todos los países del mundo! sin excepción, están tapando el sol con un dedo. ¡Es increíble! es el fútbol, el deporte más bello del mundo! es el deporte Rey, pibe!

–Es el precio que hay que pagar al residir acá hermano, claro que tienes razón es un precio muy alto, para nosotros los latinos que sumamos casi cincuenta millones. Añadamos a esto otros  cincuenta millones de residentes europeos, asiáticos, africanos, de Oceanía y sus descendientes de hasta tercera generación para los que el fútbol es casi una religión. Son 100 millones, una tercera parte de la población de esta nación, sin contar con los millones de ciudadanos que prefieren al fútbol a otros deportes.

-¡Carambas Lucas, debería haber más fomento! ¿no te parece?

–No te preocupes Paulino, esta pasando, subterráneamente, una millonada de niños esta practicando el futbol, y más temprano que tarde las nuevas generaciones pondrán al futbol en el pedestal que se merece.

– ¡Y nosotros qué! ¡Ya estaremos abuelos si es que estamos!

–A nosotros nos toca ser los pioneros, no ves que es un privilegio cuando jugamos en la cancha del Lago Stanley, once contra once y además un equipo entero esperando para reemplazarnos. Y lo más maravilloso, casi cada jugador es de un país diferente, casi treinta nacionalidades representadas, treinta banderas, treinta culturas unidas por un deporte. Un deporte que une más que todos los políticos de las Naciones Unidas y hay que reconocer que el idioma inglés ayuda pero de nada serviría si en esos treinta y tres corazones no latiera la pasión por el deporte Fiesta.

– ¡Caramba Lucas, te pasaste de vueltas con esa lógica, y hasta le diste otro apelativo al fútbol!

–Somos los pioneros, nuestros hijos juegan con nosotros y muchos somos entrenadores de ellos y sus compañeros de colegio, universidad o barrio. Es una cadena de oro que se está tejiendo y esos más de 100 millones de fanáticos tendrán, o más bien dicho, ya están teniendo su espacio aunque los medios y la publicidad parcializada no lo quieran reconocer.

–Ya quisiera ver ese día Lucas, cuando el fútbol se celebre aquí como en todos los países del mundo.

–Se está viendo amigo, leí en el Times que cada partido del mundial fue visto por al menos 450 millones de personas alrededor del mundo, multiplica eso por los 64 partidos que se disputan durante la Copa, son 26 billones de espectadores en total, y muchos de esos millones son de aquí. ¿Qué vas a hacer hoy loquito?

–No sé Lucas, ir por ahí… todo está muerto, vos sabés toda mi familia está en Montevideo, allá si que están celebrando, ¡casi campeones viejo! y el país paralizado en cada partido, ¡Forlán el mejor del mundo ché! calladito se comió a todos los monstruos, y yo acá viendo cómo salen los grillos a cantar toda la noche, a esperar el regreso a laburar todo el día, enviar algo de dinero a los míos y poder jugar una pichanguita de vez en cuando, para no morir de tedio ché.

– ¡Vamos hermano, ven con nosotros, grabé el partido y va a venir la mancha, no te quedes solo, vamos!

–Tenés razón, si me quedo aquí se me va rayar la testa.

A los pocos días los dos amigos se reunieron a jugar el deporte que los apasiona al igual que sus compañeros de diversas naciones, entre ellos estaba Raúl de Honduras.

–Suiza le ganó al campeón y Honduras le empató a Suiza, al fin de cuentas creo que mi país cumplió –dijo Raúl a sus compañeros y añadió: “Por todas los canchas o en los parques y hasta en las calles he visto jóvenes y niños jugando el fútbol, algo que no pasaba antes”.

–Ya ves, te lo dije Paulino –interrumpió Lucas– el fútbol está avanzando en este país.

Se completaron dos equipos de once y los que fueron llegando formaron un tercer equipo. Lucas observó que llegó un nuevo jugador que se presentó como Eliah, que era natural de Israel y jugaba como portero. También llegaron los acostumbrados africanos, europeos, asiáticos, americanos y de otras latitudes, entre los que estaban también un jugador de Yemen y dos de Irán. Aquí fue donde Lucas tuvo un pálpito, más aún cuando al escogerse los equipos Eliah quedó en un equipo y los árabes en otro. Rápidamente cruzó por su mente la furiosa rivalidad existente entre las naciones de esos jugadores y estuvo alerta, ya que era el encargado de poner las reglas, conseguir que vinieran con camisetas mas o menos uniformadas, separar la cancha, en fin que las cosas marcharan bien.

Más preocupaciones tuvo Lucas al ver que Eliah atajaba todos los balones y su equipo mandaba a la banca una y otra vez al equipo de los árabes. Notó el enojo de Hassani el jugador de Yemen, un excelente delantero, que tiraba balones de todos lo ángulos y que eran desviados o atajados por Eliah. Pero al fin de cuentas Lucas se puso jugar con sus compañeros disfrutando del deporte rey, olvidándose de todo, dando lo mejor de si. Numerosos espectadores se reunieron a los alrededores de la cancha. Era bueno disfrutar del deporte fiesta.

Tras más de dos horas de juego ininterrumpido los jugadores de mutuo acuerdo terminaron el juego. Lucas vio que los tres árabes se dirigían directamente hacia el arquero judío. Golpeando en el brazo a Paulino para que lo acompañara se dirigió hacia ellos. Vio que los tres árabes rodearon al israelí y antes de que él o Paulino pudieran hacer algo el de Yemen se abalanzó sobre el judío… y se estrechó con él en un fraternal abrazo, felicitándolo por su buena actuación, lo mismo hicieron los dos de Irán y se pusieron a conversar alegre y animadamente. Lucas y Paulino se retiraron con prudencia a un lado del campo.

– ¡Ché Lucas, qué macana! ya se me ocurrió otro nombre para nuestra pasión y de verdad que lo es… el Deporte de la Paz.

Los jugadores conversaban animadamente de las recientes incidencias de la Copa Mundial  de Sudáfrica y Lucas no perdía de vista a Eliah y los árabes que demostraban que el fútbol une a lo hombres, no importa lo dividida que estén sus naciones por guerras y políticas irracionales.

mayo 14, 2014

Tiempo para recordar a Don Gabriel

por @ 8:55 pm. Archivado bajo Actualidad

Gabriel Garcia Márquez

Ya el sensacionalismo de la muerte del escritor se desvanece poco a poco en el suave sopor de una sociedad que desdeña la cultura. Gabriel García Márquez no necesita epitafios forzados pero si reconocimientos espontáneos, los que nacen del fondo del alma, los que les rinden sus lectores, los que al leer uno o todos sus libros experimentaron lo que él experimentó al leer La Metamorfosis de Kafka.

Una experiencia donde el mundo puede ser reescrito, recreado, regenerado a través de una novela, de un cuento o incluso de un reportaje periodístico. Los lectores, más si tambien son escritores, tocados por el encanto de la prosa de García renacerán anímicamente al descifrar en sus líneas la magia necesaria para verse reflejados en sus obras. Y a la vez paradójicamente pisar más seguros sobre la Tierra, e incluso emularlo en la medida de sus capacidades y crear algo que contribuya a reforzar la tan menguada cultura de la humanidad. Cultura que actualmente agoniza en recónditos rincones de una sociedad que luego de casi lincharla la ha dejado exánime esperando sádicamente que de el último suspiro.

Los premios que García recibió en vida, incluso el Nobel palidecen ante los millones de premios que recibió y seguirá recibiendo de parte de cada lector, en cada copia de sus libros leídos en casi todos los idiomas del mundo. Muere el escritor en un tiempo en el que la literatura y todas las artes son desplazadas por el espectáculo que genera el poder mediático, donde el pensar a sido desplazado por el opio de la publicidad, el consumismo, la tecnología y las drogas mismas. García deja la posta a los escritores que puedan liberarse de las cadenas de la utilidad como fin primario y escribir en nombre de la cultura sea esta local, regional o mundial que al fin y al cabo es una sola e interrelaciona a la humanidad en su carrera trascendental en este rocoso planeta. Aun es tiempo no somos completamente robots o, peor aun, seres que regresamos a la barbarie de tiempos sin civilización.

Por mi parte, siendo aun niño, al leer los Cien años de soledad, que mi padre trajo a casa, me perdía en su mágica prosa. Pero lejos de dejarlo lo leí una y otra vez caminando al lado de Arcadio cuando descubrió el galeón español en medio de la jungla y en mi azotea grité de sorpresa al descubrir por mi mismo que el mundo era redondo, al seguir el recorrido aparente del Sol y reconocer en mi mente los puntos cardinales, sin casi ningún instrumento ni completo conocimiento escolar aun. Al igual que Arcadio rompí con mi infancia medioeval y me sentí habitante de un Universo, con domicilio en este planeta. Fue quizás aquí que comenzó mi afición por la Astronomía que mas tarde reviví en su reportaje periodístico Relato de un náufrago y ver con los ojos de Luis Alejandro, solo en su balsa en medio del Caribe, la bóveda celestial colmada de estrellas, infinidad de perlas engarzadas en un inmenso terciopelo negro, una experiencia casi divina que la polución lumínica de las ciudades niega a sus habitantes. En mi juventud y el resto de mi vida seguí (a través de El amor en tiempos del cólera) a Florentino en sus correrías románticas, atravesando cordilleras, años y peligros asombrándome del paralelismo que llevaba con él, no tanto en el sentido literal sino en la perseverancia del amor. Crecí leyendo sus obras, muchas gracias Don Gabriel.

Definitivamente la humanidad tiene una deuda de por vida con García y con los hombres y mujeres que nos orientan con sus escritos en un mundo que requiere un parámetro cultural, una dosis de esperanza, sobre todo en estos convulsos tiempos en que la cultura esta en grave peligro de extinción.

abril 2, 2014

La patria en un Locro de Zapallo

Gonzalo entrega el pasaporte con la tranquilidad que inyecta el agotamiento. La mujer empieza a impacientarse cuando no encuentra manera de escanearlo. Él oculta su molestia poniendo su mejor cara de tonto. El pasaporte tiene más de treinta años y entonces no eran escaneables. Ni siquiera se usaban en su país las malditas tarjetas de crédito. Ella es a todas luces mayor que él, tiene que haber visto pasaportes como ese, ¿por qué diablos esta tía se hace la recién nacida? La mujer sale buscando ayuda. Regresa con otra que se parece a Beyoncé, ¿en el aeropuerto de Bradley? Beyoncé explica a la tía cómo proceder manualmente. Ésta tuerce la cara como si fuera a insultarla y parece preguntar a Gonzalo: A ver carajo, ¿fecha de nacimiento? Gonzalo se dice a sí mismo con el pensamiento: Tranquilo, igual subiré al avión. Regresará tal como llegó a Greenfield, con una mano atrás y otra adelante. Ni mierda de plata. Eso sí, más viejo y golpeado por el oficio de vivir. Nunca pensó que terminaría de esta manera. Después de haberse rajado el lomo varios años como obrero de construcción, obtuvo el puesto de electricista y un salario que le dio automóvil, departamento, ropas, discotecas y mujeres. Las gringas se disputaban al Sweet Gonz. Se dio el lujo de escoger con quien obtener la green card. Nunca pidió ciudadanía. Hoy en día estaría disfrutando de una buena jubilación si no fuera por ese estúpido jugo de mangos mexicanos que le dio a Phoebe. Ella tuvo que salir del trabajo hecha un cohete. Lo que comenzó como una suave deposición se transformó en una diarrea imparable. Cuando entró corriendo al baño de la casa, encontró a Gonzalo estirándose para alcanzar la toalla desde la bañera. Ya sentada en el inodoro se percató que desde la tina la observaban los ojos desorbitados de la joven salvadoreña de la limpieza. Después de descargarse con gritos y lágrimas de furia, pidió el divorcio; luego, orden de restricción por violencia doméstica. La policía escoltó a Gonzalo para que saque solamente ropa y zapatos de lo que había sido su hogar. La pobre Phoebe divulgaba el relato del monstruo machista latino por donde iba. Gonzalo se llenó de iracundos enemigos que querían romperle la cara. Phoebe nunca dio por terminadas sus acusaciones. Si hubiera podido, habría hablado en la TV con Laura Bozzo para reventarlo también en toda Latinoamérica. Desde entonces, él no había hecho más que caer de una desgracia en otra. Vuelve a su tierra arruinado. Lo espera únicamente su familia para recoger sus absurdos pedidos: tampones para su prima cincuentona, shampoo de perro para su sobrino, vitaminas de gato para su sobrina, cámara fotográfica digital para el abuelo con párkinson, cremas anti-arrugas para la abuela. La lista era ridícula. Su puerta se llenó de cajas de cartón repartidas por Fedex hasta el último día. Lamenta más la cojudez de avisar que viajaba cuando la tía le dice que son cien dólares por cada maleta extra.

Una vez en el avión, olvida sus incertidumbres. Le preocupa que los infaustos aviones despeguen y aterricen completos en cada escala. El aeropuerto de Dulles es pequeño, se escucha intermitentemente español y se ven mujeres que parecen Salma Hayek, ¿por qué no elegí Washington? En Houston, el paisaje femenino es más placentero. El clima y la comida también son mejores que en esa refrigeradora del Nordeste. La entrada para su último avión a Perú la reconoce a leguas, la sala está llena de personas cargadas de maletas hasta el cuello, ¡los encargos de la parentela! Además, llevan casacas para protegerse de los trece grados de Lima. Gonzalo se dice: No me jodan, eso no es frío.

En el aire, el avión parece un caballo chúcaro. Para Gonzalo, estrellarse sería un final congruente con sus últimos quince años. Sin trabajo, ya no podía pagar renta ni comida. El sheriff le había dado la notificación de desalojo, el boleto sin escalas a la indigencia. Cuando el piloto anuncia el aterrizaje en el Jorge Chávez, Gonzalo se angustia, ¿qué diablos haré a mis sesenta años?

Paga un taxi con la mitad de los dólares que tiene. Cuando llega a la casa donde creció, sus sobrinos le preguntan eufóricos por sus encargos. La cuñada no sale de su habitación. Su hermano lo saluda con distante cordialidad: ¿Qué planes tienes? -Buscar chamba. -Ah, tienes que pedir ayuda a tus patas y ¿dónde vivirás? La pregunta le dispara granizo de pies a cabeza. Luego, su hermano le relata largamente como cuidó de la vejez y enfermedad de sus padres mientras él ni siquiera llamaba por Navidad. Al finalizar, le dice que el dueño puso en venta la casa y que él la está comprando con grandes sacrificios: No puedo alimentar una boca más ni quitarle tranquilidad a mi familia. Quédate hoy, pero mañana tú verás, ¿te acuerdas del Chato Julio?, ahora alquila cuartos en su casa. Habla con él.

Gonzalo se siente desahuciado. Sin romper su silencio, sale. Quiere llorar, quiere regresarse inmediatamente a los Estados Unidos. Se muere de frío de Lima. Saca un billete de cinco dólares para cambiarlo e irse a comer barato al Mercado Municipal. Adentro, todo es caóticamente diferente, aunque las veredas y los baños lucen nuevos. Los pasadizos se estrechan por presión de doscientos puestos de frutas, pollos, verduras, cerdo, pescados, hierbas medicinales en una sucesión espacial impredecible. Todos propagan salsas, bachatas y cumbias distintas. No ve restaurantes. De pronto, el olor lo detiene. Entre dos puestos de fruta y comensales abigarrados, hay una cocina. Una mujer madura y de sonrisa muy cálida, Ninfa Quispe, le pregunta si le gusta el Locro de Zapallo. El plato viene emanando vapor. Al recibirlo, Gonzalo roza las manos candentes de ella. Un tórrido caudal de vida inunda sus ojos, boca, nariz, garganta, estómago y corazón como nunca antes. Siente una pertenencia íntima a esa mujer de formas irrebatibles que le entrega con el huacatay, choclo y zapallo el cordón umbilical con una patria ancestral: Hoy regresé de los Estados Unidos. -Mi hijo vive en Hartford. –¿Estás casada? –No –Yo tampoco. ¿Necesitas ayuda aquí? –Sí –Busco trabajo. –Comienzas mañana, pues.

marzo 12, 2014

La Balsa

Un camino de piedras antiguas nos conduce a un terreiro secreto. La mano perfumada de Suiara y las ropas blancas del grupo guían mis pasos. Nubes de seres humanos raídos se aproximan a nosotros y saludan entre murmullos. Es imposible saber si están desnudos o cubiertos. Esta ciudad concentra excesivos caminos para encontrarse y para perderse. Tengo una certeza ciega, absurda, que a ratos intercala nudos en la garganta y mariposas en el estómago. Sé que para seguir viviendo, necesito algo que he perdido, ¿por qué lo busco en una urbe en la que nunca había puesto un pie? Frente a las puertas del mar, mi corazón se apacigua como el oleaje después de una tempestad. Gilson saca un jarro de agua debajo de una piedra, saluda en cuatro direcciones y esparce el agua tres veces sobre la arena. Suiara hace lo mismo. El grupo entra a un espacio de arena cubierto por toldos blancos y rodeado cuadrangularmente por piedras que son casi de nuestra altura. Allí reina una plácida quietud aromatizada con una mezcla de cocina de leña y brisa de mar. Sobre un mesón de madera, hay fuentes repletas de frutas, feijoada y arroz; en el lado opuesto, un grupo de tambores africanos. En el tercer lado del cuadrado hay una enorme pintura de Iemanya. Un grupo de niños y niñas juega revolcándose en la arena. Decenas de mujeres ocupan una mitad del área. Igual cantidad de hombres la otra. Algunos muestran fraternalmente su orgullo gay.

Para Gilson y Suiara los horarios no tienen mucha importancia. Cuando me invitaron a esta ‘festa’, me dijeron: “vamos pegar você mais cedo” –“¿A qué hora?”. Ellos repitieron: “Cedo”. Eso fue todo y yo me quedé esperándolos ocho horas.

Los tambores empiezan a sonar enérgicamente. Los acompañan de inmediato cantos yorubas de la mayoría de los presentes. Mujeres adolescentes y ancianas con largas sayas y pañuelos blancos alrededor de sus cabezas empiezan a danzar en el centro del espacio. Tienen todos los colores de piel aunque predomina el marrón profundo. Floto en un constante pasado en el que se enlazan historias de pueblos africanos e indígenas. Las danzantes empiezan a convulsionar: tiemblan, gritan monosílabos, lloran y se inclinan varias veces hasta tocar sus rodillas con sus cabezas. Otras solo se balancean colgadas del mundo de los Orishás. La epifanía se extiende también entre los fieles. Los espíritus del mundo empiezan a danzar enérgicamente a través de los cuerpos de algunos devotos. La joven con los símbolos de Oxum llora a raudales con una alegría ilimitada. Frente a ella, los hombres se inclinan y apoyan la frente sobre la arena. Luego, la abrazan uno a uno. Me inclino en reverencia hasta casi hundir la nariz en la arena. Recibo su abrazo largo y conmovedor. Lloro con ella. Arrepentimiento, purificación, felicidad; todo se suma a la vez. Las mães de santo están sentadas junto a la pintura de Iemanya. Wole Soyinka, de cabellos y barbas blancas, conversa con ellas. Angela Davis al otro lado de la sala, ríe bajo la visita de alguna Orishá, ¿cuál será?

La ceremonia termina llena de  sonrisas de júbilo. Todos se reponen comiendo y bebiendo alrededor del mesón.  Gilson me presenta ante las sacerdotisas: “Es peruano”, les dice. “Você é bem-vindo. Venha aqui sempre que você está em a cidade”, me abrazan y me besan en las mejillas como si me hubieran conocido desde mi niñez. Alcanzo a saludar a Angela Davis: “First time in the city, huh? Keep coming, Ogun’s times will arrive soon”. Suiara me da un plato de comida que devoro como una bendición. Gilson agrega: “Acá preparábamos a los liberados para su nueva vida en los quilombos. Las balsas de la libertad los recogían frente a ese peñón”.

El camino de regreso a la posada me devuelve al presente. Gilson y Suira se despiden de mí. Me siento el hermano extraviado que volvió. Dentro de la casona me hace falta el rostro de la noche. Salgo a caminar sin un plan por la ciudad. La brisa de Iemanya alivia las heridas que dejó en mi corazón una hija de Iansa. El dolor también ata al amor. “Porque você me deixou? Você é um filho da puta! Você vai encontrar prostitutas!”, dijo Teresa antes de lanzarme la bofetada. Y yo inmediatamente respondí de igual manera. Hasta ahora me duele la mano.

Me busco en calles y plazas habitadas por misticismos, odiseas, epopeyas y libertinajes inspirados por amores y guerras de dioses africanos, europeos e indígenas. Me guía el terreiro de la noche rotunda. Crecen la cara iluminada de la luna, las rebeldías de los quilombos y los tambores del candomble.  Me conmueven los sueños de dignidad de indigentes, prostitutos y prostitutas con los que tropiezo en mi recorrido. Alcanzo las aguas de una playa tibia. Estoy ebrio de los misterios de esta ciudad. Mis propios sueños encuentran ritmos ancestrales y futuros bajo esas arenas húmedas. Escucho tambores negros, blancos, rojos, amarillos, verdes y azules que hablan de humanidades democráticas y genuinas emergiendo profusamente del fondo y de la superficie de la bahía.

Oigo un disparo: “!Para esse!”, grita un policía que me apunta con un revólver mientras corre hacia mí. Paralelos a él, otros uniformados allanan la playa. Un oficial sujeta mis brazos por la espalda y otro revienta mi labio superior y medio colmillo con un golpe de puño: “¡A droga!” –“¿droga?”. Otro golpe en el estómago me ahoga. Siento más golpes mientras no consigo aspirar. “Fumou tudo”, dice uno mientras vacía mis bolsillos. “Egoísta”, grita uno que parece el jefe del grupo. Levanta su arma, apunta mi cara y dispara. Sólo se escucha el clic. Revisa el cilindro: “Eu não tenho balas?”. Mientras revisa por el cañón, pregunta: “Qual é o seu santo?” Respondo al instante: “Ogun”. La sangre mezclada con saliva chorrea sobre mi barbilla. “Hoje não é seu dia, rapaz” y de un empujón a dos manos me arroja sobre la arena. Todos ríen mientras se alejan revisando la orilla.

Herido y desposeído, descubro lo que buscaba desde antes de venir: el sendero del candomblé. Mi cordón umbilical con la tierra empieza a restablecerse. Vuelvo a ser un hijo de la Tierra, hermano de todos los seres del planeta. El ritmo de los tambores crece dentro de mi pecho. Mi balsa se acerca a la costa. Comienza el viaje de regreso.

marzo 2, 2014

La cultura de la muerte esta de fiesta

por @ 6:32 pm. Archivado bajo Actualidad

 George Orwell

En las últimas cinco décadas la sociedad experimentó un cambio extremadamente rápido en las ciencias especialmente en la tecnología. Lo mismo pasó con la ética y la moral que tienen transformaciones mucho más lentas a través de las épocas y de las civilizaciones. Cada individuo es capaz de tener su propia ética y moral, pero en la sociedad la tendencia a través de los tiempos es estandarizar sus estructuras en bien de sí misma y de su supervivencia.

Se llamaría genocidio el eliminar millones de seres humanos al año, que solo cometieron “un error”: el ser fecundados por sus padres. Las administraciones presidenciales han apoyado este crimen desde 1973 en que se legalizó el aborto en los Estados Unidos. Algunas administraciones lo han hecho activamente, muy bien auspiciadas por grupos que apoyan el aborto y por casi todos los medios de información. Otras lo han hecho por defecto al oponerse, pero sin tener el valor de enfrentar el caso de frente, por temor a perder los votos de los que cometen esta masacre.

Se ha pretendido negar que los millones de fetos humanos asesinados anualmente no son seres humanos, cuando el más simple sentido común nos dice que lo son, cada uno de nosotros es una prueba fehaciente. Lo mismo ocurrió en la  gran nación norteamericana en el tiempo de la esclavitud cuando las personas de origen africano fueron declaradas por el Congreso como que no eran seres humanos y más bien tratados como mercadería. Hoy en día, tras la Guerra Civil y tras décadas de lucha por los derechos civiles, nadie en su sano juicio diría que los ciudadanos afroamericanos no son seres humanos. Extrapole esto al presente en que el Congreso y la Corte Suprema afirman que los fetos que llevan las mujeres en sus úteros no son seres humanos, individuos con características parecidas pero independientes a sus padres. Como en el tiempo de la esclavitud las autoridades están equivocadas. ¿Cuántas décadas más tendrán que pasar para que reconozcan lo obvio?

Desde el principio de la civilización la familia era la célula básica de la sociedad y su protección por todo gobierno era tácita. Hoy en día es atacada sin misericordia y con un aparato legal que la disuelve sin miramientos. Las familias: padre, madre e hijos están siendo tildadas como una atadura prescindible, propiciándose todo tipo de probabilidades en nombre de la libertad de expresión y de las mentes de amplios criterios.

Hubiera sido un escándalo dar muerte a ancianos con o sin su consentimiento. Hoy con una calma que pasma los gobiernos buscan deshacerse de sus envejecientes. Hay estados en esta nación que ya lo practican y al pedido de los ancianos, muchos de los cuales no tienen enfermedades terminales, son eliminados con eutanasia por “médicos”. Ya se ha dado el paso a adelante, en Holanda ya se corrió la milla extra como se dice por acá, donde los “médicos” ya  deciden quien va a vivir y quien va a morir aun sin el consentimiento del enfermo. Que esto llegue aquí es cosa de esperar un poco.

Este año trae una gran novedad, la legalización las drogas, en especial la marihuana. Todo comenzó por calmar el dolor en enfermos terminales. Hoy ya hay estados que la aceptan como droga recreacional y legalizan, cultivan y promueven su consumo. El presidente de la nación expresa que no es más dañina que el alcohol o el tabaco. La marihuana será cultivada por señores bien serios que al ser entrevistados demuestran  una de dos cosas: una ignorancia total o un encubrimiento maquiavélico.

La nocividad de la marihuana está probada: fuerte adicción, gran peligro para el público cuando el consumidor utiliza automóviles y máquinas bajo los efectos de la droga, enfermedades respiratorias crónicas, graves daños sicológicos, perdida irrecuperable de la memoria en especial si se la consume  desde muy joven, atrofia de los espermatozoides que llevan a la esterilidad masculina, en mujeres embarazadas defectos en el feto en especial al sistema nervioso y respiratorio.

Así que el título de este artículo queda bien sustentado por: los millones de niños abortados anualmente, la insistencia en promover la eutanasia, la sistemática destrucción de las familias, la promoción de drogas que dañaran irreversiblemente a las futuras generaciones. Súmense la violencia, la pornografía y el uso irrestricto de nocivos aparatos electrónicos al alcance de adultos y menores y casi completamos el cuadro. Y  a menos que usted, y cada uno de los que aun creemos en la vida como expresión primaria del ser humano hagamos algo para evitarlo, llegará un tiempo no muy lejano en que la muerte será la expresión primaria del ser humano, con la inevitable consecuencia que esto implicaría.

diciembre 13, 2013

Nostalgia (Cuento)

por @ 7:31 pm. Archivado bajo Literatura

mujer sentada en parque 2No sé cuando ni como los recuerdos afloran, si conozco sus efectos, unas lágrimas melancólicas como quien no quiere la cosa o un vacío sordo, inútil, que te abofetea a destiempo. Sea como sea, paseaba con mi perro-lobo por ese parque helado de arboles sin hojas, y  la nieve congelada crujía a cada paso que daba. Mi cuerpo, de casi cinco décadas bien llevadas, avanzaba halado por mi perro que perseguía unas despavoridas y veloces ardillas, espantando también a los pequeños patos de cabeza verde que no migraban al sur. Bordeaba ahora  el congelado lago pero mis pensamientos vagaban por los cálidos recuerdos de mi tierra natal, tan lejana en el tiempo y el espacio.

Recordé cuando estrenaba, fresquecitos, mis quince años, paseaba otro perro-lobo, nunca he concebido la idea de tener otra clase de perro. Todavía había un cierto aire de inocencia sobre mí, mi ciudad capital, mi país. La corrupción, el narcotráfico y el terror todavía no se habían cebado con nosotros. El inmenso parque de arboles siempre verdes reverbera la luz del esplendoroso sol, que brilló más al reflejarse en el cabello de ese ángel sentado en la banca solitaria. Tifón se desvió hacia la visión que sin miedo acarició su cabezota, mi fiel amigo, meloso, empezó a lamer su pequeña mano.

-¿Cómo se llama? – La voz de esa joven, un poco mayor que yo, refrescaba.

-Tifón-dije- se ganó ese nombre ¡arrasa con todo!

-¿No lo entrenaron de cachorro?

-Todos sus maestros se retiraron escaldados.- Sonrió al escucharme y me pareció que ese rostro de ojos de sueño y cabellera larga empezaba a infiltrarse no sé en que parte de mis adolescentes años.

-Vives por aquí.

-En complejo habitacional donde comienza el parque ¿y tú?

-En los chalets donde acaba, recién llegué  con mi familia del interior.

-Bienvenida, vas a estudiar por aquí.

-Ya terminé la secundaria, voy a postular a la universidad al fin de verano ¿y tú?- Quise que me tragara la tierra era un pichón a su lado.

-Me faltan dos años para terminar la secundaria ¿ qué vas a estudiar?

-Docencia, siempre quise ser maestra.

-Te deseo mucha suerte, el examen es fuerte y postulan muchos para pocas plazas.

-Lo sé, en este parque descanso, estoy estudiando intensivamente. Bueno tengo que regresar a estudiar quizás nos veamos otra vez, me llamo Giuliana.

-Andrés a sus órdenes-calcaba sin vergüenza las maneras de saludar de mi padre- yo siempre paseo a mi perro por este parque, nos vemos.- La vi alejarse con una inquietud que no había sentido antes, ni siquiera por Rosario, de la que yo aseguraba que iba a ser la mujer de mi vida.

Nunca olvidare esas vacaciones, más encuentros, más conversaciones “casuales”. Comenzábamos a pasear a Tifón alrededor del parque. Afortunadamente era más alto que ella y esto compensaba un poco mi minoría de edad. Añádase que estaba un poco atlético, compitiendo con mis amigos en las barras fijas había desarrollado unos buenos pectorales. Lo cierto es que la cosa siguió un camino sin frenos, misma película. Fui presentado en casa como el amigo que le ayudaba tomándole simulacros de exámenes, consejero acerca del barrio, la ciudad y más. Yo me comportaba a la altura de mis tres lustros o sea con una completa ignorancia de lo que debía y no debía hacer.

Hasta que toda la familia retornó a Talara para una fiesta y Giuliana se quedó a afinar sus conocimientos. Y yo seguía tomándole preguntas acerca de la Revolución Francesa cuando me sentí abrazado y besado. Todo mi ser se estremeció y temblando pero sereno deje que las hormonas y la pasión hicieran el resto. Siguieron más días de sorpresas que me supieron a un paraíso adelantado.  Salí bien pese a las circunstancias de tener que improvisar en todo. Especialmente ante el continente de su cuerpo desnudo, en el que casi a diario descubría nuevas costas, ínsulas y bahías de las que tomaba posesión para mi estandarte flameante, de estreno.

Los restaurantes populares y los cines del centro se acostumbraron a nuestra juvenil presencia, muy en especial doña Encarnación y su dulcería El primer suspiro, que nos reservaba siempre un pedazo de turrón extra y gratis. O don Pedro un atento mozo del restaurante La torre, donde el lomo saltado era nuestro plato y  él se encargaba que lo dieran bien servido.

Las largas caminatas por la ciudad eran nuestra felicidad. Ella era muy estudiosa, pasó el examen y comenzó su primer año de universidad, mientras que yo entraba al penúltimo de la secundaria. Yo no sabía entonces que los amores que como el nuestro tenían esa diferencia de edades, acababan la más de las veces tan rápido como empezaban. Y so pretextos de estudio de ambas partes se fue enfriando esa pasión tan fogosa como tempranera, pese a que yo hice todo lo posible por evitarlo y supongo que ella también. Luego vino la beca al extranjero, la tibia despedida y dos o tres postales antes de que el olvido cerrara las cortinas de nuestro acto.

banca congeladaHoy con el frio que calaba hasta los huesos y caminando con mi medio siglo vi una solitaria banca congelada y desierta, sin ángeles esperando, fue esta banca que detonó el gatillo de mi memoria y sacó del baúl de los recuerdos esta tierna historia. Pensé que a mi edad el amor ya no espera, hay que salir a buscarlo. Lobo me despertó de mi ensimismamiento, presuroso quería dirigirse a una dama de larga cabellera que bien abrigada venia en nuestra dirección, paseando un perrito negro y lanudo.

diciembre 9, 2013

AUTOBÚS A SUDÁFRICA, honoris causa a Mandela en Nueva York.

La ceremonia no sería en Amherst, sino en Manhattan, Nueva York City; pero la Universidad proporcionó el transporte. El viaje tomó más de tres horas. Junto a nosotros viajó el único profesor africano sur-sahariano de la Universidad, quien para la ocasión vestía unas vistosas prendas de la cultura Yorubá de Nigeria. El ingreso a Nueva York esa mañana de primavera nos ofreció un espectacular mosaico de colores, clases sociales y lenguas que comparten cada una de las calles de esa Babel contemporánea.

La ceremonia se desarrolló en la Iglesia de San Bartolomé. Para ingresar, tuvimos que pasar un rápido control ejercido por agentes, mayoritariamente caucásicos, de gestos pétreos que llevaba algo así como un grano de frejol medio metido en la trompa de Eustaquio. De ese grano, se desprendía un alambre espiralado que se perdía por el cuello de la camisa. A las 700 personas que estábamos adentro, se nos solicitó por los parlantes no tomarle fotografías con flash a Mandela, pues las décadas de trato presidiario le habían debilitado la visión.

La alta nave de la iglesia culminaba con una semicúpula sobre la cual estaba pintado un Cristo de apariencia vikinga. Bajo esa elevada semicúpula, por una pequeña puerta lateral, ingresó un sonriente hombre moreno de cabellera blanca, corta y esponjosa cuyo nombre estaba en la lista de los más peligrosos terroristas internacionales de los servicios de seguridad de los Estados unidos. Junto a él, ingresó una mujer morena de expresión serena y de cabellera negra. Eran el legendario Nelson Mandela y Graca Machel, exministra de educación de Mozambique. Ambos fueron recibidos por una larga y erguida ovación que impidió que Rodrigo, con sus siete años de estatura, pudiera ver al venerable héroe. Por esa razón, tuve que levantarlo con mis brazos. Sosteniéndolo, le pregunté varias veces: “¿Lo ves? Y él me contestó: “No”. Agotado y enfadado, le dije: “Es el de cabello blanco”; y él me contestó: “¡Ah! Pero tú me habías dicho que era negro y es marrón claro! –“Bueno hijo, nadie es realmente negro”.

En ese momento nos enteramos que no solo Mandela sino también Machel recibirían el doctorado honoris causa, pero solo él daría un breve discurso luego de recibir el pergamino y la banda. Con voz fuerte, dijo entre otras cosas: “El mundo de hoy está inundado por las crueles eficiencias de la globalización. La desigualdad económica está aumentando, no disminuyendo   …Nosotros   en    Sudáfrica    sabemos    que   incluso    los    más   temibles desafíos pueden ser superados. Hace diez años, un País nuevo y valiente ha nacido de una larga y difícil lucha. Muchos en el mundo dudaron que nosotros pudiésemos encontrar una solución pacífica, pero lo hicimos …Sudáfrica le recuerda al mundo que nosotros podemos superar problemas que parecían insuperables …En todo el mundo nosotros debemos proporcionar educación, no como un privilegio sino como un derecho. No para algunos, sino para todos. Dejemos las puertas del aprendizaje abiertas …Ahora todos somos sudafricanos [We are all South Africans now]”. En el camino de regreso, las palabras finales de Mandela en Nueva York y extrañas preguntas no dejaron de retumbar en mi mente, ¿se trataba de acaso de una profecía para los Estados Unidos?, ¿Qué hubiera pasado si alguien como Mandela y con sus ideales de justicia social hubiera nacido en Perú?, ¿Acaso habría tenido una suerte distinta a la de Guillermo Lobatón Milla o la de María Elena Moyano? Y, si hubiera nacido dos siglos antes, se habría unido a la rebelión de Tupac Amaru II?

diciembre 6, 2013

Nostalgia (Versos insomnes)

por @ 11:24 pm. Archivado bajo Crónicas y viajes

banca y mar

 

 

Fantasías de un nuevo mundo,
creaste para mí,
cercana y lejana, vaporosa y material

 

Te fuiste sin dejar señal,
incansable  te busqué,
debajo de cada piedra y en cada una que a ti se pareciera

 

Tanto indagué
que al encontrarte no te reconocí,
envuelta en la neblina de tu misterio,
te alejaste otra vez

 

Y qué será de tu mirada esquiva,
y del beso que cansado de esperar, llegó,
tarde el último día

 

Tu obsesivo fantasma, me persiguió,
cada día, cada noche y
por hondas y oscuras quebradas mi espíritu vagó

 

Hasta el día que regresaste más linda, más dama,
tanto, que por sí solos
mis principios de nuevo caminaron

 

El arrebatador embrujo de tu sonrisa
de golpe allanó mis reticencias
y al soplo de tu tibio aliento mi navío alegre viajó

 

Hasta que como tu versión antigua

interpusiste el inexpugnable muro que ni la ilusión salvó,

el camino se esfuma, el sueño vaga,

la luz vacila, el rocío los ojos cansa

 

Tanto te busqué amada mía

y  tú sin embargo esperando estabas, paciente

en un espacio, en un tiempo, toda esta espera, todo este frio

 

 

Pablo Dante Perleche

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

noviembre 8, 2013

Un cuento olvidado (Cuento)

por @ 6:47 am. Archivado bajo Literatura

 

Lo encontré hoy mientras ordenaba mi escritorio. Era un cuento, unos cuantos pliegos ya amarillentos. La historia me la había remitido mi amigo D. que residía en el extranjero. Mi intención era leerlo pronto pero mis múltiples ocupaciones y una enfermedad hicieron que lo guardara y quedó allí por muchos meses.

jineteLo releía  hoy por tercera vez y verdaderamente era una pequeña joya, en la que brillaba el valor y el sentido común, camuflados bajo el aura de una historia romántica y trágica a la vez.

El protagonista un hombre ya endurecido por los años tiene que  realizar una peligrosa jornada para salvar la vida de su compañera. Ella había sido envenenada, pero por alguna razón inexplicable no había muerto. En condición casi inanimada era cuidada por sus familiares. El curandero del pueblo le había dicho que el único antídoto (una flor muy rara) se encontraba en un lugar despoblado y tenía que pasar por un territorio plagado de bestias. Tenía que atravesar desiertos rocosos y de altas dunas de arena, selvas espesas e ilimitadas,  barrancos profundos y oscuros donde no llegaba la luz del sol. Para complicar la cosa el clima del recorrido estaba expuesto a la lucha de  los elementos que se desencadenaban sorpresivamente bajo la forma de lluvias torrenciales, calor insoportable, granizo, rayos, viento y nieve.

El cazador estaba ya dispuesto a partir. Llevaba  provisiones y algo de equipo que necesitaría en su jornada, además de su infaltable fusil y un sable del ejército, herencia de su abuelo. Se detuvo ante el lecho de su amada, la besó en la frente. Hombre templado por muchos combates contra el hombre y la naturaleza no pudo evitar que una lágrima cayera impúdica sobre su curtido rostro.

Ensilló a su fiel amigo, un poderoso caballo pinto, juntos habían pasado buenos tiempos tanto en el campo de batalla como en su pacífico hogar. Ya a punto de salir se le acercó el curandero “Haz decidido ir pese a lo  que te he advertido,  te doy un aviso más. Habrá dos ocasiones en la que tendrás que estar bien alerta. Primero cuando cruces por los desiertos rocosos de la Serpiente Emplumada, allí cuídate muy en especial del coyote, es taimado. Tras su aparente  juvenil sonrisa y actitudes amables espera tu mínimo descuido para devorarte y destrozar todo lo que sea tuyo. Y cuando cruces las montañas nevadas del País del Oro cuídate del oso de anteojos es un horrible animal, gordo, de cabeza grande, cuadrada y chata, de pelo siempre desaliñado, de andar torpe, que salivea constantemente lo que le da un aspecto de gran baboso. No dejes que te engañe su apariencia lastimera que da pena pues es un traidor nato y solo ataca cuando estas desprevenido”

El cazador cruzó los inmensos desiertos rocosos y las altas dunas de arena y estuvo cerca de perecer de calor en el día y de congelado en la noche. Pero el verdadero peligro fue cuando se encontró con el coyote. coyote

El astuto cánido lo siguió por días. El cazador le disparó en varias ocasiones pero el  coyote se escondía velozmente. Atacaba de noche, por lo que el cazador contaba con el sentido de alerta de su caballo. Y aun así el malicioso animal había logrado morder varias veces tanto al jinete como al corcel. El cazador planeó atacarlo cuando descansaba la nocturna jornada de ataques.  Una mañana temprano siguió el rastro del animal hasta una cueva. Se apostó a esperarlo, un relincho del caballo puso en alerta al coyote que se mantuvo escondido, había sido sorprendido lo que no cabía en sus esquemas. El cazador quemó leña a la entrada de la cueva y el cobarde animal prefirió morir asfixiado que dar la cara.

El cazador siguió el camino desértico hasta quedarse sin agua por días. Desfallecía cuando llegó a los contrafuertes de la cordillera, allí los ríos de aguas heladas calmaron su sed. Tuvo que afrontar gigantescas tormentas, a veces de lluvia otras de nieve, siempre con su fiel pinto en medio de las majestuosas montañas de cumbres nevadas. Cuando descendía por un estrecho valle se encontró con el oso de anteojos.

Ahí estaba el pestilente animal, comiendo carroña y al ser sorprendido sin poder usar su clásica traición solo atinó a lanzar un gruñido que tenía más de rebuzno de burro que ronquido de fiera salvaje. Hizo la intención de avanzar pero el cazador le desarrajó un tiro a quema ropa que le hirió un lado de la cara. La bestia al verse herida bramó encolerizada y levantó la pata para dar un formidable  zarpazo, el cazador sin tiempo para recargar uso su sable y le hirió la pata. El animal adolorido e inmovilizado comenzó a sollozar lastimeramente quizás esperando ayuda de sus hermanos osos que no llegaron, estando escondidos solo a metros de distancia , así de cobardes eran, solo en la traición encontraban la forma de atacar. El cazador cargó y levantó su fusil dispuesto a terminar con el oso pera tras considerarlo bien decidió no gastar más tiros en la bestia que se arrastraba en medio de su sangre, orines y excrementos. No valía la pena, el vivir sería su castigo, montó en su fiel amigo y siguió su jornada. oso de anteojos

Tras dejar atrás el último cerro llegó a la inmensa jungla que se extendía hasta perderse de vista en el horizonte. El calor subía según descendía a la selva. Muchos otros animales peligrosos encontró allí, pero ninguno como las dos bestias que había inutilizado hacia unos días. Encontró las flores donde el curandero le había indicado. Se aprovisionó de una buena cantidad y empezó el largo camino del retorno.

Al llegar el curandero preparó el antídoto y antes de dárselo a la mujer dijo al cazador: “Estas seguro que quieres dárselo, recuerda lo que te dije al principio pero aun así decidiste ir. Al recuperar el conocimiento ella no te conocerá y más bien por causa del veneno que le dieron te odiara. Sufrirás mucho ¿Quieres seguir con esto?”

El cazador meditó unos segundos y dijo: “Dáselo chaman, así está escrito, que yo la quisiera por siempre en el buen tiempo y en el malo, en la salud y en la enfermedad. Dale la pócima, que viva, es lo que importa, solo espera unos minutos que me aleje. Adiós y gracias”. El cazador besó por última vez a su compañera y sin darse un descanso montó y salió al galope buscando su destino.

 

 

El honor de un alcalde

por @ 5:47 am. Archivado bajo Politica

New Britain al día  ( Ciudad de Connecticut,USA)

aqlcalde

 

Esta columna regresa en un momento muy álgido y es en medio de una desilusión electoral total, incluso para los que votaron en contra del alcalde O’Brien. Aunque parezca paradójico esto es cierto. Muchos de los que votaron en contra del alcalde O’Brien lo hicieron debido a la infame campaña orquestada por el periódico City Journal y su editora Robin Vinci, financiados por un grupo de empresarios de viviendas para alquiler y encabezados por la firma Carabetta, que son propietarios de miles de unidades de alquiler.

Estos personajes actuaron sin escrúpulos inventando toda clase de propaganda adversa y sin fundamento. Me dedico a escribir ficción, la política me causa gran malestar pues son pocos, por no decir ninguno, los políticos que obran en favor de sus gobernados, generalmente lo hacen en favor de sus partidos o de intereses particulares. El alcalde O’Brien fue la excepción. Yo resido en New Britain por un cuarto de siglo, aquí nacieron mis hijos, aquí están enterrados mis padres y se lo que digo, se lo que he visto. La clave para este ataque que siguió todas las tácticas infames de los gobiernos totalitarios fue el impuesto que “afectó” los bolsillos de estos empresarios. El alcalde decretó que deberían pagar un impuesto ínfimo al mes por unidad y que no afectaba en nada a los inquilinos.

El impuesto estaba destinado a pagar inspectores que deberían revisar los sistemas eléctricos, de gas, de agua, así como de todo lo concerniente a salubridad de los apartamentos. Esto si iba a originar gastos a estos multimillonarios al tener que reparar y poner al día todas las utilidades de sus miles de viviendas que están sin revisión especializada por décadas, lo que les permite tener mas ganancias al no invertir en mantenimiento seguro para los miles de inquilinos. Estos inquilinos fueron movilizados engañados y llevados a marchas en decenas de buses fletados por ellos, para protestar por largo tiempo al frente de la alcaldía.

Tim O’Brien alcalde que nunca respondió con injurias a las injurias que contra él se emitieron. Al contrario usted pudo ver todo este tiempo en la Municipalidad al alcance del público el periódico que lo atacaba sin fundamento y sin misericordia. Eso si es libertad de expresión y no lo de señora Vinci, que incluso atacó sin miramientos al periódico New Britain Herald por el solo hecho de poner las dos versiones. A ella no le importó los meritos que O’Brien hizo por New Britain en los campos de educación, creación de trabajo, fuerzas policiales, eficiencia de los trabajadores de la alcaldía ,remodelación de la ciudad y mucho más.

Pero hay esperanza de que el electorado aprenda, deje de llevarse por medios de prensa comprados y por personas desinformadas. Hay esperanzas de que en dos años se den cuenta del craso error cometido y reelijan un alcalde honesto y trabajador y no uno doblemente manipulado.

Pablo Perleche (pablodperleche@aol.com)

Publicado en Identidad Latina Periódico Hispano De Connecticut

octubre 23, 2013

La familia, última trinchera para salvar la sociedad.

por @ 6:23 pm. Archivado bajo Crónicas y viajes

Sentado ante el teclado, algunos temas rondando para el próximo cuento. La ficción navegando libre, los anzuelos tendidos, las redes surcando las aguas de la imaginación, la alegría de un escritor. Pero unas cuantas salidas alrededor del barrio y un poco más lejos te dan un golpe tan terrible, yo sí sé.

Por eso perdónenme amigos que siguen mis parcos cuentos. Cuentos que quizás les den un motivo para alejarse de este mundo real y vivir por unos minutos un mundo que siempre será mejor, un mundo que quizás sirva de alguna manera para cambiar al verdadero. Perdóneme pues, por hoy esta ausente la ficción y que esta crónica sirva de algo, para algo.

Hace veintidós años que resido en la misma ciudad, New Britain, Connecticut, USA. En ella, vi nacer y crecer a mis hijos y vi morir a mis padres. En ella, con mi esposa vi que mis hijos realizaban sus sueños. New Britain una ciudad con alto número de habitantes al igual que otras de Connecticut como: New Haven, Bridgeport, Hartford o Waterbury. Todas ellas con problemas de pobreza, educación defectuosa, delincuencia, con políticas locales y federales siempre deficientes.

Quién de nosotros no conoce o le han dicho: “Mira en esa tienda, en esa casa se venden drogas” y no una sino muchas casas, muchas tiendas. Jóvenes que no han terminado la secundaria, provenientes de humildes familias  viviendo en esas casas, trabajando en esas tiendas y vendiendo  drogas a diario a un sin numero de otros jóvenes, en pos de su autodestrucción. Un suicidio lento, colectivo. (Por favor olvídese de la raza, el color no hace al delincuente, la delincuencia tiene un solo color, el color del mal)

Quién de nosotros no ha visto en estas ciudades jóvenes y adultos (incluso padres con sus hijos) que a pie o en auto terminando de beber y comer su comida rápida tiran al suelo el vaso y los envoltorios, como si la ciudad fuera un inmenso tacho de basura y siguen su camino sin ningún reparo.

Quién no es testigo de un amplio frente de destrucción de la niñez y la juventud por los medios de comunicación masivas y el uso adictivo de dispositivos electrónicos sin ninguna legislación que los controle. En nombre de la libertad de expresión todo esta permitido para buscar la felicidad aunque te destruya física y moralmente.

Quién no ve a los políticos destrozarse con calificativos hirientes, cada cual más bajo y grosero. Lo vemos a nivel federal en el Poder Ejecutivo y en el Congreso entre republicanos y demócratas en un desacuerdo inútil que pudo ser evitado y que se traducirá en cuantiosas pérdidas económicas para la población.   Y a nivel local, en la ciudad de New Britain, en la campaña lacerante del City Journal (periódico oficial de un grupo empresarial) que no escatima el uso de tácticas degradantes para lograr sus fines políticos de conseguir la alcaldía. Ignorando este periódico por completo los beneficios que el alcalde actual ha conseguido para sus ciudadanos.

Resumiendo, no es con más policías que vamos a detener a los traficantes de drogas y delincuentes, no es con más dinero y personal especializado que vamos a levantar el nivel de enseñanza en las escuelas. No es el discurso proselitista de los políticos con que se va a mejorar nuestras comunidades. Esta en nosotros como padres de familia enseñar a nuestros hijos que la ciudad no es un basurero, que la droga y la delincuencia matan lentamente al individuo, a sus familiares y sus amigos. Enseñándoles el respeto a si mismos y a sus semejantes. Educándolos en la manera responsable de elegir a nuestros lideres, los que piensen en nosotros y busquen con nosotros soluciones reales  a favor de la comunidad y no de los intereses de partido o particulares.

Se que estos pensamientos y razonamientos serán considerados  casi utópicos. Pero es en ese casi  en el que me apoyo. Pues es posible. La realidad ha desbordado a la ficción, pero es la realidad y podemos hacer algo, cada uno desde su hogar como padre o madre: La familia, la célula básica de la sociedad. A través de la historia de la humanidad grandes naciones e imperios sucumbieron pese ha haber logrado el pináculo del poder mundial. Cayeron por descuidar y destruir la unidad y sabiduría que existen entre un padre, una madre y sus hijos. La familia es la última trinchera, la última barricada. De nuestros esfuerzos en formar a nuestros hijos con el sentido común dependerá  que en un futuro no muy lejano podamos decir que todavía somos una sociedad.

drug free

octubre 19, 2013

Historias Invisibles

Historias Invisibles

Entrevista con la joven escritora y periodista chilena-ecuatoriana Daisy Novoa Vasquez sobre la inmigración latinoamericana en los EE.UU. a proposito de mi novela Los Rios Invisibles. Fue publicada en El Planeta de Boston (http://npaper-wehaa.com/elplaneta#2013/10/11/?article=2042602) y, ademas, en el propio blog de la entrevistadora (http://daisynovoavasquez.com/historias-invisibles/).

Autor Luis Martin Valdiviezo Arista

Culminando la celebración del Mes de la Hispanidad entrevisté al educador y escritor peruano Luis Martin Valdiviezo Arista, autor de la novela Los Ríos Invisibles, obra sobre inmigración y repatriación, ganadora del segundo premio del concurso internacional de novela Contacto Latino.
Esta novela examina la identidad del latino y el poder de las historias de los inmigrantes. Luis Martin me conversó de la cantidad de experiencias de mucho inmigrantes, adultos y niños, que lo sorprendieron, y así mismo hizo hincapié en que debemos valorar estas historias, dejar de que sean historias invisibles: “Las personas que a veces menos te imaginas tienen historias increíbles, me parece que todo el mundo carga un tesoro, que pocas veces la misma gente lo reconoce…” “[En los talleres, los niños] Contaban unas cosas que realmente yo me quedaba asombrado. Yo decía estos niños han vivido más que yo, y para ellos era algo normal… Yo siento mucha admiración especialmente por la gente que ha sacrificado tantas cosas para lograr sus metas y sus sueños en los Estados Unidos.”

¿Cuál es tu responsabilidad como escritor sobre el tema migratorio?
Como escritor hay que reconocer el enorme valor que tienen las historias de los inmigrantes, en este caso tratándose de Estados Unidos hay que reconocer, y dar a conocer, que este país es una sociedad que está siendo construida por millones de migrantes latinoamericanos. Es difícil que el ciudadano común quiera reconocer esto, pero el hecho es que los Estados Unidos en gran medida se sostiene en el trabajo de muchos inmigrantes latinoamericanos, y muchos de ellos indocumentados además. Es decir trabajadores que no tienen derechos básicamente… Son invisibles, no se los escucha, y como escritor creo que uno tiene el privilegio de poder darles visibilidad y darles voz, y mostrar que esta es una realidad cotidiana y muy importante en la construcción de la sociedad de los Estados Unidos. Yo creo que como latinoamericanos tenemos que dar a conocer más nuestra historia… Si en algo puede ayudar mi novela, de repente, es a motivar a otros que conocen historias extraordinarias de latinos en Estados Unidos a escribir sobre ellas, a darles visibilidad. Creo que eso es importante.

¿Luis Martin, qué te motivó a escribir Los Ríos Invisibles?
En primer lugar fue mi necesidad de redefinir mi identidad latinoamericana viviendo en un contexto cultural anglosajón protestante, en Massachusetts. Yo había salido de Lima y estaba estudiando un doctorado en la Universidad de Massachusetts en Amherst y me encontré con un contexto por un lado muy cosmopolita pero a la vez con un predominio y hegemonía anglosajona que me era desconocida, entonces en este nuevo contexto necesitaba redefinir y reconstruir mi propia identidad como peruano y latinoamericano.

¿Cuán autobiográfico es tu libro?
Tal vez el personaje principal tenga en un 25% mi propia historia, pues los dos venimos de Lima, estudiamos filosofía y emigramos a los Estados Unidos. Sin embargo hay cosas que le suceden a él que a mi jamás me sucedieron, y que yo hubiera deseado que me sucedieran alguna vez…

También la materia prima de la ficción de esta novela proviene de las conversaciones que yo tuve con otros latinoamericanos, estudiantes, trabajadores… Conversaciones en las cuales ellos compartieron conmigo parte de sus vidas, pues me contaron parte de sus historias y yo de alguna manera a través de la licencia de la ficción tomé estas historias y las modifiqué, de alguna manera, para crear los personajes que aparecen en la novela.

¿Cuál fue el proceso de escritura de Los Ríos Invisibles?
Yo antes de escribir la novela escribía cuentos, y esta vocación por la ficción comenzó cuando yo vivía en Amherst. Era parte de este impulso de readquirir mi identidad cultural como peruano y latinoamericano… En esa época yo estaba estudiando un doctorado y escribiendo una disertación doctoral, entonces escribir [ficción] me daba un espacio de libertad… Yo conocí a un escritor catalán.. y con él teníamos una especia de sociedad literaria y al cabo de unos meses él me preguntó si yo había pensado alguna vez escribir una novela. Y su pregunta me pareció un poco desmesurada, porque yo tenía que escribir una disertación doctoral, y escribir una novela me parecía una tarea enorme, gigante, que con el tiempo que yo tenía era imposible, porque además tenía que trabajar, además de estudiar y tenía mis responsabilidades como padre con mis hijos, así que me parecía fuera de mis posibilidades. Entonces él me dijo mira, tú tienes varios cuentos que si los pones el uno al lado del otro calzan muy bien como una parte de una misma historia, y yo diría, me dijo él, que tienes ya la mitad de una novela… Entonces pensé sí, tiene sentido lo que él dice y me arriesgue, y dije bueno voy a tomar esto. De alguna manera nació, como ya lo he dicho en algún otro lugar, nació casi como un embarazo no planificado y cuando me enteré, ya tenía como cuatro meses y entonces me gustó la idea así que decidí continuar con el proceso de gestación.

¿Y cuánto tiempo duro el proceso?
Esto fue como en el año 2009, y hacia el año 2012 ya estaba el borrador completo de la novela. (Se queda en silencio por unos segundos.) Sí, ya a mediados del 2012 estaba terminada la novela.

¿En tu libro tienes una frase que dice “Vivir en Lima es luchar contra un destino trágico todos los días” a qué te referías exactamente?
Bueno esto surge en el contexto de los años en el que Perú vivía una violencia política social extrema. Y de hecho yo viví en esa época en Lima y a veces en el camino a la universidad el ayudante del conductor decía: “Bueno, saben qué, tenemos que doblar en esta esquina porque la policía está desactivando un coche bomba más adelante”… y esa era nuestra vida cotidiana. Y en las noches me acuerdo que en la semana habían de 10 a 11 explosiones… A veces llegaba la onda expansiva que te botaba al suelo… Estábamos en un proceso de desintegración. La sociedad peruana se estaba autodestruyendo. Vivir en ese contexto, era vivir luchando diariamente contra la adversidad, pero extrema. Al punto que uno no sabía si iba a estar vivo la próxima semana… Esto ha sido superado en gran medida, tanto que hay jóvenes que ahora tienen 20 años que no se imaginan que eso puedo haber pasado… Y bueno como sociedad con enormes desigualdades donde la pobreza es extrema.. a pesar de que ya vivimos en una época de paz y a avances en desarrollos económico, vivir sigue siendo una lucha permanente contra la adversidad.

¿Pero la frase parece que muestra una tonalidad de completa resignación?
Cuando vivíamos en medio de esa guerra, nuestra perspectiva del país era pesimista… …No teníamos mayores esperanzas en que el país logre superar esa crisis, era más bien como el sentimiento que tienes frente un ser querido que está sufriendo una enfermedad mortal y quien quieres acompañar simplemente en ese momento. Sin embargo la frase tiene dos sentidos, por un lado acepta que el curso que van a seguir las cosas están marcados de una manera fatal, pero a la vez luchas contra eso y no hay una aceptación total.

¿Crees que la inestabilidad política y económica de los países latinoamericanos, que ha forzado a tanta a dejar sus países, está en aumento o en descenso?
Bueno, en el caso de Perú eso está en descenso. Más bien se está dando el caso de peruanos que están regresando; yo soy uno de ellos. (Reímos brevemente). Pero hay muchos peruanos que están regresando de Europa, de España especialmente. Y de hecho lo que yo he encontrado es que familias donde antes solamente trabajaban uno o dos, porque la mayoría de los jóvenes estaban desempleados, ahora tienen a todos trabajando. Los salarios tal vez nos sean tan justos aún, pero es una situación económica muy distinta… Hay alternativas… Creo yo también que otros países latinoamericanos están viviendo un buen momento, en términos económicos comparativamente, no solamente el Perú… Pero este no es el caso de todos lamentablemente, y es por eso que la migración sigue siendo una necesidad económica para muchos latinoamericanos.

¿Cuál es el mensaje que quieres transmitir con tu obra?
Yo trato de examinar de manera crítica lo que es la identidad peruana. Ser autocrítico. Trato de señalar las contradicciones, las injusticias que acarrea la manera como los peruanos han interpretado su propia identidad cultural, étnica, racial. Los niveles de exclusión que suponen para grupos peruanos que son indígenas, africanos, asiáticos, etc. porque hay todo un discurso del mestizaje que no incluye adecuadamente a todos… La novela señala también todo el machismo y sexismo que supone esta cultura nacional. Pero yo también pensé en el lector latinoamericano porque mucho de las contradicciones que yo conocí en Perú, las encontré en otras sociedades latinoamericanas también… La novela es como una crítica de lo que los latinoamericanos creemos ser y de la manera cómo nos comportamos frente a nosotros mismos.

¿Cuál crees qué es tu papel como escritor en la realidad social peruana?
Para mi escribir tiene sentido si junto a la recreación se va a permitir la auto-reflexión. El escritor debe contribuir al autoconocimiento de la sociedad… Como decía Borges [la escritura] tiene que ser como un espejo, donde nos podamos ver. Y en especial donde podamos ver aquellas cosas que no queremos ver de nosotros mismos.

¿Luis Martin, qué título de otro autor te hubiera gustado para un libro tuyo?
Pocos años atrás se publicó una novela, no la he leído, cuyo título yo hubiera querido: Lima Nights, de Marie Arana.

¿Alguna obra maestra que nunca has leído y sigue pendiente en tu lista?
¡Oh, hay muchísimas! Definitivamente hay una escritora de los Estados Unidos, ella ganó el Nobel… Tengo el libro acá a la mano. (Se levanta en busca del libro.) Es Toni Morrison, el libro es A Mercy, y sigue en mi lista. También me gustaría leer algo de Orham Pamuk, el escritor turco…//

En Los Ríos Invisibles Luis Martin moldea los personajes de su obra con las historias de cientos de inmigrantes que conoció en Massachusetts y la costa Este, y hace tributo a los sacrificios de gente que aspira a mejores posibilidades y una vida mejor, algo de lo que nadie debe avergonzarse. Para el autor es importante que los inmigrantes dejen de ser invisibles y que compartan sus historias de vida, ya sean de inmigración o repatriación.

Opt In Image

 

septiembre 24, 2013

“Justo a tiempo”. Crónica

por @ 1:25 pm. Archivado bajo Crónicas y viajes

                                                       

– ¿Sabe dónde se encuentra? ¿Sabe quien soy?

Un rostro angelical se abría paso entre las brumas de mi inconsciencia. Mis palabras salieron automáticas, como si estuviera compelido a decir la verdad.

–En el hospital  y es usted muy bonita–dije, luego me sumí en ese sopor post anestésico que se debe parecer al  estadio entre dos mundos, tan frágil es la vida.

Poco a poco reconocí que estaba en el salón de recuperación junto a veinte pacientes que salían de la anestesia con diferentes grados emotivos. Sentía un gran dolor en el pecho  y poco a poco comencé a engranar los acontecimientos que me llevaron a ese salón lleno de recién operados.

Hacia tan solo mes y medio que el médico tras un examen, que pensé era de rutina, me diagnosticaba una anemia leve, pero que llevó a un examen del estomago: “Gracias a Dios que descubrimos este tumor, justo a tiempo, y no se ha esparcido. Le tendremos que sacar todo el estomago y luego con un tratamiento preventivo de quimioterapia y radiación esperamos que vea graduarse a sus hijos de la universidad y más adelante gozar de sus nietos y más. No se preocupe muchas personas se les retira todo el estomago para que bajen de peso y viven una vida normal. Tendremos que operarlo rápido”.

Me sentía bien fuera de esa pequeña anemia, detectada solo en papel, no tenía otros síntomas. Trabajaba, estudiaba, escribía, llevaba una vida diríase normal, claro con la problemática que afrontan todo individuo y toda familia. Pero contaba con un aliado y no sentía miedo, sentía la presencia de mi Creador a mi lado y no era retórica. Y me tocó a consolar a los que venían a consolarme durante las dos semanas que estuve internado en el hospital.

Perdí, en esas dos semanas, once de mis setenta y ocho kilos. No directamente por efecto de la enfermedad  sino por la extracción del estomago y las dos semanas que estuve a suero. Pero tenía el ánimo más fuerte de que si estuviera sano e irradiaba esa fuerza. Ni un día sentí dolor, solo el primer día que pude  probar un poco de pollo y me lo comí de un tirón que me dio cólico.  Tuve que acostumbrarme a masticar bien, muy bien y a no comer tres comidas, sino muchas porciones pequeñas a lo largo del día. Ya en casa, al estar despierto me alimentaba vía oral y antes de dormir yo mismo me conectaba a la maquinita que bombeaba alimento líquido por un tubo directo a mis intestinos. Mis ejercicios consistían en hacer caminatas de una a dos millas cada día, además de actividades domesticas. Todavía no podía regresar a trabajar.Jesus en el quirofano

Esta era la tercera vez que salía de la anestesia en menos de un mes y medio. La primera había sido la endoscopia que llevó a la operación del estomago. Y en esta tercera ocasión era para colocarme el portal en el pecho por donde se me administraría la quimioterapia. Ya más despierto observé que el dolor en el pecho se debía a un pequeño saco de arena, traté de moverlo.

–Es para que no se le forme un hematoma en el lugar de la incisión– me dijo la enfermera poniendo el saco donde estaba.

–Me duele fuerte– le dije.

–El médico tuvo que mover mucho tejido, su vena no estaba donde debería estar.

–Suena a que soy extraterrestre.

–No el doctor dice que es usted un paciente ejemplar, especial.

–Gracias, me parece que hablé algo hace un rato ¿No dije nada malo, eh?

–No, aún estaba bajo los efectos del Pentobarbital Sódico, sabe le dicen el suero de la verdad y lo usaban y siguen usando los espías en los interrogatorios.

– ¡Wow! Pero no dije nada inapropiado ¿Verdad?

–No, solo la verdad–dijo retirándose sonriente.

Fue cuando recordé lo que dije y me sonrojé, bueno eso creo, pues notaba mis manos pálidas. El dolor se hacia más intenso, casi insoportable y la enfermera me aplicó un poco de morfina directo al suero. A la media hora me dijo que ya podía ponerme mis ropas, salía, el dolor había disminuido. Estuve listo rápido y regresó la enfermera con las instrucciones post operatorias y las recomendaciones para seguir con los tratamientos. Antes de retirarme añadió: “El doctor dijo bien es usted especial, durante el regreso de la anestesia usted hablaba como si estuviera dirigiendo una escena de teatro, hablaba de mundos ficticios o algo así, frases muy complejas, es usted director de cine o teatro”

–No, solo soy escritor de cuentos o al menos eso pretendo ser.

–Suerte con su tratamiento y sus escritos.

Agradecí ya desde una silla de ruedas que me llevaba al mundo exterior. El joven que empujaba la silla me dijo que el día afuera estaba muy bueno que pronto abandonaría ese aire acondicionado muy frio de los hospitales. Me esperaban mi esposa y mis hijos que me llevaron a casa. Una vez más me exigieron que les diga todo lo ocurrido esta vez, se las dije y no me creyeron del todo. Todavía se acordaban del día siguiente de la operación anterior cuando recién se enteraron que me habían extraído todo el estomago junto con un tumor canceroso y que no se había extendido. Yo les había dicho que eran solo pólipos.

–Dinos lo que te dijeron  hoy, y que sea la verdad– dijo mi esposa.

–Es la verdad.

– ¿Estas seguro?

–Si no me creen pueden ponerme un poco de Pentobarbital Sódico, hablaré todo.

 

 

septiembre 14, 2013

La sangre de la aurora

por @ 7:09 pm. Archivado bajo Literatura

Presentación de:   Claudia

La Sangre de la Aurora
Primera novela de la escritora peruana
Claudia Salazar Jiménez
Presentación en Nueva York
Día: Viernes 27 de Setiembre
Hora: 7pm.
Lugar: McNally Jackson Bookstore.
53 Prince Street (between Lafayette & Mulberry)
Comentan
Sobre el libro: Diamela Eltit, Mariela Dreyfus y Gabriel Giorgi

Margarita Saona: “Los destinos de tres mujeres se entrelazan y se desgarran durante lo que los peruanos recordamos como “el tiempo del miedo”. La sangre de la aurora reinscribe la memoria del conflicto armado interno en el terreno donde la política, el deseo y el dolor se mezclan con una lucidez lírica y descarnada. Con gran destreza narrativa, Salazar activa nuestras memorias entretejiendo referencias visuales y discursivas que nos golpean”.

Diamela Eltit: “No existe la menor posibilidad de salir indemne. La sangre de la aurora muestra de qué manera la memoria social habita un sitio preferencial en la literatura. Los personajes experimentan la catástrofe desde una pluralidad de subjetividades que convergen, se activan, se destruyen”.

Antonio Muñoz Molina “En La sangre de la aurora uno se sumerge de golpe como en un torrente, y la calidad de la escritura lo mantiene alerta para no perderse en un juego de polifonía y perspectivas múltiples, organizadas así no por hacer despliegue de virtuosismo técnico, sino queriendo apresar la condición fragmentaria, vertiginosa, poliédrica del mundo”.

Fue publicado en Lima, en julio de este año, por el sello editorial Animal de invierno.
Sobre la autora:
Claudia Salazar Jiménez (Lima, 1976): Doctora en Literatura por la Universidad de Nueva York (NYU). Es profesora en Sarah Lawrence College. Dirigió la revista literaria Fuegos de Arena. Ha fundado y dirige Perufest, el primer festival de cine peruano en la ciudad de Nueva York. En 2011 coeditó la antología de escritoras sudamericanas contemporáneas Voces para Lilith. Sus relatos han aparecido en las publicaciones electrónicas El hablador y Los noveles, así como en la antología Basta. 100 mujeres contra la violencia de género (2012). La sangre de la aurora es su primera novela.

Contacto: claudiasalazarjimenez@gmail.com                             
http://claudiasalazarjimenez.wordpress.com/

 

julio 9, 2013

Historias de Inmigración Superan en Heroísmo a Epopeyas Griegas

Los_rios_invisibles_Cover.jpgEntrevista de la escritora Ani Palacios McBride a Luis Martín Valdiviezo Arista, autor de ‘Los Ríos Invisibles’. Portal Contacto-Latino.com, domingo 7 de julio de 2013

¿Qué te inspiró a realizar esta novela?
Esta novela surgió como un embarazo no planificado. Yo comencé a escribir cuentos siete años atrás. Poco después, en el 2008, conocí en una universidad de Massachusetts al escritor catalán Josep Navarro Santaeulàlia. Él estaba de profesor visitante y, además, terminando de escribir una novela. Hicimos un trato: intercambiar cuentos por capítulos para comentarnos mutuamente. Creo que luego del cuarto intercambio, él me preguntó si alguna vez había pensado escribir una novela. Le dije que no, que eso estaba fuera de mis posibilidades en ese momento. Tenía que terminar una tesis doctoral y trabajar para sobrevivir mientras tanto. Entonces, él me hizo notar que mis cuentos calzaban dentro de un mismo hilo narrativo y que ya casi tenía media novela. Así me di cuenta que la novela ya estaba en gestación. Él fue el obstetra.

Tu personaje principal, el peruano Felipe Huamán, es un enamoradizo y tiene gran entusiasmo hacia las formas femeninas… ¿Tu vida se parece en algo a la de él?
Creo que mi personaje central y yo nos parecemos en esa admiración por lo femenino. La diferencia está en que él tiene mejor fortuna que yo en asuntos del corazón. En mi vida real predominan los amores imposibles y los frustrados. Tal vez busqué equilibrar la balanza de mis felicidades y desventuras a través de esta ficción. Cuando me impuse el reto de escribir esta novela, mi vida era muy triste. Mi matrimonio con tres hijos estaba en disolución. La escritura fue mi única amante y ella me libró de la depresión. Como Felipe Huamán es el narrador literario y el texto tiene un tono autobiográfico, parece ser el reflejo de mi identidad real, pero hay cosas que le pasan a él que a mí nunca me pasaron y hay cuatro personajes más, entre hombres y mujeres, a los que les suceden cosas que a mí me sucedieron. El juego de la ficción nos permite recrear los rompecabezas de la vida para descubrirle a ésta nuevos sentidos y sabores.

¿Los personajes de la novela son creados o muchos de ellos existen/existieron en la vida real?
Ninguno de ellos es un reflejo exclusivo de alguien que yo haya conocido. Pero ninguno de ellos viene de la nada. Yo diría que cada personaje es una fusión de tres individuos reales al menos. La materia prima de mi ficción fueron incontables conversaciones espontáneas con latinoamericanos que, al igual que yo, vivían la experiencia del destierro en Anglo-América. Creo que la condición de invisibilidad social que acarrea el inmigrar crea la necesidad de reafirmar nuestra existencia contando nuestras historias. Cuando dos latinoamerican@s se encuentran por estos lares, casi siempre la conversación se dirige hacia las narrativas personales. La mayoría de estas historias son extraordinarias. Yo he escuchado a niños y adolescentes contar historias de inmigración que superan en heroísmo a las epopeyas griegas. Mientras ellos lo contaban como quien se fue a comprar el pan, yo no podía contener las lágrimas.

La novela combina bastante bien lecciones filosóficas e historia peruana y estadounidense con relatos muy entretenidos de un estudiante en el extranjero. ¿Cómo lograste mantener el equilibrio?
Eres la primera lectora que me dice algo tan elogioso sobre eso. Mi experiencia en Perú como profesor secundario y universitario de filosofía debe haberme dado alguna claridad expositiva. Además, como yo estaba escribiendo una tesis doctoral en educación, muchas lecturas académicas se filtraron en mi escritura literaria. De alguna manera, yo comencé a escribir porque estaba en medio de varias crisis. Y estar en crisis significa estar confundido con relación a asuntos que son vitales. Además de mi crisis matrimonial, yo estaba en crisis de identidad cultural. Necesitaba redefinir mi identidad peruana y latinoamericana en un contexto político-económico donde estas identidades no tienen reconocimiento. Tenía que explicarme a mí mismo qué significa ser peruano con raíces indígenas, africanas, hispanas y posiblemente árabes en medio de una cultura WASP, White Anglo Saxon Protestant. Para ello tuve que explorar historias de las que nunca me hablaron en la escuela. Escribir me ayudó a recrear los sentidos de mi peruanidad latinoamericana y afrontar esta crisis. ¡Bienvenidas sean las crisis!

¿Cómo reaccionaste cuando te avisaron que ganaste el segundo puesto del concurso internacional de novela de Contacto Latino?
Le avisé a mi familia y amigos en persona y a través de emails y Facebook. Esa noche me tomé una copa de pisco puro pues me sentí un escritor. Pocos meses atrás, cuando estaba en Brasil, mis amigos bahianos me habían presentado en un terreiro como ‘un escritor peruano’ y yo me avergoncé. Lo sentí como algo demasiado grande e inmerecido. Luego, en ese lugar apareció el escritor Wole Soyinka y se sentó muy cerca de mí. Yo jamás había estado tan cerca de un premio nobel. A los pocos días, el proyecto de una novela ubicada en Salvador de Bahía empezó a girar en mi cabeza noche y día. Entonces, interpreté lo dicho por mis amigos bahianos como un augurio: ‘él será un escritor peruano’. Volví a los EE.UU. con el proyecto de esa novela bahiana y, a los pocos días, recibí la noticia del segundo lugar. Así que lo sentí como un reconocimiento por lo hecho y como un espaldarazo para lo que estoy por hacer.

¿Qué planes tienes para la difusión de Los Ríos Invisibles? ¿Quiénes deberían leer esta novela? 
Pienso presentarla en Massachusetts, Nueva York, Lima, Piura e Ica este 2013. Después veré. Cuando yo comencé a escribir los cuentos que llevaron a esta novela, los lectores que yo me imaginaba eran mis amigos latinoamericanos, quienes al igual que yo vivían bregando con la condición del destierro, de la otredad, de la invisibilidad o del choque cultural en una sociedad más diversa pero bajo una hegemonía anglo-sajona protestante férreamente estructurada, como lo es la estadounidense. Luego de poner el punto final a la novela, creo que ésta es tanto para las personas que han cruzado fronteras como para las que desean cruzar fronteras.

¿Qué consejo le darías a otros autores que buscan publicar su primer libro?
Primero, diría que no teman someterlo a la crítica ajena. Eso me sirvió muchísimo, tanto para corregir defectos de estilo como para reexaminar los valores que yo estaba proponiendo. Recibí más palo que flores, pero asumí que esas críticas tenían algo válido; aun las que me invalidaban. Así el texto pasó por distintas metamorfosis que agradezco. Ahora, si uno es muy susceptible y las críticas le causan problemas existenciales, es mejor que no piense publicar. Alguien que escribe está obligado a ser más valiente o sinvergüenza que una persona que se desnuda en una plaza pública, pues escribir implica estar dispuesto a desnudar el alma con todas sus miserias, ridiculeces, traumas, virtudes y grandezas. Para esa fase del examen de la crítica sirve mucho los talleres de escritura creativa. Luego de eso, se está en condiciones de buscar un editor. Y yo sugeriría intentarlo a través de Pukiyari Editores donde a mí me han tratado excelentemente.

—————————————————————————————————————————————————————————

Nota para nuestros lectores: Las primeras veinte paginas del libro estan disponibles gratuitamente on-line. Solo se necesita hacer click en la imagen de la portada del libro dentro de este enlace:

http://www.amazon.com/Los-R%C3%ADos-Invisibles-Spanish-Edition/dp/1484850211/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1373251739&sr=8-1&keywords=valdiviezo+arista

junio 18, 2013

Escritor Antonio Muñoz Molina visita Hartford, CT, USA.

por @ 3:33 pm. Archivado bajo Crónicas y viajes

                                                                                

El escritor español Antonio Muñoz Molina recientemente galardonado con el Premio Príncipe de Asturias (2013) visitó esta ciudad. Pese a su corta estancia visitó el centro de Hartford, en especial el Museo de Arte Wadsworth Atheneum. Muñoz Molina además de ser escritor de carrera, estudió periodismo en Madrid e Historia del Arte en Granada y quedó gratamente impresionado por la exposición del Museo Wadsworth. Muñoz es columnista en los diarios ABC, El País y El Ideal además en las revistas Muy Interesante y Scherzo. El redactor de la presente nota tuvo el privilegio de servir de guía al escritor y la oportunidad de degustar la comida peruana en el restaurante Cora Cora.

profesor_munoz_y_pablo_perleche

Muñoz es autor de 23 obras literarias entre las que destacan El Robinson urbano, Invierno en Lisboa(Premio a la Crítica y Narrativa Nacional) El jinete polaco (Premio Planeta), El dueño del secreto, Plenilunio, El diario del Nautilus, Nada del otro mundo, Ventanas de Manhattan, Todo lo que era sólido. Sus obras han sido traducidas al inglés, francés, italiano, alemán y portugués. Además de los premios mencionados, Muñoz, ha sido galardonado con: El Premio Jean Monet de Literatura Europea, El Premio Mediterráneo Etranger, el Premio Jerusalén y El Premio Que Leer concedido por los lectores de esa revista. Muñoz es académico de número de la Real Academia Española. Ha enseñado y es Doctor Honoris Causa de universidades en América y Europa.

Muñoz escribe y enseña con un profundo amor por la literatura y está convencido que los escritores son los representantes modernos de los antiguos contadores de historias que acompañan a la humanidad desde su origen. Afirma también que el escuchar y contar historias no es una sofisticación intelectual sino parte fundamental de la condición humana, que está presente en todas las sociedades  y que empieza a muy temprana edad en cada persona. Una cita suya: “Leer es el único acto soberano que nos queda”. En sus clases deja explicado que las coincidencias entre los escritores no es copia, sino más bien un hecho que se desencadena naturalmente durante la escritura.

Muñoz reside entre Madrid y New York, es profesor de postgrado de literatura en la Universidad de New York (NYU)  y está casado con la autora y periodista española Elvira Lindo.

 

Pablo Dante Perleche (Orgulloso alumno del profesor Muñoz en la Universidad de New York.)

 

                                                                  

junio 17, 2013

Contra todo pronóstico (Cuento)

por @ 8:41 pm. Archivado bajo Cuentos

No supo precisar si se decidió antes o después del beso. Lo cierto es que no pudo evitar atraerla hacia él con desesperada pasión, que se había ido acumulando a través de tantas conversaciones dispersas, aparentemente triviales y que habían ido forjando ese idilio y ahí estaba, al alcance de la mano. Esteban hizo un esfuerzo supremo de la voluntad para no seguir adelante. Le temblaba la quijada al ver los ojos cerrados de Marlene, su pelo suelto exultante, su cuerpo hecho para el abrazo desaforado. Dio un paso atrás tratando de apartar con la mano ese visible fantasma que los separaba, esa conciencia que se materializaba más fuerte que el deseo, que lo frenaba al borde de la lujuria. Ella comprendió y regresó a la oficina, había forzado la situación al máximo y sabía que él vendría, ya mismo, quizás ese día o a la semana siguiente, ella sabría esperar.

Esteban, lívido como fantasma bajó los diez pisos desde su oficina hasta la calle. En su casa, antes mucho antes, su esposa Giuliana y sus tres hijos lo esperaban siempre entrañablemente. La vida estresante de su trabajo le fue guillotinando paulatinamente el tiempo que compartía con su esposa y sus hijos. También los comentarios, maliciosamente infundados de las supuestas amistades habían ido resquebrajando silenciosamente la feliz unión.

Hacía mucho que habían comenzado el día del primer grito, el primer portazo, la primera salida intempestiva de Esteban a la calle al sentirse herido en su confianza. Los niños lo veían todo y absorbían  el veneno mortal que comenzaba a destilar el hogar. Hasta que la primera reconciliación puso los paliativos, pero no la cura y siguieron subsiguientemente la segunda, la tercera, la cuarta… la octava reconciliación…y así.

Esteban comenzó a comentar a Marlene, poco a poco, como quien no quiere la cosa, el motivo de su cara cansada, de sus hondos suspiros, hasta que ésta alcanzó la posición de confidente. Llegó a saber toda su vida, sus manías, deseos y frustraciones. El resto lo agregaron las circunstancias. Ese día la pelea hogareña tomó gigantescas proporciones y los gritos remecieron hasta sus cimientos el otrora dulce hogar.

Y ahora Esteban deambulaba por su distrito sin entender por qué no cogía lo que naturalmente se le brindaba. Era lo lógico, el hogar casi desecho y ese bálsamo de Marlene, tan al alcance de la garganta sedienta de algo de amor, de paz. Regresó a su oficina, pero no regresó a su casa.

Pasó el tiempo, Esteban trataba de pensar, de creer que se estaba reconstruyendo un camino que reemplazaba al que había dejado abandonado, destruido. Si bien todo apuntaba a eso, la desolación en el rostro de Giuliana y de sus tres hijos que enfrentaba cada dos semanas, fue minando toda su seguridad, el aparente aplomo con que desafiaba al mundo.

Los principios, esos teóricos consejos con los que fue criado y que creía ya superados, sumados a un sentimiento más fuerte que él, lo llevaron de la mano a los remordimientos. Y estos a la desolación.
No pudo precisar cuándo, pero un día durmió solo unas tres horas, al siguiente una y en los siguientes no pudo conciliar el sueño por más que lo intentase. Paralelamente dejó de comer, él, tan afecto a la buena mesa, perdía peso y la ecuanimidad a pasos agigantados. El médico le diagnosticó una depresión galopante y un largo periodo de recuperación.

Tirado en su cama sin poder descansar, recordó su niñez con sus padres, sus años de colegio, sus visitas a la iglesia. Trató de rezar, pero hacía tanto tiempo de eso, que no pudo recordar una sola oración completa. Solo pudo articular un “¡Dios mío, ayúdame!”.

Venciendo toda reticencia fue a visitar a Carlos, un amigo de la infancia, que ahora era un prestigioso doctor. Esteban se había borrado del mundo y trataba de que el menor número de personas se enteraran de su mal. Hacía tiempo que había dejado de ver a su esposa e hijos que no sabían de la gravedad del mal que lo estaba destruyendo

– ¡Esteban, qué sorpresa, después de tantos años! ¡Pero qué cara traes!, con las justas te he reconocido.

–Hermano ayúdame estoy fregado y me estoy acabando.

Esteban contó todo a su amigo, que lo escuchó sobándose esporádicamente el mentón. Con una mirada atenta y compasiva tras sus delgados espejuelos trataba de entender a su amigo, que hablaba muy rápido como si le hubieran abierto una válvula de escape y todo el dolor acumulado en su espíritu salía a un instante. Le  consiguió cita con otro especialista que lo ayudó a reencontrase consigo mismo y con la humanidad. Carlos hizo algo más por Esteban. Sin que este lo supiera visitó a Giuliana y le contó los pormenores del infierno que atravesaba su amigo.

–Gracias doctor, pero la herida que él me causó es definitiva, no se puede volver en el tiempo. Ahora si me permite…
–Carlos se levantó y antes de salir agregó: “Señora Giuliana lo único definitivo es el amor, muchos dicen que es la muerte, pero es el amor, piénselo”– y salió sin esperar respuesta.

Esteban que ya podía dormir se había levantado ese sábado con un optimismo naciente, cuando escuchó que llamaban a la puerta. Abrió sin preguntar y anonadado vio a sus tres hijos y a Giuliana que lo miraban apremiadamente. Pasaron unos segundos eternos y luego sin mediar palabra los cinco se estrecharon en un abrazo incondicional.
Al día siguiente Esteban fue a agradecer a Carlos por su gesto de doctor y amigo.

–Tuviste suerte de salir de esta, Esteban, generalmente en muchos casos como el tuyo no se dan todas las condiciones para sanar completamente. No deberían ocurrir estas situaciones.
–Si amigo no deberían ocurrir, estuve caminando por hondos y oscuros valles, creo que ya veo luz al final del túnel.
–Afortunadamente, y ¿qué vas a hacer ahora?
– ¿Sabes?, tengo que saldar una cuenta muy antigua…– y esbozando una sonrisa en su convaleciente rostro añadió –… voy a ir a misa este domingo.esposos

junio 15, 2013

Perú: colonialismo y política educativa intercultural

Revista Iberoamericana de Educación, Investigaciones y Estudios, Educación Intercultural, boletín 62/2, 15 jun 13.

Resumen

En este artículo, analizo cómo los paradigmas coloniales obstaculizan los intentos de democratización social peruana a través de la educación intercultural. Mi tesis central es que la persistencia de creencias coloniales (eurocéntricas y patriarcales) dentro de la cultura nacional dominante fomentan discursos y prácticas que refuerzan las desigualdades existentes entre razas, géneros, culturas y lenguas; las cuales perjudican especialmente a las mujeres de nuestros pueblos afro-descendientes e indígenas. De aquí se deriva la necesidad de que la educación intercultural contenga un propósito descolonizador. Es decir que promueva creencias sociales inclusivas en relación a identidades sociales marginalizadas y dispuestas a la democratización que los grupos más oprimidos, movimientos sociales y ciudadanos más progresistas exigen. Este tipo de política educativa requiere la inclusión de los grupos marginalizados en su diseño, implementación y evaluación. Uno de los grupos que ha padecido extrema marginalización a través de la historia peruana ha sido el afro-peruano. Mostrar las contribuciones potenciales de la tradición afro-peruana para la creación de una interculturalidad descolonizada facilitará también la inclusión de todos los otros grupos marginados. Por ello, presento algunas ideas del poeta peruano Nicomedes Santa Cruz y del filósofo y estadista senegalés Leopold Sedar Senghor que pueden estimular una concepción más democrática y descolonizadora de la interculturalidad peruana.

http://www.rieoei.org/deloslectores/5771Valdiviezo.pdf

Palabras clave

Interculturalidad, Descolonización, Afro Peruanos, Eurocentrismo.

junio 4, 2013

4 de Junio: Santa Cruz o el Peru desde su Negritud

Nicomedes_Santa_Cruz_Gamarra.jpg Lo mejor de lo que ha pasado a Indias se nos olvidaba, que son los españoles y los negros…(Inca Garcilaso de la Vega Libro IX, Capítulo XXXI) 

La mayoría de los historiadores de la República Peruana y los pensadores de la Peruanidad han desatendido o disminuido la presencia y contribuciones de los individuos y comunidades de ascendencia africana en la construcción de la sociedad peruana[1]. Uno de los motivos de la obra de Nicomedes Santa Cruz fue hacer visibles a estos peruanos invisibilizados por la mayoría de los textos académicos y escolares. La poesía e investigaciones de Santa Cruz no sólo rehicieron las descripciones de los diversos grupos socio-culturales peruanos, sino también las narraciones de sus interacciones dentro las diferentes esferas sociales nacionales. Su trabajo mostró la necesidad de re-escribir la historia peruana con una mayor autenticidad y contexto regional. Esta última fue una tarea que el mismo Santa Cruz abordó proponiendo una perspectiva moderna y latinoamericana, es decir, liberada de prejuicios coloniales y concibiendo América Latina como una unidad histórica. Uno de sus ensayos claves con este cometido fue EL Negro en Iberoamérica (1988), por ello este ensayo es el punto de partida del sucinto recuento de los antecedentes históricos de los afro-peruanos que viene a continuación.

 

1.1 Africanos en el Perú

El tráfico de individuos esclavizados desde Guinea a España comenzó en 1442 y se incrementó luego del descubrimiento del Nuevo Mundo. Sevilla, el único puerto español autorizado para zarpar hacia el otro lado del Atlántico, contaba con una población de miles de negros, esclavizados y libres, cuando se organizaron las expediciones de conquista del Imperio de los Incas. En general, las prácticas esclavistas en Sevilla tenían un cierto aspecto paternalista por el cual se tendía a la evangelización y subordinación cultural de los esclavos. Como consecuencia de ello, africanos cristianizados y castellanizados participaron en diferentes empresas de descubrimiento y conquista en el Nuevo Mundo, como auxiliares de los españoles (Santa Cruz, Obras Completas. Investigación 387-420). Los negros africanos, libres y esclavos, que participaron en el proceso de conquista del Imperio de los Incas fueron miles como puede inferirse de toda la segunda parte de los Comentarios Reales del Inca Garcilaso de la Vega (en especial del Libro VII, Capítulo XXVII, donde El Inca afirmó que el rebelde Francisco Hernández contaba, entre otras fuerzas, con una compañía de más de 250 negros).  Con la conquista del imperio Inca comenzó un proceso de mestizaje corporal y cultural entre indígenas, hispanos y africanos sobre el territorio del Tawantinsuyo.

El Debate de Valladolid (1550-1551) y la consolidación del colonialismo español cambiaron la situación legal de los africanos en el Nuevo Mundo. Este debate teológico-filosófico concluyó condenando la esclavitud de los indios, pero justificando la de los negros debido a su supuesta falta de humanidad. Esto determinó la intensificación del comercio esclavista África-Europa-América y el endurecimiento del trato a los esclavos: “los negros esclavos no tenían otra perspectiva para un cambio de su condición que una revolución social.” (Cuche 25). También el trato a los negros libres era opresivo (Leyes de Indias, Titulo V, de los Mulatos, Negros, Berberiscos, e Hijos de Judíos).

Durante la colonización española de América, el comercio de esclavos africanos fue dominado por empresas privadas españolas, portuguesas, holandesas, francesas e inglesas. Hacia fines del siglo XVIII, entre doce y dieciséis millones de africanos habían sido comercializados en América (Santa Cruz, Obras Completas. Investigación 411). En aquel entonces, el 50% de la población de Lima, la capital del Virreinato del Perú, estaba compuesto por personas negras.

Frente a la barbarie de la esclavitud colonial se levantó el fenómeno social de las rebeliones de las personas esclavizadas, los cimarrones y las comunidades de los palenques. Estos fueron expresiones de dignidad y realizaciones de auto-liberación o resistencia frente al sistema social colonial (Santa Cruz, Obras Completas. Investigación 1988). Además, Lima y la mayoría de las ciudades de la costa peruana fueron rodeadas por indios y por negros huidos o excluidos (Susana Baca, 2006). Esta fue una de las principales razones para amurallar ciudades, “protegerlas” de las poblaciones que vivían fuera del orden colonial. En los palenques y extramuros de las ciudades se desarrollaron voces libres que interpretaron las experiencias y memorias colectivas de sus habitantes (Aguirre 243-273; Kapsoli 49-73; Verástegui 9-10). Leer el resto de esta entrada…

mayo 28, 2013

Nadie, cuento breve sobre la condición del exilio

Publicado en El Comercio, sección Un Cuento Dominical, 14/04/13

http://blogs.elcomercio.pe/uncuentodominical/2013/04/cuentos-que-se-invitan-a-leer.html

José levantó los puños furiosos y los estrelló contra la mesa: “¡Basta!” Ya no sabía ni quién era él mismo en esa lejanía. Estaba decidido a abandonar ese afán que lo había convertido en una sombra. El trabajo, la soledad, el temor a la policía y la masturbación furtiva sobre un inodoro común lo estaban matando lentamente. Sin entender las lenguas de esas gentes y sin derecho a estar ahí, sentía que agonizaba amordazado.

Al día siguiente, comenzó frenéticamente los preparativos del regreso. Regaló entre los otros trabajadores la ropa de invierno que jamás le serviría en Chiclayo. Separó su mejor abrigo para el indonesio, sólo en éste había confiado. Fue el indonesio, cuyo nombre no sabía pronunciar, quien lo había llevado cinco veces al bar con prostitutas.
En el regreso, lloraba en los aeropuertos por los sufrimientos que tuvo que tragarse por años sin hacer una mueca: alergias que le arañaban los ojos, fiebres que le partían el cerebro, fríos que le doblaban los huesos, semanas sin ver el sol, gritos ininteligibles de sus jefes, días de silencio abrumador. También lloraba de alegría imaginando los besos que le daría a su madre, los sabores de la comida casera, las reuniones con los viejos amigos, las fiestas en las que bailaría como un trompo.
Cuando ya la travesía le parecía inacabable, se vio frente a su casa. Su madre abrió la puerta y lo llenó de abrazos, besos y lágrimas. Ella habló por horas de los años felices de la familia confundiendo las travesuras de José con las de sus hermanos y mezclando acontecimientos que pasaron en la chacra con los que pasaron en la ciudad. No pudo darle razón de sus amigos porque los tenía confundidos con los de su padre, muerto muchos años atrás. La pobre había perdido también la sazón en la cocina y todo le salía insípido o excesivamente salado. Algo desilusionado, José salió a caminar. A los pocos minutos se sintió perdido. Había casas y edificios nuevos, los negocios eran otros, la gente era otra, el bullicio era ensordecedor. No supo como regresar a casa. Tomó un taxi: “¿Está haciendo turismo?” –“No, yo nací acá” –“No parece, habla raro”. –“¿Ya llegamos?” -“Si, sólo eran 300 metros”.
En casa empezó a leer la guía telefónica como un creyente buscando revelaciones en la Biblia. Cuando encontró a uno de sus mejores amigos en esas páginas, se calmó. Lo llamó y acordó una cita esa misma noche. Un taxi lo llevó a un bar. Entre muchos rostros desconocidos vio uno que parecía ser el de su amigo. Se dirigió con los brazos abiertos: “¡Juan Zapata!” –“Se ha equivocado” –“Disculpe”. Volvió avergonzado a la barra y esperó por cuatro horas. Creyó haber confundido el lugar o el día. Regresó a casa y llamó nuevamente a Juan: “No pude ir. Me tuve que quedar cuidando a mi hija”. En los días siguientes, llamó a más amigos pero no pudo encontrarse con ninguno. Nadie llegó a las citas porque en el camino se les malograba el auto, tenían que responder un pedido urgente de la oficina, los hijos salían de vacaciones, un familiar moría, recordaban el cumpleaños de la esposa, les robaban el celular o la tarjeta de crédito, el perro se enfermaba, tenían indigestión, se inundaba la casa o cosas así.
A pesar de sus llamadas durante semanas, no vio a nadie ni nadie lo llamó a él. Su madre igual hablaba estando sola sobre un pasado donde todo se mezclaba como en una sopa recalentada. Él seguía siendo nadie para los otros, como lo había sido en el destierro.

mayo 21, 2013

Una parada inesperada (Cuento)

por @ 6:35 pm. Archivado bajo Literatura

                       Para Violette          

Los luminosos avisos en las pantallas gigantes cubrían todos los edificios. La publicidad a su máxima expresión productos y servicios, noticias, bolsa de valores, restaurantes, museos, cines. Remigio vagaba aturdido en medio de tantas luces, que al hacerse blancas daban un aspecto diurno a la noctambula Times Square. A pesar de lo próximo de la madrugada, multitudes transitaban las calles a un ritmo vertiginoso al que él no estaba acostumbrado. Lo encajonaban, lo llevaban a la deriva como un Leer el resto de esta entrada…

mayo 15, 2013

Los Ríos Invisibles: inminente lanzamiento

Portada_Los_r___os_invisibles.jpg

Mi primera novela pronto estará al alcance de todos los amigos de El Quinto Suyo. Aquí algunos fragmentos del libro:

Pocos días después, me dirigí al centro de Lima. Crucé rápidamente el Parque Universitario, lugar de encuentro de maestros y discípulos de la cultura escolástica hacia finales de la colonia e inicios de la República. Dejé atrás, primero, una decena de tableros de ajedrez disputados por jugadores hoscos, cercados por observadores silenciosos; luego, docenas de vendedores de aceite de culebra, libros de sociología, revistas pornográficas, manuales revolucionarios, talismanes, ‘hierbas’ y raíces medicinales. Esquivé a Leer el resto de esta entrada…

abril 15, 2013

Los Ríos Invisibles, novela sobre inmigración y repatriación

Comparto con los amigos de El Quinto Suyo una buena noticia literaria: mi novela Los Ríos Invisibles fue finalista en el certamen internacional Novela de Campus 2013 organizado por la Universidad de Girona y la Red de Universidades para la Lectores (España) y, además, obtuvo el 2do puesto en el concurso internacional Contacto Latino 2013 (EE.UU.). Gracias a estos reconocimientos pronto será publicada por Contacto Latino Libros en Columbus, Ohio, y podrá ser adquirida tanto en librerías como en el portal de Amazon.

La trama de mi primera novela se desarrolla alrededor de los temas de inmigración de Suramérica a los EE.UU. a principios de los años 90 y posterior repatriación al término de la primera década del presente siglo. La búsqueda de identidad, lazos afectivos e ideales políticos impulsa la vida de sus personajes. Las experiencias de exilio desencadenan sus crisis internas de identidad cultural, racial y de género. La tensión entre la nostalgia y los nuevos desafíos cotidianos revuelven memorias perturbadoras que los obligan a cuestionar el curso elegido para sus vidas. Esta tensión finalmente conducirá al personaje principal a retornar a su país de origen, Perú, donde deberá enfrentar contradicciones trágicas antes de encontrar una respuesta conciliatoria a sus búsquedas.

Los tendremos informados del proceso de la edición.

enero 25, 2013

Lima: de horrible a bonita

Lima_11.jpgRecuerdo que en la segunda mitad de los 80 llegamos a considerar que un buen día en Lima era aquel en el que no había más muertos que bombas. Entonces, veíamos colapsar por los golpes del terrorismo y de los robos a una ciudad que ya había sido desbordada por las necesidades básicas de su población años atrás. Lima era caótica y vivir en ella era pasar de una pesadilla a otra peor. Una de las peores fue aquella noche de 1990 en la que el nuevo ministro de economía terminó la presentación de las medidas del Fuji Shock implorando: ¨!Que Dios nos ayude!¨. Leer el resto de esta entrada…

enero 21, 2013

Viajeros del tiempo. (Cuento)

Cuanto tiempo puede estar escondido un libro, esperando que un lector lo lea y no digo un lector cualquiera, sino el lector específico para el que el libro fue escrito podríamos atrevernos a decir: expresamente. Y viceversa el lector que sin saberlo, estaba designado desde el principio a dar vida a ese libro. Suena confuso pero déjenme explicarme.

Los hechos que desencadenaron esta increíble historia comenzaron cuando revisando objetos en una venta de garaje divise una caja de libros. Lector empedernido los revisé, tratando de encontrar alguno interesante. La mayoría eran best sellers, lectura fácil, frívola; apenas un Tom Sawyer y un Miguel Strogoff salvaban el grupo. Me iba a retirar cuando me llamó la atención un libro negro de forro duro y que tenía el título grabado en letras doradas en el lomo, Viajeros del Tiempo por Ronald Mallet. Comencé a leerlo, no pude detenerme hasta casi terminar el primer capítulo.

–Los de tapa dura se los dejo a dos dólares–me interrumpió la voz melodiosa de una señora.

–Lo llevo–dije al momento, como despertando de un sueño. El magnetismo del libro me había absorbido por completo mientras lo Leer el resto de esta entrada…

diciembre 19, 2012

Novela: Los Ríos Invisibles

El Primer Concurso Internacional de Novela Contacto Latino 2012 tiene ya cinco novelas finalistas entre las que se cuenta la representante de El Quinto Suyo: ‘Los Ríos Invisibles’.

Las cinco novelas finalistas son: El diablo está aquí – Francisco Enriquez Muñoz, México. La cabaña – José Ignacio Gallego Revilla, EspañaEl Ocaso – Andrés Hernández Alende – Estados Unidos/CubaLos ríos invisibles – Luis M. Valdiviezo, Estados Unidos/PerúRespiro – Paola Dueville Abujatum, Chile 

Las novelas están ahora colgadas en Contacto Latino sección Red Zin A&E para que el público participe como jurado al leerlas y escoja sus favoritas (a través de número de visitas, comentarios y “Me Gusta” en Facebook). Leer el resto de esta entrada…

noviembre 24, 2012

Zumbi, Dia da Consciência Negra no Brasil/ Brazilian Black Awareness/ de la Conciencia Negra Brasileña

Português, English, Castellano

Salvador da Bahia, seu nome cai como um buquê de brisa de Iemanya sobre feridas abertas por Oxum e Iansã em meu coração plural. Quem o amor une, une também a dor. Olho para me mesmo em suas ruas e praias habitadas por misticismos, odisséias, épicos e deboches inspirados pelo amores e as guerras de deuses africanos, europeus e indígenas. Eu não sei qual o caminho seguem os meus passos. Me orientar os terreiros de uma noite rotunda onde crescem o lado iluminado da lua, as rebeliões de quilombos e os tambores do candomblé.

Alcançou as águas da praia bêbado de seus mistérios. Eu sou movido por os sonhos de dignidade de herman@s  prostitut@s e indigentes. Meus próprios sonhos emcontram ritmos ancestrais e futuros suas areias molhadas. Tambores pretos, brancos, vermelhos, amarelos, verdes e azuis falam sobre humanidades jovens, democráticas e genuínas, emergentes profusamente do Leer el resto de esta entrada…

noviembre 18, 2012

Bahia: a ‘Festa’ da minha vida/ the party of my life

Eu escrevo sobre esta noite no Brasil depois de receber a “permissão” de amigos baianos: Hildalia e Magno.

Eu tinha poucos dias em Salvador da Bahia quando recebi um convite para ir a uma festa. Eu estava muito animado. Um amigo brasileiro em Massachusetts me havia garantido que os brasileiros eram infalíveis como “organizadores de festas”. Quando o dia e a hora da festa chegou perguntei: “pegou a câmera?”. Eles imediatamente disseram que eu não poderia fazer isso, também que não poderia usar roupas pretas ou vermelhas.
Quando chegamos a porta da casa, meu amigo pegou um jarro pequeno de água de uma fonte e fez algumas saudações ao vento em direções diferentes. Ele, então, jogou a água três vezes na calçadas de tijolos de pedra. Eu senti a brisa, mas não consegui ver o mar. Em seguida, passamos para um pátio interior. Uma tranqüilidade profunda reinava lá. Havia pequenos grupos de pessoas falando muito calmamente. Além disso, havia mesas de madeira cheias de fontes de frutos, mas ninguém comeu. Também, havia um pequeno grupo Leer el resto de esta entrada…

octubre 28, 2012

MILLONES DE CASAS AMENAZADAS EN EEUU

Springfield_1.jpg

 Campaña de Desalojos Atenta Contra Derecho Humano a la Vivienda.

Por Hanna Claeson/ Luis Martín Valdiviezo

Fotografías: Joe Oliverio

La Lucha de los Méndez

Viernes 12 de octubre: cientos de vecinos y activistas se concentran alrededor de la casa de los Méndez  ubicada en la calle Talmadge 27, Springfield, Massachusetts. Unos se sientan junto a las puertas de la casa mientras otros obstruyen la calle. Cuando la policía llega, decide informar de la situación a sus superiores y esperar nuevas órdenes. Luego de dos horas, el sheriff anuncia que el Aurora Bank ha cancelado el desalojo y abandona el lugar. Vecinos y activistas celebran su victoria, y renuevan su compromiso de seguir luchando por el derecho a la vivienda. Un miembro de la familia amenazada empieza a proclamar: “El pueblo unido jamás será vencido” y es seguido por los presentes. Leer el resto de esta entrada…

agosto 15, 2012

Mujer/Mulher/Woman, poema/poem

por @ 8:54 am. Archivado bajo Literatura, Poesia

A Flavia.

Tus labios desocultan por oleadas
un vasto oceano de sangre y leche,

de llanto y carcajadas,
de vino y poesia
cuyas mareas de libertad se extienden
sobre continentes de una violencia

acuñada en espadas y misiles.

Tus memorias re-escriben la vida,
reverso y anverso del tiempo
en el que repetidamente naufraga
la balsa de mi corazon a la deriva.
————————————————

Teus lábios desvelam por ondas
um vasto oceano de sangue e leite,

de lágrimas e risos,
de vinho e poesia
cujas mares de liberdade se extendem
sobre os continentes de uma violência

cunhada em espadas e míssies.

Tuas memórias reescrevem a vida,
reverso e anteverso do tempo
em que repetidamente naufraga
a balsa de meu coração à deriva.

 

——————————————–
Your lips reveal by waves
a vast ocean of blood and milk,

of tears and laughter,
of wine and poetry
whose tides of freedom expand
over continents of minted violence

inside swords and missiles.

Your memories rewrite the life,
verse and reverse of the time
in which repeatedly
the raft of my heart sinks adrift.

Cosecha de verano, colheita de verao, summer harvest, Belchertown, Massachusetts, 2012.

agosto 8, 2012

“Nos vemos en otoño” (Cuento)

por @ 9:36 pm. Tags:
Archivado bajo Literatura

homeless 5th Ave

Los días de verano se hacían más cortos. Los rayos solares que caían de lleno sobre Union Square Park a las siete de la noche, ahora no podían rebasar los rascacielos neoyorkinos más allá de las cinco. El vagabundo dormía. Su piel, melena y barbas se notaban extremamente descuidadas y sucias. Estaba envuelto en un abrigo de piel gruesa, parecía un retrato viviente de los hombres de las cavernas. Junto a él un carrito cargaba sus exiguas y arruinadas pertenencias. Los transeúntes, acostumbrados a ver todo tipo de extravagancias de la capital del mundo, no podían evitar un gesto de sorpresa al observarlo.

La plaza, que hacia unas horas estuvo tomada por miles de manifestantes del grupo Occupaid regresaba a su flujo normal de peatones. El vagabundo había seguido a la manifestación durante todo el día. Había sido acogido por los marchantes con cariño y compasión y ahora dormía rendido al costado de una estatua. El sueño había suavizado su fiera expresión. Su piel tenía una tonalidad cobriza y se apreciaba extremadamente corácea debido a la exposición al medio ambiente. Los policías que habían seguido la marcha y ahora se dedicaban a exterminar sus rezagos llegaron hasta él. Los minúsculos remanentes de los manifestantes lanzaron insultos a los gendarmes que a gritos querían despertarlo y que no podían tocarlo debido a un famélico perro de raza indefinida que espantaba todo lo que se le acercaba al vagabundo.

———————-

Bajaron del metro en la estación de Broadway y la calle octava oeste. Subieron  de la estación agarrados de la mano en medio de la multitud. Al paso observaban caras que se ven solo una vez y que no se verán más Leer el resto de esta entrada…

julio 15, 2012

Ojala fuera Ficcion

por @ 10:46 pm. Tags:
Archivado bajo Literatura

 

Los dos hombres terminaron de desayunar, pagaron y salieron del restaurante. Caminaron las últimas cuadras de la Avenida Brasil, que terminan en el acantilado de la Costa Verde, donde doscientos metros abajo el Océano Pacífico roe su base. La neblina invernal  limeña se desplazaba al ras del piso y apenas si se distinguían las casas al otro lado de la calle.

-Te lo dije, si tú me la negabas el loco Fito me la iba a dar. Ese si es amigo de verdad. ¡Mira, mira, acá esta la receta, lee!

–Lo que vas a hacer es ilegal e inmoral, es un crimen, Fernando.

– ¿Según quién, eh? ¿Según quién Daniel? ¡Responde! Ni Julisa ni yo lo queremos. Va a ser un niño indeseado, como millones que caminan por las calles en todo el mundo, es más humano y hasta más cristiano eliminarlos antes de que nazcan, sufran y acarreen Leer el resto de esta entrada…

junio 19, 2012

En defensa de la libertad constitucional y de la vida.

por @ 4:13 pm. Archivado bajo Actualidad


Desde el gobierno de Bill Clinton (D) no se veía un ataque tan formidable por acabar con la vida de millones de seres humanos indefensos. El actual gobierno de Barack Obama (D) toma la posta y lo intentara pasando por encima de la Constitución de Los EEUU.

Todos los seres humanos de este planeta  vivimos en el útero de nuestra madre desde la concepción al nacimiento. Hoy de manera  “obligatoria” se nos quiere hacer creer que los bebes que se gestan en el útero no son seres humanos con derechos, son prescindibles y es un derecho el poder quitarles la vida.

El gobierno de Clinton intentó imponer, a través de las Naciones Unidas, que todo país que solicitara ayuda económica del Fondo Monetario Internacional debería tener obligatoriamente el aborto y el control de la natalidad en sus programas de salud. Una coalición de las comunidades cristianas, musulmanas y judías evitó que esta vergonzosa propuesta fuera aprobada. En estos días el gobierno de Barack Obama trata de pasar una propuesta a través de la Corte Suprema que obligaría inconstitucionalmente a las organizaciones religiosas estadounidenses (cristianas, musulmanas, judías y otras) que se oponen al aborto y al control de natalidad lo incluyan en sus planes de seguros de salud.

No es el interés partidario el que me mueve a escribir esta nota. El partido republicano (R) tiene en su agenda propuestas que atentan contra la población. Entre ellas el apoyo a las inescrupulosas corporaciones que en su afán de ganancia no reparan en la dignidad humana ni en el medio ambiente. Tambien la alianza con el NRA (Asociación Nacional del Rifle) que al auspiciar que se vendan armas como si fueran caramelos es una de las principales causantes del aumento de la criminalidad y de asesinatos por armas de fuego.

Pero hay una diferencia sustancial entre ambos atentados partidarios. La población afectada puede defenderse contra las propuestas republicanas, puede elevar su voz de protesta, usar las cortes y la desobediencia civil; tiene la oportunidad de defenderse. Desafortunadamente la población afectada por la propuesta demócrata no puede defenderse, más aun, no tiene voz, depende de la voz de otros. Ellos solo pueden sentir impotentes cuando entra la máquina trituradora al útero de su madre y comienza a cortarlos en pedazos estando aún vivos, luego la máquina aspiradora los succiona y los deposita en el tacho de basura junto a otros desafortunados seres humanos.  Al final del día son procesados como sub productos industriales junto a los miles asesinados en la nación y que desde 1973 (año de la imposición del aborto legal) suman 53 millones de victimas.

No creo que actualmente haya causa más justa de defensa a nivel mundial: Evitar este genocidio legal. Esta en nuestro voto diferenciarnos de otro gobierno que asesinó e incineró a 6 millones de prisioneros étnicos y pavimentó los caminos con sus cenizas.

junio 11, 2012

de Padre a Hijo (from Father to Son)

Escribí estas líneas pocos meses antes del nacimiento de mi primer hijo. I wrote these lines a few months before my first son’s birth.

A mi hijo (To my son)

Quiero enseñarte a caminar
entre la vida pétrea
y la muerte líquida
con una sonrisa ígnea
y a soñar despierto
con los mejores mundos posibles
sin cobardía.

Quiero verte elegir
las olas de tus mares,
los colores de tus ideales,
las calles de tus ciudades,
los sabores de tus vinos,
los nombres de tus dioses
y los pueblos de tu corazón plural,
mientras caminas sereno
entre la vida incierta
y la muerte segura.

Invierno de 1997

(I want to teach you to walk the line
between the stony life
and the liquid death
with a igneous smile
and to bravely daydream
the best possible worlds
without cowardice.

I want to see you choose
the waves of your seas,
the colors of your ideals,
the streets of your cities,
the tastes of your wines,
the names of your gods
and the peoples of your plural heart
as you walk serenely
between life’s uncertainties
and the certainty of death

Winter 1997).

mayo 24, 2012

La desinformación, una poderosa arma.

por @ 4:25 pm. Archivado bajo Crónicas y viajes

A proposito de la marcha del movimiento Occupy y la Marcha por la Vida.

Marcha Occupy

Sé que empiezo la nota tarde. La marcha del Movimiento Occupy fue el primero de mayo y ya estamos  mayo 21, son tres semanas en las que por razones familiares y de estudios me alejé del blog. Pero todo tiene su razón de ser. Este retraso me sirvió para reflexionar acerca de esta multitudinaria protesta que llenó la Calle Broadway en Manhattan, Nueva York, desde la Plaza Union Square hasta el Centro Mundial de Comercio, Wall Street.

Me acompañaba mi hijo de veintiún años, quería ver la historia cuando esta ocurre en tiempo presente. No nos arrepentimos, pues constatamos que había más de 30,000 personas representando al movimiento Occupy y a muchos gremios que se les adhirieron.

Los manifestantes desfilaban ordenadamente, por secciones y portaban pancartas y alegorías a la protesta.  Unas muy simples como cartones con inscripciones a mano y otras de sofisticadas ideas como manifestantes con uniforme de jugadores de beisbol y su representante con una bolsa llena de dinero. Cada sección tenia su eslogan, cada cual más original y se escuchaban indistintamente el inglés y el español.

La acción policial estuvo centrada en movimientos tácticos que desarticularon  a los protestantes en cinco grandes grupos. Y luego proceder a disolverlos evitando que funcionen como el gigante que hubiera sido de estar todos juntos en un solo bloque al llegar a Wall Street,

Al revisar los titulares noticiosos de esa noche, en televisión y al día siguiente en la prensa escrita, me asaltó una vez la desilusión de comprobar que la información esta completamente manipulada, paradójicamente en el país, supuestamente, campeón de la libertad de prensa. No se mencionaba nada acerca de la manifestación y lo que es peor se cometia fraude informativo al informar que solo estuvieron en la marcha unos cuantos cientos de personas y que mayormente eran desadaptados y mendigos.

Inevitablemente recordé las marchas  anuales que se realizan por 40 años, cada 21 de enero en Washington DC. En estas, 300,000 personas en su gran mayoría jóvenes de secundaria y universitarios desfilan por 6 horas desde el Mall por la Av. Constitution hacia la Corte Suprema. E igualmente la prensa nacional guarda silencio a pesar de que la capital de la nación queda paralizada por todo un día. Tambien se comete fraude la anunciar que solo asistieron unos cuantos miles y en su mayoría ancianos.  Estuve allí durante las marchas que se realizaron en los últimos 3 años y tengo mi testimonio oral, fotográfico y de video. Además hay muchas entradas  en you tube si usted busca Marcha por la vida o March of life.

 

marcha Occupy

 

marcha Occupy

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Marcha por la Vida

Escribo para este blog y lo hago también para un diario hispano en Connecticut, E.E.U.U.: Identidad Latina.  En el se publican  puntos de vista antagónicos y cada redactor defiende sus ponencias con los argumentos y pruebas con que disponga. Es un periódico quincenal de un tiraje de 40,000 ejemplares, pero que da ejemplo de pluralidad y tolerancia. Condiciones que están lejos de demostrar los gigantes del New York Times, el Boston Globe, el  Washington Post, el Miami Herald, los Ángeles Times, Sun Times o cualquier otro. Estos colosos informativos están bajo la censura del gobierno, que a la vez esta bajo la dirección de terceros. Como las corporaciones en el caso de la desinformación de la Marcha del Movimiento Occupy en Nueva York o como los grupos pro aborto en el caso de la desinformación de la Marcha por la Vida en Washington.

 

 

Marcha por la Vida

 

 

 

 

 

 

 

 

El hecho de manipular la información a tal extremo expresa un miedo inmenso.

Miedo a que la población en general  analice, razone y descubra la realidad flagrante e intente el cambio radical que los desestabilizaría económicamente en el caso de las corporaciones y ética y moralmente en el caso de los grupos pro aborto. En ambos casos la desinformación o la falsa información logran su cometido: mantener el orden establecido. Si hubiera pluralidad podría haber discusión, análisis, quizás concesiones, quien sabe, consenso. Pero desafortunadamente la avaricia sin escrúpulos de las corporaciones y la falta de total respeto a la vida humana en el caso de los grupos abortistas frenan de golpe cualquier consenso. Basta el sentido común, en ambos casos, para darse cuenta que la posición que debería primar es el humanismo, que tan lejos se esta de profesar.

No soy quien para aventurar juicios y decir que se podría estar gestando el principio del fin de un gran imperio tecnológico, comercial y militar. Pero otra vez apelando al sentido común nadie hubiera podido decir que un gentío mal vestido, de hambre y con solo trinches e intelectuales hubiera podido derrocar al Imperio Francés y sembrar un culto a la Razón que por poco no desestabiliza para siempre a la humanidad. O que obreros y campesinos desesperados  también con intelectuales derrocaran al Imperio Ruso y sembraran un culto al Estado que se extendió por todo el planeta y estuvo a punto de destruirlo literalmente. La historia es cíclica y misteriosa pero se gesta de acontecimientos que parecieron banales al principio y que llegaron a convertirse en determinantes de la historia. ¿Lo será el movimiento Occupy o el movimiento en contra de la cultura de la muerte? El tiempo lo dirá.

 Postdata

Over 400,000 March For Life In Washington DC (Pics and Videos) UPDATE: Amended Total – Nearly 500,000

January, 23, 2012 — nicedeb 

Uno de los pocos medios que dijo la verdad

 

 

 

 

mayo 20, 2012

Amores Complicados, poesias

Sin Compromiso

Yo no quiero conquistarte. No deseo amurallar los horizontes de tu mirada; ni anhelo silenciar tu voz cuando trasgredes verdades con palabras desnudas. Tampoco me urge detener tus pasos cuando danzas sin prohibiciones, ni me apetece imponer reglamentos a tus abrazos y besos. No quiero encarcelarte en los miedos de mi honor de macho. Solo quiero recordarte llegando y partiendo libre, igual y fraterna de mis atardeceres y sueños.

Aeropuertos

Amo los aeropuertos donde la vida vuela en encuentros y desencuentros vertiginosos y fugaces, ¿qué despedidas serán definitivas? La última palabra se esconde en el poder imprevisible del tiempo. Arrastrados por el tibio arroyo de nuestras lágrimas, juramos volver para luchar por nuestra isla secuestrada pero nuestros caminos de retorno se fueron hundiendo en laberintos de soledades y olvidos, a veces acompañados por las soledades y olvidos de otras como ella, de otros como yo, de otros como nosotros: átomos insatisfechos lanzados como dados sobre el tablero de noches y días impensados. Amo a los aeropuertos porque me recuerdan a ella siempre en tránsito hacia nuevos sueños prudentes y temerarios para salvar la belleza de la vida del asedio de sus horrores. Amo los aeropuertos porque tal vez en uno de ellos vuelva a encontrar el cielo ilimitado de su mirada, las pistas abiertas de sus manos, la brisa envolvente de sus abrazos y los motores de su corazón. Entonces, podremos juntar nuestros entusiasmos humanos hasta volver a despedirnos en algún otro aeropuerto o emprender el retorno a nuestra isla para enfrentar las prisiones de su historia.

Nuestras Verdades

Nos habíamos prometido
entregarnos todas nuestras verdades
sin mayor propósito de conquista,
sólo por amor a nuestras realidades crudas;
como quienes se entregan
a las caricias de la otra piel desnuda
sin calculados prólogos ni epílogos.

Al comienzo,
nuestras verdades fueron tímidas
como velas encendidas
en las esquinas de un dormitorio austero,
luego fueron tan apasionadas
como una hoguera anhelosa
en el medio de un comedor festivo.
Hasta que decidimos
revelar nuestras verdades más ocultas.
Entonces, el fuego abrazo toda la casa
y la redujo completamente a cenizas.

 

mayo 13, 2012

El Inmigrante/The Immigrant, poesía

El_Inmigrante.jpgLas/los inmigrantes son los heroes negados u olvidados de la globalizacion. Immigrants are the denied o forgotten heroes of globalization (Cesar Fan Fiestas).

Buscas

en el horizonte de rutas desconocidas

el regreso a una playa conocida

donde algunos veranos

se asoleó tu infancia

entre las caricias maternales

de una cocina frugal

y los rigores paternales

de un trabajo marítimo.

 

Las mareas ajenas

te llevan sin documentos

a nuevas travesías

en aguas de amargura y miedo,

de desprecio y explotación,

que escupen sospechas

sobre tu cara de extranjero;

pero donde también reposan

las aguas dulces

de la generosidad

de los desconocidos.

 

El asedio constante de las deportaciones

parece dejar postergadas

las memorias infantiles

de hambre propia y guerras ajenas,

como monstruos agonizantes

de una mitología en naufragio.

 

Pero, cada noche

te tritura la nostalgia

de olores, sabores, colores y sonidos

que estallan como olas de sal

sobre las heridas de tu exilio.

 

Entonces,

invisible a todos,

te echas a llorar

como un Ulises perdido

temeroso de que tu Ítaca

haya sido sumergida

por los mares del olvido.

Temes que

no sea más que un puñado de ceniza

fantaseado por tus sueños de escasa niñez.

Sientes que te ahogas

en el remolino azul

de los océanos,

condenado a un destierro

de por vida.

Como un desesperado

te aferras a nuevas bocanadas de brisa

y rezas a los dioses de las olas

para que pongan fin a tu odisea a la deriva.

You seek

in the horizon of unknown routes

the way back to a familiar beach

where your childhood sunned

some summers

between the maternal caresses

of a frugal kitchen

and the paternal rigors

of work in the sea.

 

Every alien tide

brings you undocumented

to new crossings

where the waters of bitterness and fear,

disdain and exploitation

spit suspicions at your foreigner’s face.

The sweet water

of strangers’ generosity

also sometimes splashes your face.

 

The permanent fear of deportations

left almost erased,

the childhood memories

of your own hunger and strange wars,

fade like the monsters

of a shipwreck myth.

 

But, every night

you are crushed by homesickness;

smells, tastes, colors and sounds

crash like salty waves

on the wounds of your exile.

 

Invisible to all

you cry out like a lost Ulysses

afraid that your Ithaca

has been submerged in seas of forgetting.

You fear

that it is no more than a handful of ash

fantasized by your dreams of short childhood.

 

You feel yourself drowning

in the blue whirlpool of one sentenced

to a life in exile.

In desperation

you gasp bursts of breeze

and pray that the gods of the wave

put an end to your drifting odyssey.

 

 

mayo 7, 2012

Amores Extremos, cuentos

Dos relatos de amor sin esperanza. Soccer_Field.jpgEl Entrenamiento

Cristina faltó al entrenamiento. La encontré en los pasillos de la universidad. Según el doctor, la resonancia mostraba dos tumores cerebrales. La bella capitana de mi equipo de fútbol era expulsada del juego decisivo. Insistí -La quimioterapia funciona. Cuatro meses después, la habían arrollado 50 años de agravios. Me abrazó. Los tumores crecían. No había salvación. Un cable de emergencia colgaba sobre su cama. Sólo podía amarla sin esperanzas. La besé sin lastimar sus laceraciones en las piernas, brazos y espalda, sin evitar su abdomen abultado ni sus mejillas hinchadas. El mar nocturno de su mirada tibia estalló en olas de fuego. Cuando vi la noticia de su deceso en el periódico, no pude reprimir las lágrimas -¿la conocías?-preguntó mi esposa. –Fui su amigo.

 

La Cortina

La luz incierta apenas revelaba sus cuerpos vacilantes. Sentados sobre la misma orilla de una cama recién adquirida, los brazos desgarbados de mis abuelos sostenían las manos cansinas que indagaban por pasiones casi sepultadas entre los surcos de sus muslos. Susurraban una lengua inaudible y sonreían con todas sus arrugas envueltas por un nuevo hálito de vida. Mamá Francisca parecía estar mirando al joven Manuel que agitó tantas veces su vientre como una tormenta de verano. Papá Manuel parecía estar mirando a la joven Francisca que tantas veces lo arrastró por remolinos hirvientes hasta hacerlo naufragar. Se besaron tímidamente y parecieron arrojar al olvido dos décadas de resentimientos y disputas con acusaciones públicas de mutua infidelidad que habían parecido no tener fin. Sus manos recorrieron el cuerpo del otro como se recorren las páginas de los libros venerables y se detuvieron sobre los genitales. Sus ojos se llenaron de una neblina baja y huidiza. Creo que un agónico Eros agitó sus alas suavemente entre ellos. Mi abuelo giró el cuerpo discretamente y depositó su dentadura postiza dentro del vaso de agua sobre una improvisada mesa de noche. Entonces, creí escuchar su consigna favorita ‘primero las damas’. Mi abuela se dejó caer sobre su espalda como una hoja de otoño y él hundió la cara como solía hacerlo cuando devoraba la mitad de una sandía. A su turno, ella mimó con besos y caricias lo que parecía un niño pequeño y frágil entre sus dedos. Los dos se quedaron tan exhaustos como los esforzados sobrevivientes de un desastre natural. Tuve que esperar hasta el día siguiente para avisarles que mi boda se había cancelado, pero que ya había llegado la cortina que le faltaba a la habitación de las visitas.Cortina.jpg

mayo 1, 2012

MAR ADENTRO, pensamientos

De alguna manera, todo lo que me ayudó a vivir pasó a ser parte de mi identidad. Las aguas del Océano Pacífico forman el fondo de mi mar interior.

Origen y Final
Las aguas del Océano Pacífico curaron las heridas de mi nacimiento (en un quirófano habían enmendado a cortes y cocidas la imposible anatomía de mi cuerpo). Su espuma baño mis sueños adolescentes de amores y luchas, sus mareas curtieron a golpes mi piel testaruda. Fue en sus largas orillas que una joven me acaricio por primera vez como si fuera un hombre, aunque yo no sabia nada de la vida. Ella llevaba la brisa del mar en sus cabellos y el sabor de las olas en sus sudores. Durante años, el rumor de sus atardeceres y noches contestó con enigmas las inevitables preguntas del tiempo. Cuantas veces fui derrotado, volví a sus aguas del norte o del sur en busca de más vida; y cuando la sal de su existencia ya no pueda cerrar nunca más mis heridas, hecho ceniza buscaré sus muelles pacíficos para hacerme a la mar abierta de la muerte definitiva.

Viajes y Travesías
Nací
a orillas de intraducibles voces del Pacífico Sur.
Crecí
jugando con sus incesantes caballos de agua.
Sequé mi sudor
con su minúscula sal y su densa brisa.
Bañé mi vida
con la envolvente espuma
que su cóncavo y vasto cuerpo
guardaba en Puerto Casma.

Algunas veces,
la muerte me acarició dulcemente
bajo sábanas azules y verdes,
pero la bahía me devolvió,
con bocanadas de agua,
a las urgentes fronteras del aire.

Mil y un días
celebré sobre brazos de arena
la comunión del limón y del pescado crudo.
Fui lobo de mar adolescente,
algunas veces,
embriagado
por la frescura con que discurrían
amaneceres y atardeceres sin memoria;
otras veces,
abrumado
por el creciente silencio
de unas calles fúnebres
y de un muelle raído por la escasez de anchovetas.

Las recurrentes aguas del olvido se escurrieron
cuando Eva varó en la orilla.
Enredada aun en yuyos y conchas de abanico,
me lanzó sus inesquivables sentencias:
“Tu historia está escrita en tu piel.”
Así estalló mi asombro
por el agónico devenir del tiempo.

En el ciclo que abrazaron dos veranos,
asistí a su prodigiosa escuela del crepúsculo,
donde entre pelícanos y cangrejos,
los ejes de mi mundo comenzaron a girar
iluminados por la premura de sus ojos negros.

Incitado por sus multitudes de crónicas,
creí escuchar los antiguos rumores
de mares y ríos
de América, Europa, África y Asia
confluyendo sobre su piel y la mía.

Su voz misteriosa y eufórica
compaginó o soñó las tempestades
que durante pasiones y siglos
mezclaron las tragedias y comedias
de tallanes, chimues, quechuas, castellanos, andaluces, vascos, angolas, mandingas, congos, árabes, judíos y chinos
en estas playas del sur del mundo.
En sus ojos libres y ardientes
vi las sucesivas diásporas
que nos habían procreado sin imaginarlo.

Una mañana
me mostró sus alas livianas de gaviota
y me dijo: “Debo continuar”.
Tragué con lágrimas mi primer naufragio
y le prometí al muelle:
“Seré velero y me haré a la mar”.

Hoy,
anclado sobre las montañas de Massachusetts,
entraño la amistad
de las húmedas orillas de mi mar materno;
transpiro frente a bosques de pinos y arces
pensando
en sueños que dejé a la deriva
entre delfines y pingüinos de la Mar del Sur,
en preguntas que escondí
bajo la arena de una playa desierta,
en travesías que incumplí en puertos de aventura,
en cientos de manuscritos inconclusos
que Eva se llevó a Salvador de Bahía
y en su última sentencia:
“Solo hay una vida para conocer el mundo”.

marzo 11, 2012

Adios a la Abstinencia con un Trago Musical de Zakke

A Max Velásquez, cantante, tecladista y fundador del grupo Zakke le picó el bichito de la música algo tarde en la vida al comprar su primera guitarra recién en el 2009. Limeño de nacimiento, este peruano nacido en 1974 vivió los primeros años de su vida en el barrio de Pueblo Libre, pasando por las aulas del Colegio La Salle de Breña para luego emigrar con rumbo al norte. Dejemos pues que sea él quien nos cuente:

Max Velásquez: Estuve hasta los 15 años en Lima y de ahí me mudé para Miami en donde residí por 10 años y ya llevo otros 10 años en Virginia.

El Quinto Suyo: ¿Desde cuándo se inició tu inquietud por la música?

MV: Luego de probar con la guitarra sin mucho éxito, en el 2010 compré mi primer teclado que aún tengo. Me fui de frente a  lo intermedio superior, me compré algo que sabía que no podría reemplazar para obligarme a aprenderlo bien. Ahí empecé a sentir un poco el amor y la pasión por la música. Siempre me ha gustado todo tipo de música, es así que me entró el interés de tocar y querer formar parte de un grupo. Poco a poco empiezo a conocer a los diferentes grupos del area y comienzo a entrar en el ambiente musical de Virginia.

EQS: ¿Entonces podría decirse que tu formación musical la lograste de manera autodidacta o te enrolaste en algunas clases para aprender a tocar teclados?

MV: Totalmente autodidacta, nunca he seguido clases, siempre ha sido todo al oído, así fue como entré al medio musical.

EQS: ¿Cuéntanos cómo se formó la banda y cómo conociste a los demás integrantes del grupo?

MV: El actual grupo Zakke lo conforma Jorge Espinoza, él viene tocando el bajo conmigo desde hace un par de años, es peruano y hemos estado en varias agrupaciones juntos, lo conocí por intermedio de otros amigos y él me quizo acompañar en este proyecto. Al guitarrista lo conosco a través de un aviso que pusimos en Craiglist, porque aquí es muy común poner los avisos en Craiglist para ver quién cae ¿no? (risas). Se llama Felipe Bohórquez, es de Colombia y tiene una amplia experiencia musical. Al baterista tambien lo conocimos a través de Craiglist, él recién se había mudado a Virginia desde otra ciudad de los Estados Unidos, se llama Santiago Granja, es ecuatoriano y también viene tocando mucho tiempo la batería. Es así que se forma Zakke. En el otoño del 2011 empezamos a ensayar y al poco tiempo comenzamos a salir a tocar, con muy pocos ensayos nos lanzamos al ruedo. Somos uno de los grupos más nuevos y recién estamos encontrando nuestro propio sonido y adaptándonos el uno al otro. Básicamente en el lapso de cinco meses es que nos estamos dando a conocer en el area. Hubo química desde un principio, la congruencia de todos nuestros gustos y estilos ha hecho que salgamos adelante en tan corto tiempo. Una de las bases del éxito de cualquier banda es que tengas, Uno: los mismos gustos, porque sino no funcionan como banda; Dos: el mismo objetivo y Tres: que obviamente tengas una base musical lo suficientemente semi-profesional para poder salir adelante.

EQS: ¿Cómo es que nació el nombre de Zakke, tiene alguna relación con el trago japonés?

MV: No, no tiene ninguna relación con el trago japonés como muchas personas puedan pensar, pero la versión histórica del nombre de Zakke es X-rated, no se puede comentar (risas) hay muchas versiones y muchas opciones así que vamos a dejarlo a la imaginación del público.

EQS: ¿Podría tratarse de un mete y saque o un choque y fuga?

MV: Podría ser, podría ser. Tienen que jugar con las palabras. Justamente estamos trabajando ahora con una canción original nuestra que tiene un coro que es en Inglés, la estamos haciendo en “Spanglish” (combinación de español e inglés) pero solamente son dos palabras: hit and run, que vendría a ser choque y fuga. Se trata de un one night stand, una noche y nada más.

 [imagebrowser id=22]

EQS: Ya que estamos hablando de este tema, cuéntame ¿quién es el que se encarga de la composición de las canciones, el grupo en unísono o solo uno de ustedes?

MV: Bueno en un principio cuando se formó Zakke yo ya tenía 4 canciones sobre la mesa, Zakke se encargo de pulirlas. Todos los temas actuales de Zakke son temas escritos musical y liricamente por mí, algunos de los arreglos son de los muchachos del resto de la banda. Ahora ya hacemos todo juntos,  nos sentamos todos y hacemos la música y luego las letras, así es como componemos, ese es el proceso.

EQS: Hablanos ahora sobre los temas, por ejemplo: ¿de qué se trata y cómo compusiste Crimen y Castigo?

Crimen y castigo es un tema vacilón, es un ska mezclado con partes de cumbia. Parte de la idea de la banda es fusionar, a través del tiempo hemos ido evolucionando, mezclando muchas  fusiones,  el rock con un poquito de lo alternativo y un poquito de lo alternativo con un toque de sabor tropical, entonces en sí Crimen y castigo es una canción que tiene un intro cumbiero pero los versos y los coros son ska. La canción habla del mensaje que le dice el chico a la chica de ¿porqué esperar?, no esperemos no lo pienses mucho simplemente hazlo, trata directamente del sexo, para qué esperar más, vamos a hacerlo de una vez. El coro menciona que el acto de hacer las cosas así, trae una consecuencia, cada efecto tiene una causa, “crimen y castigo dejó tu corazón ama donde quieras“, como diciendo anda a donde te de la gana, “reza por los dos”. Es un tema rápido, alegre, un tema para gozarlo y en este caso hacemos un poco de burla de este acto.

ZAKKE – CRIMEN Y CASTIGO

EQS: ¿Y en el caso de “Demencia”?

MV: Bueno “Demencia” es una canción que trata acerca de los numerosos casos de abuso físico entre ambos sexos. A veces los hombres no somos lo suficientemente caballerosos y golpeamos a una mujer,  y a veces también a las damas se les pasa la mano y ya no son tan damas y agreden fisicamente al varón. La letra no enfatiza el género sexual de quien comete el abuso, y este puede ser físico o verbal. El verso dice así: “abusos claros de poder, principios de nuestra desigualdad, te amo porque tengo fe que en algo puedas o quieras tú cambiar”. Aún cuando las cosas van mal, las personas tendemos a pensar de que puede haber una solución. Y el coro lo explica de manera clara: “Yo te amaba cuando te encontré, demencia” no dice directamente que te volviste demente sino que te encontró una enfermedad de demencia, entonces quién canta le está explicando al oyente que esta persona se volvió totalmente loca. “La razón del ser te abandonó y de todo esto nada quedó”, explica que a veces luchas y el resultado es el mismo, no obtienes nada con la violencia, no obtienes nada con querer hablar y arreglar las cosas cuando ya el respeto ha terminado en la pareja.

ZAKKE – DEMENCIA

EQS: Háblanos de “Frío”.

MV: “Frío” es una canción que no habla del frío corporal sino de la mirada en la pareja, una relación en donde se ha perdido el interés y la pasión, el coro dice: “llevas frío en la cara, presa y junto a mí”, osea te tengo y estás al lado mío pero estas presa, como diciendo: ¿qué haces aquí si ya no me amas? “luz y sol que no se aman”, lo cual es contradictorio porque la luz y el sol son dos cosas que van juntas, sin embargo al mismo tiempo habla sobre la metáfora en la que la luz y el sol no se aman y termina el coro diciendo: “déjame vivir”. La canción está escrita con un efrentamiento entre el tú y el yo, claramente explica que hago yo y que haces tú. Es un tema muy alternativo con bastante teclados y se los recomiendo a todos, es uno de mis temas favoritos.

EQS: Cuando cantan covers de otros grupos, los cuales pude escuchar el pasado 5 de Febrero en el Old FireStation, ¿son estas las bandas que los han influenciado musicalmente?

MV: Si, a todos. Mis influencias basicamente son Charly García, Fito Paez, etcétera,  pero no necesariamente, por ejemplo a Fobia yo nunca los había escuchado, fue el guitarrista el que me introdujo a esta banda y me pareció muy buena para hacerle un cover. Realmente los covers que tocamos ahora son una mezcla de los gustos de todos. Escogemos una canción y la hacemos, pero manteniendo siempre la linea del grupo que es el rock alternativo.

EQS: ¿Formas parte de esta movida de Apuesta Por el Rock y de MetroRockDC?

MV: Si, somos parte de un grupo de músicos con un objetivo común que es sacar hacia adelante el rock en español en todos sus géneros y de dejar el camino en cierta manera construido para las generaciones que vienen, esa es nuestra misión, arar el camino para que los otros grupos que vienen detrás nuestro ya encuentren algo hecho. Creo que lo estamos haciendo bien, estamos dejando el nombre de los latinos en alto con eventos de calidad, con tanto talento dentro del area nosotros estamos contentos con la acogida que hemos recibido por parte del resto de bandas que ya tienen años trabajando y miramos hacia ellos como un ejemplo a su lucha de mantenerse como bandas. Zakke es un grupo muy nuevo y para nosotros el entrar a este medio y haber tenido esa recepción y el calor de la gente nos causa mucha alegría. 

EQS: ¿Cuéntanos sobre el futuro de la movida y los proyectos para este verano?

MV: Todos los meses va a haber eventos. Cada estado tiene su propio lugar (Washington DC, Maryland, Virginia), cada estado tiene su número de bandas. Tratamos de que sean de 4 a 5 bandas por noche tocando lo más variado del rock en español. El 16 de marzo tenemos un mega evento que se nos viene en el Old FireStation de Fairfax, Virginia, va a ser un semi-festival de rock con bandas nuevas y otras que ya tienen tiempo tocando; y el 30 o 31 de marzo (fecha por confirmar) tenemos un reaggefest llamado Good Vibes y que se llevará a cabo en el Judy’s Lounge, 2212 de la calle 14 en el North West de Washington DC, contando con la presencia de Anexo Social  Nayas y Kikkoman que son las bandas que lideran el ambiente de reagge de la zona. En abril vamos a tener el gusto de tener en el Old FireStation 4 bandas de metal y el 5 de mayo (fecha en que se conmemora la Batalla de Puebla, México en la que los mexicanos derrotaron a los invasores franceses y que se celebra en todo Estados Unidos)va a haber un concierto en Fairfax en el que vamos a compartir un escenario en exteriores detrás del Old FireStation  con bandas americanas, lo cual promete una gran celebración. Y en junio, también aquí en Fairfax vamos a hacer un festival muy grande al aire libre de bandas de rock en español desde las 5 de la tarde hasta las 10 de la noche, va a ser un día de rock total y probablemente contemos con la presencia de bandas de New York, New Jersey, Pennsylvania para mostrar la hermandad de los jóvenes músicos latinos.

EQS: Para terminar, ¿cuáles son los proyectos de Zakke como banda, piensan grabar un demo o piensan grabar un CD o prefieren ir paso a paso?

MV: Está entre nuestros proyectos, sino es este año quizás el próximo, grabar los demos de nuestros temas originales, pero por el momento queremos seguir divirtiéndo al público dando buenos shows e integrándonos nosostros mismos como banda y gozando de cada una de las noches en que tocamos ya que nos vacilamos mucho tocando juntos, nos agrada disfrutar del apoyo de la gente.

EQS: Finalmente y saliéndonos un poco del tema musical, ¿cómo ha tomado tu familia el hecho de que hallas escuchado el llamado de la música teniendo en cuenta que ya no eres un chiquillo? (risas).

MV: Es una excelente pregunta porque la misma pregunta me la he hecho yo (risas). No hay edad para los retos y eso lo tengo muy claro, mi familia nunca me dice que no y siempre está conmigo en todos mis proyectos y este es de los más inusuales, no se esperaban que yo tuviera ese tipo de iniciativa hacia la música, siempre me ha gustado el arte en general, me gusta mucho pintar, dibujar, soy muy asiduo a la ópera, pero hacer música es algo que no se esperaban. Tampoco me lo esperaba yo para serte sincero. Obviamente al principio pensaban que estaba desquiciado, pero después ya se han ido acostumbrado a la idea y estan muy contentos de que todo esté saliendo bien. No entro en el estereotipo de una persona que se para en un escenario a hacer rock y la verdad es que aprendo cada día más de mi mismo, en mi empleo durante el día hago un trabajo serio y mis compañeros de trabajo no se esperaban de que yo tuviera interés en tocar y cantar, estuvieron muy sorprendidos pero ya se hicieron de la idea y los que me han visto ahora ya me creen.

EQS: Muchas gracias Max por la entrevista y deseamos a Zakke un futuro musical promisorio lleno de grandes éxitos. 

MV: Quisiera enfatizar lo agradecidos que estamos por el apoyo de los amigos de siempre y de los nuevos amigos que hemos hecho durante este tiempo. Gracias por su apoyo a Zakke y en general a todas las bandas de Virginia.

Salu2 a To2.  

Le_Manch_16_marzo.jpg

 

 

 

 

enero 31, 2012

Vida después de la vida (Cuento)

por @ 11:40 am. Archivado bajo Literatura

Como empezar a decirles que quizás en seis meses ya no estaría con ellos, todo el asunto del tratamiento al que me expondría, la esperanza más cifrada en un milagro que en la ciencia.

No fallé en mis cálculos, el mar de lagrimas de mi esposa y mis hijos me hizo sentir culpable, y lo era al no haberme hecho exámenes físicos anuales. Luego se enteró el resto de la familia y amigos, el desfile de solidaridad me hizo sentir más culpable. En el trabajo se portaron muy bien, se me mantuvo en nomina hasta que yo decidiera, siempre estaría mi puesto disponible tras la posible recuperación.

El cáncer había invadido mi estomago, era del tamaño de una toronja. Lo que había parecido una ulcera crónica era el monstruo creciendo. Comencé a sentir un dolor abdominal que se fue haciendo persistente. El especialista fue sincero, había que comenzar al momento y con las armas de más alto calibre: radiación y quimioterapia. Me parecía ver en mi otra persona al aceptar de inmediato los tratamientos radicales, pues la verdadera razón de no haberme hecho exámenes antes era el terror que tenia a los doctores, las inyecciones, vacunas y cualquier procedimiento médico.

Comenzó el camino cuesta arriba, las sesiones de radiación diarias. Pensé que se me caería el pelo de inmediato, pero no paso nada, me sentía casi normal como si no me estuvieran administrando nada. Empecé a sentirme un poco optimista. Luego llegó la quimioterapia, me pusieron un tubo directo a la vena cava en el pecho por donde inyectarían el químico. Desde allí comenzó lo fuerte, empecé a perder el pelo a ritmo acelerado, se me caía por mechones, también empecé a perder peso alarmantemente. Los mareos y las nauseas eran diarios especialmente después de la aplicación semanal de la quimioterapia.

Pasaron los meses y un cansancio crónico comenzó a invadirme. Poco a poco empecé a perder las comisiones de ventas de mi empresa. Fiel a su promesa la compañía me mantuvo en planilla, ayudándome de paso a mantener el seguro médico para el costoso tratamiento que necesitaba. Lo que más me apenaba era la ansiedad de mi familia mi esposa y mis tres hijos. Cambiaron sus rutinas para ayudarme, mi hija postergo su matrimonio y mi hijo dejó de ir a la universidad. Pero el más desconcertado era el menor de diez años que veía sin entender como su padre tan fuerte, que lo levantaba con una sola mano, se iba convirtiendo, en solo días, en una sombra de lo que fue.

Me visitaron mis hermanos y amigos, algunos volando muchas horas desde el extranjero, los que residían en mi ciudad se esmeraban en poner una cara alegre cuando veían lo que quedaba de mí. Pero mi espíritu se mantuvo alto, incluso mi hermano mayor Carlos me felicitó por como enfrentaba la situación con valor y sentido del humor, y como les daba sugerencias para el caso en que ya no estuviera entre ellos.

Han pasado ya siete meses de tratamiento. Cuando me veo al espejo no puedo contener el horror que me despierta mi maltrecho cuerpo. El tumor se ha reducido al tamaño de una naranja pequeña y me van a extirpar todo el estomago mañana.

Ya salí de la anestesia, escucho que fueron siete horas las que pasé en el quirófano y que además de todo mi estomago me extrajeron parte del páncreas, parte del colon, la apéndice y la vesícula biliar. En verdad estaba bien complicado pero los doctores estaban optimistas y me pasaron de cuidados intensivos a un cuarto. Bueno hasta que me dio la neumonía así que regresé a intensivos y con gran esfuerzo y tenacidad pude superarla. Hasta que se abrió una de las innumerables suturas que tenía y la fiebre se disparó. Regresé a intensivos y me sentía más débil a cada hora que pasaba.

Oía alrededor mío el ajetreo de doctores y enfermeras. Piensan que estoy dormido o sedado por la morfina, pero los escucho.

 

–Señora ahora esta en manos de Dios, la ciencia ya hizo todo lo que pudo, su esposo ha entrado en estado comatoso.

 

¡Pero los escucho y siento la temperatura fría del cuarto! Creo que ahora sí estoy por perder el conocimiento, pero aún percibo las luces de la habitación a través de mis parpados cerrados. Me doy cuenta que alguien enciende más luces, son demasiadas, me parece observar un gran círculo de luz, ¿y esos niños corriendo de donde salieron? ¿quién me sacó a la calle, a este jardín tan bonito? ¿y, el cielo que hermoso que está, celeste, anaranjado, amarrillo? ¿de donde salió tanta gente que vienen con los brazos abiertos para abrazarme y que al llegar a mí dan media vuelta y se retiran? ¡Pero que bien se esta aquí! De repente ya no estoy en el jardín y comienzo a escuchar al doctor y mi esposa.

 

– ¡Rápido enfermera! Ya van casi tres minutos y no responde, adrenalina, despacio así…ya regresan los latidos…se normalizan.

 

–Señora se lo aseguro estuvo clínicamente muerto y regresó ¡su esposo hace honor al dicho popular “tiene más vidas que un gato”! Ha estado grave varias veces y se recuperó y esta última fue la más dramática.

 

Abro los ojos y el doctor me observa.

 

–Oiga usted Antonio de verdad usted es un peleador nato, que aguante ¿Cómo se siente?

 

–Bien – dije – muy bien. Y en verdad así me sentía.

 

 

 

Tras el penoso tiempo de tres meses que me costó alimentarme por sondas y excretar también por sondas empecé a caminar cada vez más y a ejercitarme. Hasta que en otros tres meses recuperé el uso de mis funciones normales. Me sentía muy afortunado con la suerte, hasta que me visito Carlos. Me explicó que lo que yo pensaba que era un sueño, era similar a lo descrito alrededor del mundo por muchos científicos, que estudiaban a personas que estuvieron cerca de morir o clínicamente muertos. Me dijo también que sin importar la raza, religión, sexo o edad todos los entrevistados relataban más o menos lo que yo había experimentado : un estado único de bienestar no comparable con nada, esto si es que uno había tenido una vida no violenta, pues en el caso de personas consideradas criminales la experiencia había sido espantosa y espeluznante.

Mis padres me enseñaron la fe pero no fui muy practicante. Conforme avanza mi milagrosa recuperación  empezó a ser más insistente la pregunta ¿por qué me había salvado a pesar de tener todo en contra? Carlos me dijo que orara, que si me he salvado es por que tengo una misión importante en esta vida, me dijo además que preguntara al Creador cual era el plan para mí.

Empecé a darme cuenta que el motivo era yo mismo. Poca vida espiritual y el extremado materialismo habían sido los causantes de mi salvación. Me había salvado para que creyera y a través de mí otros creyeran. Me tomó unas semanas luego de mi completa recuperación el darme cuenta de esto. Y lo sé créanme han pasado ya muchos años desde esa operación y juego futbol, nado y llevo una vida tan activa y normal como si tuviera veinte años menos. Ahora estoy seguro de cual fue el motivo de mi curación fue para que yo creyera y para que tú creas también, hay vida después de la vida.

Mensaje en una botella (1)

 

 

 

 

 

 

enero 24, 2012

Esa Sonrisa

por @ 8:49 am. Archivado bajo Crónicas y viajes, Cuentos

No son ni las 2 de la tarde, camino hacia mi auto, un viejo Pontiac de 8 cilindros, muy espacioso, viejo pero corre bien, compañero de muchas tardes y noches, en fin. Es aun temprano pero ya mi corazón late rápidamente, se acelera con solo imaginar su sonrisa, sonrisa que aparece muy esporádicamente, sobre todo cuando me mira, pero eso es suficiente para lograr tocar al loco corazón. Es aun temprano para recorrer los caminos que casi cada día recorro, con la esperanza de que esta vez el final sea diferente. Mientras avanzo por las calles, o el Pontiac corre pues yo no sé donde estoy, estoy en automático, no se a donde voy ni de donde vengo, pero llego donde siempre, donde me reciben con las puertas abiertas, esa cueva oscura, donde cada tarde comparto con las sombras. Siempre soy bienvenido, aunque no haya nadie, siempre hay muchas botellas de muchos colores, y sabores, y el mismo efecto, combinación peligrosa, combinación que logra explotar algo dentro de mí, que logra liberar, aquello encerrado, eso que se asusta con la luz. Serán como las 6 o quizás 7 ¿de la noche? ¿De la mañana?, que interesa, mis pasos delatan la hora, raspo las paredes donde ese polvo blancuzco se cofunde con otros polvos mas blancos, así logro añadir vida a la oscuridad.

Mientras recorro las calles con mi viejo Pontiac, esas calles oscuras en donde nadie tiene rostro donde nadie se atreve a mirarme, y a mí no me interesa mirar a nadie; solo sonrió al ver una sonrisa atrás de mis ojos, manejo o me manejan lentamente casi como al rimo de mis pensamientos, mientras me voy acercando, algo se acelera, ese es el ritmo de mis miedos, rápidos. Antes me arreglaba, antes me peinaba, me perfumaba, ensayaba una sonrisa, ensayaba que decir, ya no, no hay tiempo, no me queda mucho tiempo, se que la voy perdiendo, lo siento, y tengo más miedo, ese miedo me paraliza, más errores, más perdida, más miedo, miedo de perderla de no volver a ver su sonrisa, de no escuchar su voz, de no sentir su suave perfume cerca de mí, de no ver como su cabello se aleja con el viento en la velocidad del auto en esos vidrio abiertos que estiran su cabello, y yo embobado, embrujado, admirando y amando cada momento. A una cuadra me detengo, no sé qué hacer, dudas tengo, confusión, ¿qué hago?, ¿qué le digo?, entre dudas, cerca, muy cerca de ella, la veo sentada en la entrada de su casa, ella no puede verme, o no quiere verme, intento retomar valor, intento arreglar mi cabello, me miro en el espejo, aun no soy yo, ensayo una mueca intentando sonreír, tratando de pensar en algo, gracioso, no puedo, bajando la mirada, veo detrás del espejo, la veo conversando con alguien, ¿quién es? La veo sonreír coqueta, alegre, con una alegría que no la conocía, una alegría que nunca pude producir, la veo alejarse con aquel ladrón, la veo irse , perderse en la oscuridad, y sé que la perdí, se que ya no volverá a mí, y nada volverá a ser igual, ya no volverán esos momentos de compañía mutua, de secretos en silencio, de complicidad sin ruido, de esperanza, se que perdí, sé que me perdí hace mucho, y aun no me encuentro.

El carro vuela por las carreteras , estoy lleno de amigas, amigas de colores y sabores, sonrió, escucho música, me siento feliz, libre, la velocidad me acompaña, la noche me oscurece, se que esta vez no voy a parar hasta llegar al límite de los limites, se que descubriré lo que no fui, miro al lado donde ella se sentaba , ahora hay otras, que no hablan pero me pierden igual o más… sonrió por que ya no hay porque sufrir, porque luchar, eso me libera, ya no es necesario seguir por ese camino, el auto vuela, yo vuelo, mis amigas vuelan, los colores se vuelven uno, un rojo intenso, un sabor dulce amargo, el viento no llega, el aire no llega, los vidrios dejan escapar los suspiros, dejan irse el alma, la vida, y yo sonrió, por fin, ya voy llegando, pues veo su sonrisa al final de la oscuridad, ya no hay angustia, ya no salta mi corazón, estiro los brazos abrazando… la oscuridad,,, la soledad.

enero 17, 2012

Entrevista Entre Amigos con un Enemigo Íntimo

El pasado sábado 7 de Enero se llevó a cabo el concierto Rock in Fairfax en el pub The Old Firehouse con la participación de 4 grupos locales de rock en español: Love, Peace & Tree, Enemigos Íntimos, Zakke y Anexo Social. En la noche del evento nos encontramos con Omar Ucanan (Omar Ucañán), un viejo conocido nuestro quien toca el bajo en Enemigos Íntimos. Omar es peruano, residente en el area de Fairfax, Virginia desde hace varios años. Nacido un 22 de diciembre en el puerto del Callao, con 2 hijos y felizmente divorciado. A continuación la entrevista.

Rock_in_Fairfax.jpg

 

  Leer el resto de esta entrada…

enero 8, 2012

EMOCION EN MI REGRESO

por @ 3:59 pm. Archivado bajo Crónicas y viajes

Mi querido amigo el Dr. Benjamin Herrera, psiquiatra, nos narra esta cronica a su regreso a su tierra natal, en Colombia, los invito a leerla.

Nota de Prensa en Medellín:
El escritor colombiano Benjamín Herrera Rodríguez psiquiatra de profesión, quien después de participar en el campo de la música y de la cooperación comunitaria ha encontrado en las letras un camino abierto para expresar las emociones del diario vivir, visitó a Medellín, su ciudad natal y nos ha regalado un articulo con sus impresiones.

Regresé a Medellín con una imaginación salpicada por informaciones y opiniones de diferentes amigos y medios de comunicación: “Medellín está muy cambiado, no lo va reconocer, no podrá conducir carro hasta no reacostumbrarse, etc.”.
Vaya que sorpresas! La última vez que estuve en mi ciudad fue antes de la inauguración del Metro; al conocerlo sentí tal emoción, con palpitar, con alegría como escuchando la sinfonía más hermosa de la vida. He conocido tantos metros en Europa, Canadá y Estados Unidos y encuentro que el de Medellín es el más bonito, con superficies que brillan por su limpieza, con un personal que orienta e inspira tranquilidad; los usuarios parecen quererlo, no empujan ni se aferran a un asiento; sí, me sentí contento y sorprendido a la vez cuando me cedieron un asiento; me había alejado de mi tierra en los últimos años de mi fuerza juvenil y ahora regresaba con la evidente fuerza de mi vejez. Me contuve, sentí lágrimas que me fluían del alma por tanta belleza, por la actitud de la gente y por la sensación del progreso. Años atrás había sentido dolor por mi ciudad, después sentí incertidumbre y ahora siento alegría; que proceso mental en mi cambio, me llega, lo siento, me conmueve y me motiva, algo tendré que hacer.
Visité los parques y los museos admirando el esfuerzo educativo, los propósitos arquitectónicos, la correlación con los medios de transporte, los valores estéticos y sobre todo percibiendo y entendiendo el componente de la integración comunitaria, el propósito continuado de recuperar el tiempo perdido en la llamada justicia social que antes era opacada por la caridad y la indiferencia.
Tuve la oportunidad de asistir a una presentación académica sobre los trastornos del pensamiento, comparando las enfermedades bipolares con la esquizofrenia; la doctora Zuluaga Hoyos en el Departamento de Psiquiatría del hospital San Vicente de Paul, hizo una presentación completa, organizada, bien orientada comparando los síntomas de estos trastornos. Después de haber estado en mi profesión por 34 años, de haber participado en investigación y en docencia en cuatro universidades, reconozco que refresqué mis conocimientos y que aprendí elementos nuevos. Me di cuenta de conceptos innovadores en la academia al dialogar con los directores de los departamentos de Psiquiatría de la Universidades de Antioquia y de la Bolivariana. Me encontré con viejos amigos de Neurocirugía y Morfología, tuve la oportunidad de conocer al doctor Francisco Lopera, eminente investigador en el campo de las demencias. Sentí dolor por los amigos y compañeros que nos han dejado y preocupación por aquellos que detrás de un retiro han dejado de ser productivos.
Como deportista del pasado fui llevado por mis amigos los Echeverry a conocer las remodelaciones y las nuevas instalaciones deportivas. Que grata impresión la que tuve cuando entendí la compaginación arquitectónica entre nuestras montañas y la nuevas construcciones; que belleza, me dije, esto sí es pensar integrando al arte, al deporte, a la arquitectura con el bienestar de la niñez y de la juventud, esto es crecimiento para la familia y para la sociedad.
Al conocer el servicio del“Metrocable”, me impresionó la ingeniería de la obra, la continuidad, la extensión y la coordinación del servicio; me sentí tan anonadado que no modulaba palabra, escasamente pregunté por los asentamientos en general y por los edificios que sobresalían de las construcciones temporales. Al ascender me sentía como un personaje bíblico encontrando la “Tierra prometida”. Contemplaba este paisaje que me enviaba un gran mensaje; contemplaba la extensa zona entendiendo que aún faltaba mucho trabajo, pero esta gente sencilla y vulnerable conlleva en sus vidas las semillas y los frutos de la esperanza y la persistencia; y seguía mirando como si estuviera frente a un espejo gigante que reflejaba lo que salía de mis pensamientos compasivos y solidarios. Sentía tristeza, pero al mismo tiempo acrecentaba un sentimiento de gratitud al meditar sobre aquellos que un día encontraron esta obra como parte de una solución y se decidieron a ejecutarla; sobre aquellos que dirigen y sobre aquellos que controlan la operatividad del Metrocable. Esta es y seguirá siendo una obra de verdaderos líderes. El mensaje seguirá naciendo en este paisaje porque hay secretos que no se ocultan, porque hay momentos que son la vida y porque hay hombres que saben encontrar fraternidad.
Tuve la oportunidad de dialogar con muchas personas, de visitar varias poblaciones del departamento y de observar cambios con una programación y eficiencia que no alcanzaba a imaginar desde el exterior. Encontré rostros de esfuerzo, de cansancio y de frustración pero el optimismo prevalece para enfrentar los desafíos, seguir encontrando respuestas y realizar los sueños de la gran ciudad. Confieso que he recuperado significativamente mi identidad y con orgullo declaro: Soy un hombre de esta tierra, quiero hacer algo por sus laderas, por sus quebradas, por las arboledas que se enfrentan al humo de la industria y del consumo. Quiero hacer parte de esta cruzada que mantiene el corazón abierto, que da sentido a la vida y que reconquista la paz.
Benjamin Herrera Rodriguez.

enero 1, 2012

Migas de Amor

 

Migas de Amor

 

 

 

 Corazón limosnero sentado a la puerta de la Iglesia

Esperando la caridad de corazones con dueño.

 

Dios de las tinieblas invadiendo mi alma

Incitándome a cometer locuras que no quiero.

 

Ave que migraste hacia el sur para pronto volver

Perdiendo el mapa de un regreso sin retorno.

 

Pajarillo que se posa al pie de tu ventana

Esperando las migas de un amor sin respuesta.

 

Y yo guiado por mi brújula enloquecida

Andando en círculos, amando en triángulos.

 

Corazón lagrimeando por un amor ajeno

Mendigando el cariño de un niño que no es mío.

 

Recogiendo las migas de tu amor por el sendero voy

Mendrugos de felicidad que me apuñalan.

 

Calmando la hambruna de mi corazón sediento voy

Carreteras asfaltadas llevándome al océano.

 

Abismo que me esperas al final del camino

Dame el valor para saltar.

 

Gaviota que caminas sobre la blanca arena

Enséñame la ruta hacia el fondo del mar.

 

Gaviota_2.jpg 

 

 

Alfredo Martín Del Arroyo Soriano

diciembre 27, 2011

El Regalo Perfecto

          El_Regalo_Perfecto.jpgEscrito a dos manos entre Lima y Massachusetts por Amparo Seminario y Martin Valdiviezo en diciembre del 2011.

Apenas habían empezado los brindis, cuando decidí salir de la oficina. Al ver cómo me preparaba para salir hecho un torpedo, mi jefe me golpeó el pecho con su vaso de whisky a medias. Casi me bañó la corbata con el licor: “No te angusties. El Chato Mario ha traído de la mejor”. Mario, que estaba de espaldas a nosotros, giró sobre su silla sonriendo. Con aire de superioridad, golpeó uno de los bolsillos de su chaqueta: “Es más blanca que una Navidad en Alaska”. “Hoy paso, compadre. Tengo que comprar los regalos de mis hijos”, dije en tono de excusa”, “¿Recién? ¡Corre que las tiendas cierran en tres horas!”, ordenó mi jefe.

          Los vasos de whisky me habían desbloqueado la mente. El día anterior, Carmela había adoptado la posición de loto sobre su cama, señal de que estaba meditando y a punto de darme sus mensajes de pitonisa: “El regalo perfecto es lo que tus hijos desean que les regales”.  Con esas palabras no me ayudaba en nada, ¿cómo iba a saber así, de repente, lo que ellos deseaban, sin matar la sorpresa preguntándoles? Al ver que en mi frente se dibujaban interrogantes, agregó con su habitual sarcasmo: “Parece que no los conoces”. “Me voy antes de que empieces a lanzar dardos envenenados”, le dije. Únicamente por sus senos torneados y caderas exuberantes soporto los aires de superioridad que se da.

          Cuando se abrió el portón del estacionamiento de la oficina, una multitud de vehículos apareció desfilando y llenando la calle con sus rugidos. Si esperaba a que se despejara, iba a estar allí hasta que llegara el fin del mundo. Esa gente ya debería estar en sus casas preparando la Noche Buena. Las señoras horneando el pavo y los señores preparando los tragos, ¿qué hacían en medio de mi camino? Me tuve que abrir paso a punta de gritos, bocinas y amenazas de arrollarlos con mi BMW. El lugar mejor surtido, más barato y cercano a mi oficina era el bazar chino de la avenida Nueva Delhi. En días normales tomaba diez minutos llegar allí. Esta vez, tardé casi media hora en entrar a la avenida. Pero, la avenida estaba atorada. Los cuatro carriles de autos se habían convertido en siete filas compactas e interminables de toda clase de vehículos escupiendo monóxido de carbono. La mayoría de conductores estaba parada al costado de sus automóviles tratando de saber qué detenía el tráfico. Los idiotas no adivinaban que la causa era su estúpida idea de salir todos a la vez en una ciudad de millones de habitantes. Yo no tuve más alternativa que invadir el césped que divide la avenida y avanzar por ahí. En la primera intersección me detuvo un policía en una Harley Davidson. Lo trabajé al corazón de un porrazo: “Jefe, es una emergencia. Tengo que recoger a mi hija y llevarla al hospital; se ha intoxicado comiendo chocolates”. Cuando el policía sintió los dólares bajo mi licencia de conducir, se puso muy solícito y me abrió paso entre los autos para sacarme de la avenida. Al despedirse me recomendó: “Irá más rápido por las paralelas”.

          La primera paralela, la calle Sudán, estaba totalmente despejada. Avancé apretando el acelerador a fondo. La calle era tan oscura y estrecha como el estómago de una serpiente. Sorpresivamente, apareció un bulto. Frené, pero no pude esquivarlo totalmente. El golpe me hizo morder la lengua. Sentí la boca llena de sangre. Seguro que me había destrozado el parachoques. Vi por el retrovisor racimos de uvas y manos de plátanos esparcidos por todo el asfalto. Además, había una carretilla volteada con las ruedas girando. A unos metros había un negro que me miraba boca abajo desde la pista, y que levantó lentamente un brazo. ¡Carajo!, los negros son invisibles en la noche; además, hay que ser bien bestia para meterse en carretilla a la ciudad. Pensé que si daba reversa lo podía rematar y asunto arreglado. Cuando cambié a reversa, un grupo de personas salió gritando por una puerta: “¡Asesino, asesino!”. Parecían unos dementes. Yo ni siquiera había retrocedido un centímetro. Puse primera y seguí mi camino en paz. Ellos, en su locura, podían auxiliar al pobre negro, yo ya no tenía tiempo. Sólo me quedaba una hora.

          Volví a la avenida Nueva Delhi ¡qué mala decisión! Seguía atascada de vehículos. En más de media hora sólo avance un metro. Incluso la gente caminaba por la pista. Eso colmó mi paciencia. Si ellos caminaban por donde querían, entonces yo manejaría por donde se me diera la gana. Me metí por la vereda tocando la bocina sin parar. Una india se plantó delante de mi auto y empezó a gritarme que las veredas eran para la gente. ¡Qué se creía! todos se vuelven locos en Navidad. Sin gente como nosotros estos indios seguirían viviendo como salvajes. Yo le contesté: “Sí, para la gente, no para los indios, ¡regrésate a tu tribu india de mierda!” Ella empezó a golpear mi carro: “¡Mierda tu abuela!” Para qué se metió con mi santa abuela, aceleré y le di solamente un empujoncito. Con todo eso pude llegar al bazar faltando diez minutos para que cierren.

          Había poca gente dentro de la tienda, pero justo había una mujer de buena presencia mirando el precio de la última Barbie Princess Charm School que quedaba. No quedaba otra cosa que hacer que agarrar de inmediato la caja de la maldita muñeca  y salir de ahí con el regalo para mi Carmelita. La tía quiso reaccionar pero fue muy tarde; sus manos solo agarraron el aire. Me miró con un gesto horrible y gritó: “¡Maricón!” Yo pude contestarle de la misma forma, pero soy un caballero. Claro que tampoco podía poner la otra mejilla a quien me insultaba de esa manera, sólo le dije “Bruja” sin gritar y mirándole a los ojos.

          Cuando estaba cerca a la caja de pagos y faltaban tres minutos para cerrar, vi el regalo para mi hijo Roberto. Un estuche muy simpático con un helicóptero a control remoto, como lo hubiera querido yo mismo de niño. Por fin ya tenía en las manos todo lo que había estado buscando. Antes de pagar agregué una barra de chocolate suizo para mi esposa Alejandra. Honestamente ella no se merecía ni eso, endeudándose a destajo con todas las tarjetas de crédito que le he dado y jodiendo todos los días de su vida con quejas y recriminaciones. Qué le voy a hacer, soy un hombre generoso y más aún en Navidad. Al salir de la tienda sudaba satisfacción por todos los poros; había cumplido como un buen padre de familia con todas mis obligaciones antes de volver al hogar.

 

[El Quinto Suyo esta orgullasemente diseñado gracias a WordPress.]